Camino de rosas
(o el paso por la vida)

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es 

 

 

Al contemplar las rosas en el huerto
no olvides que el rosal contiene espinas,
evita acariciar sin más los pétalos,
no tocar ni clavarte las espinas.

Es mejor aspirar su suave aroma
y contemplar de lejos su armonía
mientras la luz del sol las engalana
y el rocío sus pétalos irisa.

Las rosas se parecen a la vida,
es hermosa, es radiante, y aunque a veces,
te encuentras que los años se te clavan
como espinas de rosas, no nos duelen.