Escondida que esté la luna…
Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R.
Correo: delriolerga@yahoo.es
¡Cuántas lunas velarán tu embarcación,
de noche,
cuántas noches, escondida que esté la luna,
tu embarcación estará yendo a la deriva!
Junto al miedo y al hambre,
en la noche fría,
te quedará, si el cuerpo aguanta,
la esperanza
disfrazada de futuro alargado,
sin saber hasta dónde
llegará el futuro
o tu sueño que se esconde
en la nostalgia del recuerdo de los tuyos.
Emigrante anónimo del hambre,
que saliste de tu familiar entorno
en búsqueda de otro mundo ignoto
donde trasformarte en alguien
con más futuro
para ti y para los tuyos,
no te hagas demasiadas ilusiones
de saciar aquí tu hambre
o de encontrar mejores gentes
que las que allí dejaste
aquella noche
alumbrada por la tibia luz de luna.
Yo quisiera, emigrante amigo,
de mirada como ausente,
y ojos tristes, asustados,
llamarte, en verdad, hermano,
pero cómo, si no soy capaz
ni siquiera de tenderte la mano
por el simple hecho de haber nacido
a este lado del mundo,
insolidario, burgués, tan inhumano.
Cuántas noches, escondida que esté la luna,
tendré que llorar, con remordimiento y pena,
mi pecado,
por no haberte abierto solidaria mi mano,
aunque esperaré, con aflicción sincera,
tu perdón de hermano.