El imigrante

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es 

 

 

Nací en la montaña
en el camino que baja hacia el mar
donde el paisaje ondulado
se columpia en el viento
que empuja suavemente al pasar.

Mi casa era blanca
con balcones de hierro forjado
y geranios verdes que miraban al sol.

Todo en torno a la casa
era un bello jardín
regado por el agua fresca y clara
de un perenne manantial.

Daba gloria
sentarse a la sombra del cerezo
de un verde fresco
que era ya grande
cuando yo aún era niño.

Hasta el día aquel
en que yo también crecí
y siendo mozo la casa dejé
y como emigrante
a la aventura me fui.

Recuerdo aquellos besos,
aquel abrazo, aquel adiós,
y la mirada tierna de mi perro
que fue lo que más me conmovió.

Han pasado los años,
tantos,
que no recuerdo cuántos
son de mi ausencia el total.

Hoy al volver,
y empezar a ascender
por el camino verde
que sube dejando abajo la mar,
he atisbado el lugar
donde estuvo mi casa,
mi infancia, mi amor, mi querer,
y juro que he preferido no continuar,
ni ascender,
para qué recordar lo demás
si nadie me esperaba ya.