Oración silente

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es 

 

 

Un Cristo, el icono,
un altar, una flor,
y una luz que se cuela ojival
anunciando el amanecer.

Momento intimista,
oración silente en la humilde capilla.
Una lámpara encendida,
aroma de aceite,
y una llama, tan tenue,
que golpea intermitente
el perfil de mi alma.

Adoración, plegaria,
sentido como ausente,
para juntar el cielo con la tierra,
en mi mente,
más allá de la débil
e insidiosa materia
envolvente.

Anhelo, oración,
recogimiento, misterio,
y la voz del silencio,
expresión rendida de mi alma,
abierta a la luz increada,
como el día primero,
aquel,
en que Dios
inició la Creación.

¡Oh, Dios envolvente!
Eres Amor, Revelación,
Amigo, Silencio y Palabra,
y la voz primordial y perenne
en la hermosa Creación.

Te busco y callo,
silente es mi oración,
y mis ojos ven, sin ver,
oh misterio de la fe,
adoración,
más allá
de este tenue amanecer,
la Luz insondable de tu Ser,
¡oh, Dios de eterna bondad!