Sueño largo la vida

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es 

 

 

Era un sueño largo,
tanto como la vida,
estirado como un pergamino
a lo largo del camino,
que mis pies sin detenerse recorrían.

Sobre él quedaban, jeroglíficos del tiempo,
escritos para siempre los caracteres del llanto,
como migajas de pan, cuando el pan se come
húmedo de lágrimas en soledad y amargura.

De un lado quedaba el desierto,
del otro la soledad y el silencio,
que son parte inherente
del páramo envolvente,
porque el pasado no existía.

Sólo se vive el presente,
esto es claro,
que mana abundante como una fuente,
y el agua nos va llevando
por el río sin orillas
de la vida,
hasta llegar y desembocar,
serena pero inexorablemente,
en el mar luminoso de la extraña rivera
que marca el mojón del misterio
donde dicen que se acaba el tiempo
y se abre el portón de lo eterno.

Arcilla de hombre,
mi ser se iba desmoronando
al caminar de la vida
y en cada huella que mis pies dejaban
letras cuneiformes escritas quedaban,
grabadas sobre la fragilidad del barro,
para que otros,
en la arqueología muda del tiempo,
un día lejano descubran
hallazgos fósiles de un hombre
cuyos pies descalzos
la misma senda caminaron.

Tal vez en la roca calcinada del desierto
fuentes de agua vislumbré,
y en arroyos secos de la entraña árida
de la tierra yerma
quise calmar mi sed,
mas el manantial verdadero fue mi fe.

Déjame, pues, Señor,
darte gracias por el combate épico
y las batallas perdidas
en el fragor ineludible de la vida.
Pero deja que también te dé las gracias
por tu Espíritu
derramado abundante sobre mí
que ha hecho posible, en definitiva,
que camine seguro y firme hacia Ti.