Salmo del afligido
Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R.
Correo: delriolerga@yahoo.es
Más tembloroso que un junco
roto y quebrado, ando yo.
El miedo me ha vuelto vacilante
y mis pobres huesos se deshacen
como un grito errante.
Así estoy yo.
Mis ojos son dos fuentes,
no se cansan día y noche de llorar.
A veces corro como perro sin dueño.
Por todas partes veo
toco y siento la tristeza
y en cada pena envejezco
como un roble viejo y seco.
Quiero hacer de mi llanto plegaria,
de cada lágrima un rezo,
y del gemido que me quiebra
un poema
clavado como una piedra en la arena.
Escucha, Señor, mi llanto
como si fuera una oración o un canto,
para que una y otra vez brote en mi alma
la confianza, la fe, la templanza.
No te alejes, Señor, de mí,
y en cambio,
que retroceda prontamente
como adverso hado
todo lo que pueda contristar mi alma.