Baja California Sur

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es

 

 

Entre La Paz y Santiago 
como quien baja a Los Cabos 
yo vi llorar a una estrella 
en una noche muy bella.

Era el cielo un pedregal 
o tal vez un manantial 
de luz, de plata, de amor, 
de estrellas a borbotón.

Iban, venían, corrían,
quién sabe si ellas sabían 
que el cielo estaba de fiesta 
por ver brillar tanta estrella.

Asomaban su carita 
grácil de niña bonita, 
sonreían, parpadeaban,
se escondían, regresaban.

Cuánta estrella fulgurando
en un cielo tachonado 
de millones de puntitos 
en el espacio infinito.

Era una fiesta de luz 
el cielo en su plenitud, 
era una noche de estrellas 
rutilantes de belleza.

Tan bonita era la noche
que en torno todo era noche, 
noche profunda, estival, 
noche para un festival.

Estaba oscura la tierra 
llenos de luz los planetas, 
el aire como dormido
el desierto muy tranquilo.

Un río, flecha de luz, 
cruzaba la infinitud 
del espacio sideral, 
qué noche tan celestial.

Y la estrellita miraba 
con sus ojitos de plata 
por ver si era la más bella 
entre todas las estrellas.


Iba, venía, inquiría,
quién era la más bonita. 
Qué difícil es saberlo
sin preguntarlo a un lucero.

Y hubo un jurado de luces 
con los planetas azules 
para sembrar de ilusiones 
incontables corazones.


Las estrellas parpadeaban 
de ilusión y de esperanza 
y la estrellita soñaba 
ser de todas la agraciada.

También votaron los rojos 
planetas de lindos ojos 
y la estrellita temblaba 
con su carita de plata.

¿Quién sería la más bella 
entre todas las estrellas, 
si era el cielo un lucernal, 
en esta noche estival?

Se alinearon los planetas 
desfilaron las estrellas 
para ver la decisión
en un festival de ilusión.

Hubo una gran ovación,
galaxias en conjunción, 
se dispararon cometas, 
se hizo fiesta en los planetas.

Y entre La Paz y Santiago 
como quien baja a Los Cabos 
yo vi llorar a una estrella 
por ser ella la más bella.