Hombre de mi 

Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R. 

Correo: delriolerga@yahoo.es

 

 

A fuer de ser sincero,
te diré, Señor, que soy un vulgar pagano
escondido en la jungla de la mediocridad burguesa,
nada que se parezca a aquel otro pagano,
el de la promesa,
que podía contar, sin abarcarlas, 
miríadas de estrellas 
que en las noches de raso tachonan el cielo.

Sé que, aunque de barro, me hiciste y plasmaste para ti.
Pero vamos a ver, me pregunto:
¿Se han cumplido, Señor, tus anhelos, 
tus expectativas sobre mí?
Y yo mismo respondo:
¿No, verdad?
Está claro que necesito volver a ti.

Conversión es la palabra
insistente
que golpea fuertemente mi conciencia
indicándome el camino
que me va llevando a Ti.

Confieso que soy recalcitrante
y abiertamente cobarde
para rectificar mis errores.
Sé que me falta la ternura,
la humildad, la sencillez,
y también, más sinceridad.

Hijo pródigo soy,
del despiste y la vulgaridad,
que camina por la vida
repartiendo a manos llenas mucha mediocridad.

Cubierta tengo el alma de indigencia
y de metafísicos harapos,
mientras caminan mis pies descalzos
los alcornocales del hastío y del silencio.

Hijo pródigo soy, lo reconozco, lo sé:
¡Me levantaré, Señor!
Pues oyendo estoy tu voz
que me dice: ¡Ven!
Sé que me esperas con la mesa puesta,
un plato de sopa caliente, 
buen vino, y lo más importante: 
tus brazos abiertos, Amor Divino.