Salmo del amanecer
Autor: Padre Juan Manuel del Río C.Ss.R.
Correo: delriolerga@yahoo.es
Se va el sueño como se van
poco a poco las sombras
de la noche.
Despunta el día
y es un canto a la vida la armonía
que forman las últimas,
rutilantes, rezagadas, estrellas,
con el susurro del agua entre la hierba
y el trinar de los pájaros en el bosque.
Despierta el hombre
sorbiéndose incertidumbres,
y echándose a cuestas la nueva alborada.
Hay al despertar
niebla prendida en la montaña
perezosa como niña malhumorada.
El olor a leña mojada,
va subiendo, lenta, sugerente,
como oración de la mañana.
Siento que Dios está en todas partes,
arriba en el monte, en el llano, en la pradera,
y en el corazón anhelante del hombre.
Por eso, temprano te hablo, Señor de la vida,
de los campos, de las majadas y de los corderos,
y humilde te ruego que escuches mi voz,
cansada, reseca, tibia, cual la voz
de una oveja tuya
para que mis pasos sean firmes
como el tronco y la raíz del roble,
y que mi boca diga en cada palabra,
la verdad escueta, y simple.
Dame la alegría serena y noble,
y el silencio elocuente del bosque,
el canto bravío y suave de la quebrada
y la fuente.
Al tiempo que tu bendición, oh Dios,
humilde imploro, y te adoro
al comenzar el nuevo día.