Un rayito de sol

Autor: Padre Juan García Inza 

 

Un celebre escritor español, Juan ramón Jiménez, que llegó  a ser Premio Nóbel, escribió este bonito relato que traigo a tu consideración. Léelo con el cariño que él lo escribió, y Yo te lo ofrezco:

Al niño chico lo ha despertado en la cuna un rayito de sol que entra en el cuarto oscuro de verano por una rendija de la ventana cerrada.

Si se hubiera despertado sin él, el niño se habría echado a llorar llamando a su madre. Pero la belleza iluminada del rayito de sol le ha abierto en los mismos ojos un paraíso florido y mágico que lo tiene suspenso.

Y el niño palmotea, y ríe, y hace grandes conversaciones sin palabras, consigo mismo, cogiéndose con las dos manos los dos pies y arrullando su delicia.

Le pone la manita al rayo de sol; luego, al pie -¡con qué dificultad y qué paciencia!-, luego la boca, luego un ojo, y se deslumbra, y se ríe refregándoselo cerrado y llenándose de baba la boca, apretada. Si en la lucha por jugar con él se da un golpe en la baranda, aguanta el dolor y el llanto y se ríe con lágrimas que le complican en iris preciosos el bello sol del rayo.

Pasa el instante y el rayito se va del niño, poco a poco, pared arriba. Aún lo mira el niño, suspenso, como una imposible mariposa, de verdad para él.

De pronto, ya no está el rayo. Y en el cuarto oscuro, el niño - ¿qué tiene este niño, dicen todos corriendo, qué tendrá? - llora desesperadamente por su madre.

        A propósito de este relato tan tierno yo quiero que pienses una cosa que Yo dije y que está recogida en los Evangelios: YO SOY LA LUZ DEL MUNDO. Sí, soy este rayito de sol que quiere despertarte cada mañana, y que te quiere acompañar durante el día para que juegues con la Verdad, y no te sientas solo. Y me gustaría que aprovecharas esa Luz mientras está cerca de ti. No olvides LO QUE San Juan dice en su Evangelio, con toda razón: Y LA LUZ VINO AL MUNDO, PERO LOS HOMBRES PREFIRIERON LAS TINIEBLAS PORQUE SUS OBRAS ERAN MALAS. No puedes tú nunca preferir las tinieblas, y si en algún momento parece que se te va la luz y te encuentras rodeado de oscuridad, llama urgentemente a la Madre, a Mi Madre y la tuya, como la llamaba llorando el niño del relato cuando sintió el miedo de la oscuridad. Y Ella hará posible que la Luz vuelva a entrar por las rendijas de tu alma. Mi Madre es como el candelabro que sostiene la Luz que soy Yo, y que hay que poner sobre la mesa para que alumbre a todos los de casa.

        Cuando hay amor de Dios y amor al prójimo, siempre está encendida la luz. La Luz sólo la apaga el soplo del egoísmo, del odio, del rencor, de la falta de caridad y comprensión…, y de todo aquello que enturbian las relaciones humanas y, por tanto, las relaciones con Dios.

        Deja entrar el rayo de luz y juega con la Verdad que te trae. Mientras tu vida esté iluminada por Mí, por Mi Palabra, te sentirás feliz y contento. Mi Madre estará siempre pendiente de que no se cierre la ventana de tu corazón, para que la Verdad de Dios ocupe el centro de tu vida. Y si pierdes la Luz, llora llamando urgentemente a la Madre. La oscuridad se marchará pronto.  Piensa, medita, y abre bien los ojos a la Luz, que la tienes muy cerca de ti.

Un abrazo de tu Amigo  

     Jesús