Sobre la homosexualidad

Autor: Padre Juan García Inza 

 

Hola amigo, el tema que me propongo hablar contigo no es demasiado grato. Es una de esas cuestiones límites que suelen chirriar en la mente de algunos que se sienten sensibilizados o afectados por el tema y que, por muy delicadamente que lo trates, no terminan de asimilar la realidad y la verdad sobre tal situación.

         Es esta una cuestión que siempre se ha dado. Si lees las Sagradas Escrituras allí la encontrarás. Y en la doctrina de siempre se habla del problema de la homosexualidad. Y muchos la han padecido, la padecen y la padecerán. Pero como hay tanto confusionismo sobre el tema, y está tan en la calle, quiero hablarte de ello desde la fe. Y naturalmente con la mayor delicadeza posible, sin faltar como es natural, a la Verdad, actitud impensable en Mí. Soy consciente de que, como ya he dicho, esta carta será protestada y contestada por más de uno, pero estoy acostumbrado a que me lleven la contraria cuando no se quiere admitir lo que vengo predicando desde hace tanto tiempo. Ya sabes que por decir la Verdad me llevaron a la Cruz. Y a lo largo de la historia a muchos de mis seguidores. Es el precio que hay que pagar por la fidelidad.        

    Tengo que decir que la homosexualidad es uno de esos "caprichos" o "fallos" de la naturaleza, siempre imperfecta, que ocasiona en algunos individuos la no correspondencia de su biología, o fisiología, con su psicología. Hay un desajuste entre la apariencia somática y el mundo interno de su afectividad. Y este desajuste constitucional produce en la persona una desorientación  y una problemática que considero importante, y que comprendo como Dios y como hombre. Debe ser terrible el que los sentimientos y las inclinaciones no correspondan al sexo en el que se ha nacido,  a su constitución fisiológica. Para estas personas que luchan por vivir con toda dignidad su situación, tratando de mantenerse en el camino moralmente correcto, le debo toda mi admiración y mi cariño, porque les ha tocado llevar una cruz que muchos no comprenden.

         Hay otro tipo de homosexualidad que podemos llamar adquirida vía educación o ambiente, que se debe tratar de corregir lo antes posible, pues afecta más bien a la psicología que a la biología. Muchas veces los padres  no han sabido dar al hijo, o a la hija, la formación y el trato adecuado a su sexo correspondiente. Y esto ha provocado unas desviaciones en cuanto a los modos y maneras de relacionarse con los demás. La sociedad de hoy no se libra de esta lacra de homosexuales "modelados" por los usos y costumbres. Estos casos son tal vez más lamentables, aunque más fácil de curar.

         Quiero hablarte de otro tipo de homosexuales que, bien sean por deficiencia natural o por influencia ambiental, se inclinan por un camino sexual y afectivo que no le corresponde, y que además no ponen los medios para evitarlo, e incluso alardean de ello. Y no digamos cuando llevados por sus aberrantes impulsos convierten en víctimas a personas inocentes, o quieren minar con sus pretensiones amorosas la misma institución familiar, o la educación de niños adoptados que se verán privados de la compensación de las psicologías de los distintos y complementarios sexos de una padre y una madre normal.  Este tipo de homosexualidad no evitada, y muchas veces buscada, es totalmente contraria al camino cristiano que Yo un día abrí para toda la humanidad, y que venía a cumplir la Ley natural, y la positiva dada a Moisés que dice en el 6º  Mandamiento: No cometerás actos impuros.

         Los hombres podrán hacer lo que les plazca, pero con todas sus consecuencias. Y la homosexualidad activa, como tantas otras actitudes negativas de la vida, trae consecuencias funestas por la inmoralidad que llevan consigo las mismas prácticas antinaturales.

         Yo no se, amigo mío, si lo que acabo de decir en esta carta ha quedado claro. Pero por si acaso hay todavía duda, lo resumo con las siguientes palabras:

-         Máxima comprensión y aceptación a las personas que nacen con esa deficiencia natural que llamamos homosexualidad, pero que saben luchar para vivir castamente y sin complejos, porque la castidad es para todos: homosexuales y heterosexuales, solteros y casados.

-         Ayudar a los que, por circunstancias, han adquirido unas tendencia, costumbres o inclinaciones que pueden ser corregidas con un buen tratamiento psicológico, y una re-educación adecuada.

-         Una descalificación moral de toda practica homosexual activa que, en contra de la naturaleza, puedan realizar, propagar o defender personas que han llegado a la perversión sexual por ser contraria a la dignidad de la persona humana.  

Quiero aclarar una cosa: estoy hablando de homosexualidad activa. El que practica la sexualidad con personas del mismo sexo. Otra cosa es que la afectividad de la persona de esta condición esté más inclinada a los de su propio sexo que al contrario, pero siempre que no se de una práctica desordenada y, por tanto inmoral. Y quiero también advertir que no todo el que tenga amigos solamente del mismo sexo, porque no le atraiga el sexo contrario, pero dentro de unas relaciones sanas y limpias, debe ser tachado de inmoral. Siempre se ha de obrar, en la situación que sea, de acuerdo con la dignidad de la persona humana y, por tanto, de acuerdo con las normas morales que se le ha dado al ser humano, que es imagen de Dios, imagen Nuestra.  Los que fallen en este terreno, tengan la categoría o puesto social que tengan, cargan con su propia responsabilidad, y no se puede descalificar a una institución, por ejemplo a la Iglesia, porque se den casos, que a Mí me duelen especialmente, en algunos de sus miembros más cualificados. Y siempre, no lo olvidemos, está el camino abierto al perdón porque Nuestra misericordia es infinita.

         ¿Por qué te escribo esto a ti? Sencillamente porque tantas aberraciones se están diciendo, y haciendo, en este terreno, que quería que supieras cual es el Mi pensamiento sobre el particular, teniendo en cuenta que Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.  Hay que tomarse muy en serio al ser humano, en él quiero seguir haciéndome presente en el mundo.

 Un abrazo de tu amigo

Jesús