Aprovecha el día

Autor: Padre Juan García Inza 

 

Déjame que te cuente esto que Walt Whitman escribió con acierto. Quiero hacerlo mío para ofrecértelo a ti hoy. Dice así:  

“No dejes que termine el día 
sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco feliz, 
sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento. 

No permitas que nadie te quite el derecho 
de expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario...

No dejes de creer que las palabras y la poesía 
sí pueden cambiar el mundo...

Somos seres humanos llenos de pasión.

La vida es desierto y es oasis.

Nos derriba, nos lastima, 
nos convierte en protagonistas 
de nuestra propia historia...

No dejes nunca de soñar, 
porque sólo en sueños
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes...

No traiciones tus creencias. 

Todos necesitamos aceptación, 
pero no podemos remar 
en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca 
tener la vida por delante...

Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro 
y en encontrar la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte...

No permitas que la vida te pase a ti 
sin que la vivas...”
 

Me parecen muy válidos estos consejos. La vida hay que vivirla cada día con amor, saboreando lo bello, disfrutando de lo hermoso. Ya sabemos que hay cosas desagradables, pero ¿por qué empeñarnos en ver sólo lo negativo? Mira siempre más allá. Donde el horizonte se confunde con la eternidad, y da siempre gracias por lo que cada día te ofrece Dios gratuitamente. No seas nunca mezquino ni mediocre. Ten afán de hacer con un corazón grande, muy grande, todo aquello que cada día se te propone como tarea. Serás feliz de verdad.

       No olvides que sólo vives una vez. Y hay que intentar hacer que esa vida sea útil, que deje poso, que pueda servir de pauta y orientación para los demás. Hoy los hombres están muy necesitados de modelos, de héroes y de líderes que levanten la señal gloriosa de la cruz, y pongan en marcha una cruzada valiente de amor, de unidad, de paz, de justicia, de alegría, de servicio… Todo eso es el Reino de los Cielos, que ya hay que empezar aquí. Y no debes esperar a que otros lo hagan. Tú haz los tuyo, lo que te corresponde a ti. Los demás deben hacer su tarea propia. Y todos juntos, y muy unidos a Mí, debemos establecer la civilización del amor. Ese ha sido siempre Mi mensaje, y no me canso de repetirlo, pues fue eso precisamente lo que me llevó a dar la vida por todos.

    ¡Ánimo, amigo! Merece la pena la tarea. Aprovecha cada día para hacer bien lo que debes. Entonces estarás cumpliendo la Voluntad de Dios.

Un abrazo de tu Amigo

     Jesús