I Domingo de Cuaresma, Ciclo A

Mateo 4, 1-11: La limosna

Autor: Padre José Manuel Otaolaurruchi, L.C.

 

 

¿Cuántas veces nos ha sucedido que le hemos dado limosna a un indigente por quitárnoslo de encima y deje de molestarnos, en lugar de tratar de ayudarlo movido por la compasión al  verlo tan desprotegido?  Cuando hablamos de limosna no está la cosa únicamente en cuánto dinero, ropa o comida podamos dar, sino en la intención con que la damos. Para una persona que ama y tiene algo de sensibilidad social, siempre le parecerá poco lo que pueda dar, pero la cordialidad y el buen trato suplen con creces todo lo que ya no está en nuestras manos remediar. Para crecer en la generosidad nos puede ayudar el tener presente las palabras de Cristo: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. (Mt. 25,40)  Si tú te privas de un gusto y vas en búsqueda de algún pobre para ayudarle en sus necesidades, experimentarás una profunda alegría y jamás olvidarás ese gesto.  Esos son los tesoros que debemos ir acumulando en el cielo, “donde no hay polilla, ni herrumbre que corroa, ni ladrón que robe”. (Mt. 6,20)   

Una historia real

El Papa Benedicto XVI en su encíclica “Deus caritas est” (no. 40) nos pone como ejemplo la vida del que fue primero soldado y luego obispo, san Martín de Tours, que a las puertas de Amiens compartió su manto con un pobre que se estaba muriendo de frío. En lugar de pasar de largo, se detuvo para socorrerlo y alimentarlo. Esa misma noche, Jesús se le apareció en sueños revestido con aquel mismo manto, confirmando la perenne validez de las palabras del evangelio que acabamos de citar. ¡Cuántas oportunidades tenemos en nuestro país de consolar al Cristo que sufre en nuestro prójimo!  

Nuevos modos de vivir el amor

La limosna no se limita al aspecto material, existen otras formas de ayudar al prójimo como son: el brindar educación, generar empleo, dar salarios justos, el acompañar a los ancianos, el visitar a los enfermos, el escuchar a los atribulados.  Hoy en día la juventud se ha inventado nuevos modos de vivir el amor al prójimo como son los programas de Soñar Despierto (www.sdespierto.org)  que promueve la participación de un nutrido número de voluntarios que se afanan por realizar un sueño a los niños que no tienen hogar ni aparentes oportunidades de realización personal. O Juventud Misionera, (www.demisiones.com) donde participan cientos de familias y jóvenes que llevan alimento, alegría, fe y consuelo por todo el país. Cada año se reparten varias toneladas de alimento y medicinas en zonas marginales. Como podemos ver, el amor sabe ser creativo.