Debe vivir porque es bello

Autor: Padre José Manuel Otaolaurruchi, L.C.

 

 

Jonathan y Jennifer están pasando un mal momento. Siento tristeza por ellos - tan jóvenes aún- y un profundo dolor por los niños: dos rubiales de porcelana que apenas se han levantado en pie. Ha sucedido lo que en todos los matrimonios. Tienen dudas porque ha desaparecido el brillo y la primera emoción de pareja y se han asomado las nubes de las tribulaciones. Jennifer, ¿por qué te has quitado el anillo? ¿No os dais cuenta de que vendemos nuestra vida a cada instante? Hay que remover las cenizas y volver a empezar, rejuvenecer el amor. A Jennifer el mundo se le ha caído encima. Sus mejillas se han llenado de lágrimas. Llora. Ya no existe la misma ilusión. Jennifer, la vida –bien lo sabes- es una aventura y tiene una lógica y unas consecuencias. Todavía hay tiempo. Todo se puede enmendar. El anillo tiene una gran importancia para Jonathan. El oro simboliza el valor del amor. El amor significa todo para él. Jonathan, ¡no lo abandones! Tienes familia: una esposa y dos hijos formidables. El amor es eterno y trasciende el tiempo. El amor no puede morir y si ha sido verdadero tiene que durar para siempre. El verdadero amor está en dar la vida por el amado. Y en vuestro caso por vosotros mismos y por vuestros hijos.