Encuentros con la Palabra
Domingo III de Adviento, Ciclo C (Lucas 3, 10-18)
Autor: Padre Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
“Juan anunciaba las buenas noticias a la gente”
Desde hace muchísimos años, por esta época navideña, me llega la propuesta de la Novena de Navidad del P. Federico Carrasquilla, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín que vive una relación muy profunda con el Señor a través de su Palabra y a través del contacto con su pueblo. Siempre comienza con una reflexión sobre el sentido que tiene la celebración del nacimiento de Jesús entre nosotros. Quiero darle hoy la palabra a él para que motive nuestra celebración este año.
“Celebrar la Navidad es descubrir, en medio de los horrores y de la oscuridad de esta noche en que vivimos, las Buenas Noticias y los inmensos destellos de luz y de esperanza que surgen en nuestro pueblo y que nos muestran que hoy está naciendo Jesús entre nosotros como fuente de alegría para todo el pueblo”.
“Hablar de buenas noticias, de alegría y, más aún, de alegría para todo el pueblo en medio de lo que está viviendo nuestra gente, puede sonar a inconsciencia y hasta a cinismo o profanación. Y, sin embargo, no sólo es a esto a lo que nos invita la Navidad, sino que ella nos asegura que precisamente es la única manera de no dejarnos dominar por los que están sembrando desolación y muerte, y también la única actitud que permite vencer a los que a ‘derecha e izquierda’ siguen destruyendo nuestro país y creando la impotencia y el desánimo en las víctimas de su poder opresor. Desde hace años se nos ha hecho creer que la injusticia, la explotación y la opresión, sólo se pueden superar con la fuerza y la violencia que engendran, como lo estamos constatando en todas partes, más injusticia y más explotación. Los pretendidos defensores de los pobres se han convertido, de hecho, en sus más grandes verdugos y opresores. Ahora nos quieren hacer creer que los muertos se recuperan con más víctimas y que el terrorismo se vence con otro terrorismo más criminal y sanguinario. Además, los que elegimos para que defiendan los derechos de todos aprovechan su situación muchísimas veces, para enriquecerse y abusar de la confianza que les hemos dado”.
“Pues justamente este juego infernal e inhumano es el que viene a denunciar y a destapar la Navidad. El Salvador que se nos anuncia es un Niño frágil y pobre que ‘no quiebra la caña doblada ni apaga la mecha que languidece’ (Mt. 12, 19); que se declara instaurador de un mundo sin lágrimas, ni llanto, venciendo el mal a fuerza de bien, haciendo que las buenas noticias acallen las malas; que la alegría venza la tristeza y que el gozo individual se convierta en fuerza para todo el pueblo. Este anuncio y esta propuesta de Jesús ya se está realizando en medio de nosotros. Nos toca sólo descubrir y convertirlo en fuerza transformadora de la realidad. Tal es, pues, el reto que nos plantea la Navidad. A lo largo de esta Novena vamos entonces a compartir las malas y las buenas noticias que hemos tenido este año, tratando de descubrir ahí esa presencia de Jesús que transforma todo en Buena Noticia fuente de alegría para todo el pueblo”.
Federico nos propone luego, compartir durante los días de la Novena, las buenas y malas noticias a nivel personal, familiar, comunitario, del país, de la Iglesia, del mundo, de los niños y niñas y de los pobres, para descubrir los destellos de la presencia de Dios en nuestra propia historia. Esto mismo es lo que hace Juan el Bautista: invitarnos a todos a descubrir lo que podemos y debemos hacer para que hoy vuelva ser Navidad en medio de nosotros y en medio de nuestro pueblo. Esto es anunciar “las buenas noticias a la gente”.