Pena de muerte y aborto

Autor: Padre Fernando Pascual, L.C.

Fuente: Fuente: es.catholic.net (con permiso del autor)

 

 

Quiz parezca un sueo, pero muchos luchan por conseguir una moratoria mundial de la pena de muerte. Grupos polticos, movimientos sociales, personas que pertenecen a distintas religiones, se unen para alcanzar esta meta. Parlamentos de algunos pases apoyan el proyecto, y buscan que los organismos internacionales (Unin Europea, Naciones Unidas) asuman un proyecto tan ambicioso. 

Quienes han manchado sus manos con asesinatos miserables, merecen ser castigados. Los familiares de las vctimas necesitan un fuerte apoyo humano, moral, econmico, jurdico, para afrontar el dolor y los daos producidos por culpa de injusticias criminales. 

El estado nunca debe olvidar su misin de defender la justicia, proteger a los inocentes y garantizar indemnizaciones suficientes para las vctimas. A la vez, el culpable merece un castigo adecuado a sus faltas, que le permita recapacitar, arrepentirse, incluso resarcir de algn modo a quienes han sufrido daos directos o indirectos por sus delitos. 

Creemos, sin embargo, que ya no hara falta recurrir a la pena de muerte para lograr estos objetivos. Los motivos a favor de la abolicin son muchos y de peso. En primer lugar, recordemos que ya existen, en muchos pases, crceles y sistemas judiciales capaces de castigar, aislar y prevenir el crimen.

En segundo lugar, hay que reconocer que la pena de muerte deja de lado un aspecto propio del castigo, que consiste en dar tiempo y ocasiones para la reeducacin e, incluso, para la reinsercin social de los delincuentes. 

En tercer lugar, y aqu entramos en un punto clave, un criminal no pierde nunca su dignidad humana. Su delito ha mostrado su bajeza, su cobarda, su espritu miserable. Pero ello no le niega su condicin profunda de ser humano libre, capaz de arrepentirse, de comenzar una nueva vida, de pedir perdn y de ser perdonado. 

Reconocer la dignidad del reo es un punto clave en la lucha contra la pena de muerte. Ningn ser humano puede ser considerado tan miserable como para ser tratado como alguien que no merece vivir. Por eso resulta trgico constatar que exista a veces ms inters en proteger a los animales que en trabajar por mejorar las condiciones de salud y de bienestar que merecen los presos. Muchos de ellos viven en crceles que no facilitan la reinsercin social, si es que esos lugares de prisin no llegan a convertirse en centros donde se da todo tipo de injusticia y de perversiones morales. 

Es justo, por lo tanto, defender la dignidad y la vida de los asesinos. La pena de muerte no debera ser usada como medio punitivo, ni como sistema para promover la justicia. Existen caminos mucho ms eficaces para reparar los daos y para expiar el delito de los malhechores. 

Pero luchar contra la pena de muerte, contra la ejecucin de personas declaradas culpables, y olvidar que cada ao mueren millones de hijos en el seno de sus madres es una injusticia de proporciones planetarias. 

Por qu existen tantas personas y grupos dedicados a salvar la vida de asesinos mientras, al mismo tiempo, esas mismas personas y grupos se muestran tan indiferentes ante la vida de millones de embriones y fetos inocentes? 

Slo podremos romper el crculo de indiferencia o de complicidad en el tema del aborto cuando tengamos el valor de decir que cada hijo merece justicia, proteccin, cario. 

La vida de un embrin, de un feto, est en sus momentos iniciales, se abre al futuro, avanza hacia la insercin social. Si tenemos esperanza en que un criminal pueda cambiar de vida e, incluso, pueda convertirse un da en un hombre de bien, por qu no respetar a los millones de seres humanos que tanto bien podrn hacer en el mundo de los adultos si les dejamos nacer? 

Ser un gran da para la humanidad si se consigue no slo una moratoria mundial, sino la abolicin en todo el mundo de la pena de muerte. Ser un da mucho ms importante y luminoso el que llegue a ver cmo asociaciones civiles, partidos polticos, intelectuales, medios de comunicacin social, empresarios, artistas, parlamentos, gobiernos, organismos internacionales, se unen para proteger la maternidad y defender la vida de los no nacidos. 

No se trata de una utopa. Muchos pases ya han decidido abolir la pena de muerte. Esperamos que esos mismos pases y muchos otros abran los ojos y lleguen a abolir, sin condiciones, el aborto en todas sus formas. Lo cual ser posible cuando reconozcan simplemente, sin condiciones, que la vida de cada ser humano, tambin del no nacido, merece siempre justicia, respeto y, sobre todo, amor.