Momentos de Paz
Hoy que sé que mi vida es un desierto...
Autor: Padre Felipe Santos Campaña SDB
“Hoy que sé que mi vida es un desierto,/ en el que nunca nacerá una flor,/ vengo a pedirte, Cristo jardinero,/ por el desierto de mi corazón.../ Para que no me busque a mí cuando te busco/ y no sea egoísta mi oración,/ pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra/ en el desierto de mi corazón” (Laudes, Lunes II Semana).
Una sombra cada vez más profunda ronda la orilla de tu río. No le des importancia. Quédate solo con la flor que el río despierta en su suave cauce.
Hoy reconozco que, por muchos esfuerzos que he hecho, mi vida- al llegar a casa- parece un desierto.
Un desierto tan seco en el que nunca nacerá una flor. Por eso, Señor, vengo como jardinero para mostrarte el jardín de mi corazón.
Hoy parece que se me ha quedado frío, muerto y yerto ante las cosas que me han ocurrido. No sé darte explicaciones. ¡Qué le voy a hacer!
Reconozco mi impotencia.
Una cosa es clara: No he dejado que la amargura se desatara en mi vida como un terrible vendaval. He reaccionado a tiempo.
Por eso, en este momento de intimidad contigo, quiero que sepas que la alegría ha brotado en seguida de mi surtidor.
He oído tu voz en este instante de paz y de silencio. Tú, la fuente de mi alegría, me invitas a que desparrame gozo a pesar de mi sufrimiento, Será agua más limpia y purificada.
No quiero ser desierto. Por unos momentos lo acepto. Pero, en mi vida, en general, quiero que surja de mí siempre un oasis de amor y de paz.
¡Vive hoy feliz!