Dialogar, Sí ¿ Pero cómo?

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Parece como si de pronto y porrazo el diálogo, el consenso, respetar a todos, hablar con todos los involucrados y el “bla, bla, bla” se hubiesen convertido en las más relevantes virtudes del homo sapiens. Pero, ¿ no es lo que siempre se ha hecho?¿ Por qué se ha traído ahora al primer plano? A lo largo de la historia, y hoy mismo, tenemos guerras, luchas, hambres, abusos de todo tipo y masacres que los diálogos no han podido evitar. Luego, no esperemos del diálogo, lo que el diálogo no puede dar.

El diálogo que debería ser una Discusión o trato en busca de avenencia o de consenso; puede  transformarse en una discusión entre besugos, en una conversación entre sordos o en un semillero de odios y rencillas,  si no se cumplen ciertas condiciones. Por eso la primera pregunta antes de iniciar un diálogo debería de ser: ¿Merece la pena? .

Las palabras diálogo, consenso, paz, democracia, justicia, igualdad, moralidad,…se usan con significados distintos e incluso contrapuestos. A menudo, sirven como pretextos para encubrir intereses bastardos,  dando lugar a galimatías donde prevalecen sobre todo los intereses de personas, grupos o naciones. ¡ Agárrese a la cartera cuando le ofrezcan euros por céntimos! O cuando vengan a salvarle por amor a la patria. He aquí unas muestras de diálogos encontradas en un solo día.

Fernando R. Genovés en Libertad Digital 2004-04-23 dice “El diálogo racional es, desde Platón, dar razones y recibirlas”. Pero aquí…unos ganan la fama y otros cardan la lana. Éste es el país de las maravillas donde la reciprocidad es cosa de tontos y prima la asimetría, el pluralismo diferenciado y la solidaridad limitada. Todo ello en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, los derechos humanos y el derecho internacional”. Naturalmente, con el diálogo por delante

Pío Moa también en Libertad Digital estima que sobre las Vascongadas y el terrorismo  :”La palabra diálogo suena bien, pero en ocasiones, y según como se plantee el diálogo, puede equivaler a colaborar con el crimen.

En las Vascongadas sería muy conveniente entablar un diálogo sobre las siguientes bases:

1.       La Ertzaintza desarrollará una actividad mucho más efectiva en la persecución del terrorismo y de todo tipo de violencia y hostigamiento nacionalista

2.       Los símbolos constitucionales serán respetados y expuestos en todos los casos que exige la ley

3.       Los contenidos de la enseñanza serán revisados para no dar ninguna clase de excusas a los asesinos profesionales de ETA o de cualquier grupo semejante

4.       Se respetará la voluntad de las familias y se defenderá el uso en la enseñanza del idioma español común, en igualdad con el vascuence, como un patrimonio histórico y cultural irrenunciable del pueblo vasco.

5.       Las víctimas del terror serán honradas y desagraviadas en el Parlamento y en las demás instituciones de la comunidad autónoma.

6.       Se retirará todo apoyo moral a los presos que deshonran al pueblo vasco con sus cobardes asesinatos o complicidad en ellos.

7.       Desaparecerá todo tipo de referencia o presión oficiales y anexionista sobre Navarra. Aunque, claro, en su propaganda partidista, el PNV es perfectamente libre de defender dicha anexión.

8.       Se tomarán, en general, todas las medidas que garanticen la libertad, la igualdad ante la ley y la tranquilidad de los ciudadanos, al margen de su pertenencia o simpatía políticas.

Opino que estas bases u otras semejantes, expuestas, si se quiere, en lenguaje más diplomático, podrían ser un excelente punto de partida para el diálogo en Vasconia. No puede haber otro, porque otras condiciones supondrían legitimar el terrorismo y la destrucción de la democracia”.

No perdamos el tiempo con los talibanes de cualquier clase, con los iluminados, con los salvapatrias y similares es imposible ningún diálogo que roce su ideología. Incluso con los forofos de un equipo de fútbol , de un cantante o de un partido político corriente nos sucede algo parecido.

 El diálogo sobre el terrorismo  se prostituye cuando unos atacan decididamente y sin contemplaciones a los terroristas, y otros, que también dicen combatirlo, tienen connivencia con los que le apoyan y buscan un diálogo, que se ha mostrado imposible, a no ser que nos  bajemos los pantalones. El terrorista no dialoga: impone sus condiciones y ¡San se acabó!