¿Derechas o izquierdas? ¿Otra vez?

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es 



¡ Que cruz Señor, que cruz! No hay ocasión que hablemos de política sin que surjan las derechas, las izquierdas, los fascistas, los rojos, los revolucionarios y los mesiánicos. ...Conceptos de los que casi nadie sabe hoy su significado, ideas que tuvieron plena vigencia y sentido en los años 30 y 40 pero que ahora nos dejan ni fríos ni calientes. Hoy, carentes de toda ideología, nos contentamos con insistir en los pensamientos recibidos a pesar de notar reiteradamente que no coinciden con nuestras vidas presentes. “No se tienen ideas; pero se defienden con ardor. Parece que preferimos servir sin fe bajo unas banderas desteñidas a cumplir con el penoso esfuerzo de revisar los principios recibidos, poniéndolos a punto con las exigencias de nuestros tiempos”. A muchos nos importan un comino las derechas y las izquierdas “de hoy”; entre otras cosas, porque afortunadamente, cada vez se distinguen menos entre si. Algunos insisten en continuar actuando como rezagados mentales; mientras los más se limitan a defender sus intereses particulares. 
Mi interlocutor insiste: Pero, ¿Tu eres de derecha o de izquierda? ¡Pamplinas! Además ¿de qué izquierda o derecha hablamos? Han cambiado tanto una y otra que su parecido con la izquierda o derecha de hace algunos años pertenece al campo de los sentimientos más que al de las ideas, las cuales difieren excesivamente de una a otra nación y de una a otra región. Bueno será que empecemos a pensar en términos de intereses reales y dejemos de una vez a un lado esos “ideales”, que no sirven más que para encubrir intereses bastardos, sin conducirnos más que a enfrentamientos sociales con pocos resultados prácticos. Como en cualquier empresa, los partidos de izquierda o derecha no valen más que lo que valga su presidente, si este vale. Frecuentemente, tener “ideales” requiere menos valor e inteligencia que tener y defender “ideas” propias.
Afortunadamente, se está abriendo paso en numerosos escritores la idea de que “el destino de nuestra generación no es ser de derechas o de izquierdas; un anticuado dilema que traba y dificulta nuestra entrada en otra época y continua dividiendo a nuestra sociedad” . ¿ Por qué tanto miedo a abandonar , de una puñetera vez esas dos palabras : derecha e izquierda que, vacías de contenido y caducas, lastran demasiado, con ideas y recuerdos del pasado, la apertura a una nueva mentalidad de convivencia? 
Los franceses decían que: Todo aquel que a los veinte años no es de izquierda es que no tiene corazón, pero quien lo sigue siendo a los cuarenta es que no tiene cabeza. Otro dicho: No hay nada más tonto que un obrero de derechas. Algunos repiten: Solo una cosa es más inútil que ser de derecha : Ser de izquierda… Así que, entre eslóganes, pancartas, carteles y frasecitas hechas estamos sustituyendo las pocas ideas políticas que nos quedan por frases rancias del siglo pasado. Por supuesto, dichas con mucho énfasis, con voz tronante y gestos de banderillero. ¿Qué bien a “estao”? Comentan unos. Pero, ¿Qué ha dicho? Preguntan otros.