Curas con problemas

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Últimamente, años 2001 y 2002, están saliendo en los medios de difusión, sobre todo en la TV, algunos curas gays y no gays que han cometido actos impuros o escandalosos. Hasta el Papa ha tenido que tomar cartas en el asunto. La TV., la radio, revistas y periódicos sirven de caja de resonancia, llevando a todos los rincones del mundo las noticias agrandadas y sesgadas para regocijo de los enemigos de la Iglesia y escándalo de los fieles. Se olvida y oculta algo archiconocido: Estos hechos han sido, son y serán , desgraciadamente, habituales en la conducta humana; no sólo entre los religiosos, sino también y en mucho mayor volumen, en cualquier otro cuerpo social. Ya en el A.T. leemos que: Sansón, el hombre más fuerte, cayó; David que fue muy santo, cayó; Salomón, el mayor de los sabios, cayó. A lo largo de la historia conocemos periodos especialmente largos de descomposición, de abusos de todos los tipos y degradación en todas las naciones: Grecia, Roma, la Edad Media, algunos papas, muchos reyes y nobles... En tiempos del Cardenal Cisneros, en España, los religiosos dejaban mucho que desear. En los siglos pasados los señoritos y caciques de los diferentes pueblos tenían, incluso, el derecho de pernada. Estos personajes operaban con una gran ventaja: No existía  TV, radio ni  periódicos; sólo familiares y algunas más del mismo pueblo se enteraban de alguna cosilla, de la que , para más INRI,  era tabú hablar. En nuestra época, es suficiente que echemos una mirada a nuestro alrededor para contemplar que escándalos de todo tipo: sexo, dinero, poder, violencia, robos, abusos,…nos empapan como una fina lluvia.

Los religiosos y autoridades civiles, por definición, hasta hace poco se suponía eran seres impecables, merecían todos los respetos y “el principio de autoridad” era intocable- Algunos políticos aún lo siguen creyendo- . Posiblemente en esto resida ese error social  de considerar a los religiosos como si fueran santos de altar,…¡Y no lo son! Son unos pecadores con la diferencia a su favor de ser conscientes de lo que está bien y de lo que está mal, y con fuerza para levantarse y salir del fango una y otra vez y  cada vez que caen. Sin embargo,  a pesar de todo, lo que realmente sorprende – conociendo la condición humana- es que sean tan pocos los religiosos que fallan en su misión

Si esto pasa entre fieles del cristianismo, que intentamos cumplir las leyes morales ¿Qué pasará entre los inmorales? ¿Qué entre aquellos que no distinguen entre el bien y el mal ? Si con la Ley caemos cien veces ¿Cuántas veces hubiesen caído sin ella? ¿Cuántos abusos ha evitado la moral cristiana? A la hora de juzgar a los religiosos, pongamos en un platillo de la balanza los pecados, pero en el otro las virtudes; sólo los que no quieren ver, no verán el  innegable tesoro de la influencia del cristianismo en nuestra sociedad.

Digamos que en estos años han sido descubiertas algunas de docenas de religiosos indignos (0,3%) ; pero ¿ Cuántos cientos de miles se conducen con toda honestidad? ¿Cuántos, y son la inmensa mayoría, se conducen heroicamente sirviendo a sus semejantes ?

Respecto al sexo, pasemos revista a los abusos de políticos en el poder , a las conductas que se dan en ciertos hospitales, a casos de profesores y alumnos, a los miembros de numerosas familias, a la influencia de las revistas del corazón…a todos esos fariseos que ven la mota en el ojo ajeno y no la viga en el propio. La Iglesia ya sabía con quienes tenía que tratar, para remediar lo que se pudiera introdujo el milagro de los confesionarios. Laicos y religiosos se arrodillan diariamente ante ellos. Por algo y para algo será.

El mismo Jesús se vio en su tiempo traicionado por los hombres que eligió: Judas le vendió, Pedro le negó y Tomás no le creyó lo suficiente ; pero Pedro se arrepintió, lloró amargamente y llegó a jefe de la Iglesia; Tomás rectificó, y , como Pedro murió por Jesús. Son a estos hombres a los que tenemos que imitar, a hombres que caen una y otra vez,  y una y otra vez se levantan hasta llegar a la santidad. Los ángeles no nos sirven como ejemplo.

No pretendemos con estos razonamientos  justificar lo injustificable; sino, simplemente, dar a las cosas la importancia que tienen y no más, sin desorbitarlas. No existe ni una persona o  institución humana, por muy buena que sea,  en la que rebuscando no se encuentren carretones de malas hierbas. Bueno es arrancar las malas hierbas, pero no destruyamos el trigal. Si en el ejército se descubre un traidor se le juzga y castiga pero no involucramos a todo el ejército; cuando un juez prevarica, se le castiga pero seguimos defendiendo a la justicia; igualmente cuando un sacerdote cometa un acto punible, castíguesele como a cualquier otro ciudadano, pero sigamos apoyando a la Iglesia.

En democracia,  cuando una persona delinque , sea quien sea, debe caer bajo el peso de la justicia sin distinción de clases ni privilegios. Los medios de difusión deben dar las noticias, otra cosa es cebarse en lo negativo, dar las noticias sesgadas, machacar uno y otro día la misma información sin más finalidad que la de hacer sangre para vender más. Ocultando parte de la verdad, con medias informaciones, se puede crear un ambiente destructivo para personas o instituciones de cualquier clase muy difíciles de recomponer. Los medios de información pueden llegar a convertirse en verdaderas piedras de escándalo al manipular las noticias de forma que la gente crea que todo es corrupto, que no hay nada bueno. Los aireadores de la mierda , los enemigos de Cristo se conocen bastante bien : Basta observar su conducta moral.

Pocas veces en la historia del cristianismo los curas han estado mejor formados, ni han trabajado más ni mejor que en nuestros días. Pocas veces han sido relativamente tan pocos los Judas religiosos; y, sin embargo, como siempre, los que odian a Cristo , los que le crucificaron, no perdonan ni perdonarán ocasión para volverle a crucificar y para crucificar a su Iglesia. Vano empeño, aunque cuenten con la colaboración pasiva de aquellos de quienes se dijo: “ Ojalá fueras frio o caliente, más porque eres tibio y no eres caliente ni frio estoy para vomitarte de mi boca”.