Costo social de un analfabeto

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Cuando en enseñanza dejamos de gastar o malgastamos un euro que deberíamos emplear, estamos malversando o robando estúpidamente lo mejor del futuro de nuestro pueblo. Ahórrese de donde sea; pero que nunca sea de la enseñanza ni de la investigación. Este ahorro se pagará muy caro.

Nuestras autoridades están tomando conciencia de la gravedad de este problema. Juntas con  organizaciones religiosas diversas han emprendido una lucha contra el absentismo escolar; una de las causas mayores del analfabetismo, de la pobreza y de la marginación. No parece, sin embargo, que amplios grupos de nuestra sociedad se hayan dado cuenta de la trascendencia de este problema. Basta que lo anali­cemos, exclusivamente bajo un punto de vista económico, materialista, para que más de uno demos un respingo:

1  En un conocido Colegio Público nos dice el director que cada alumno sale por unas 350.000 ptas anuales. Se acuerdo con la ESO debería estudiar hasta desde los 6 hasta los 16 años, y mejor hasta los 18 en que termina Formación Profesional o Bachiller. Total 12 años. Los alumnos que faltan dejan su lugar en el Colegio sin producir, con una pérdida de 12x350.000= 4.200.000 ptas. No contamos el valor de sus años escolares perdidos.

2  De acuerdo con las cifras del PIB cada españolito consumimos de pro­medio no menos de 1,2 millones al año entre el gasto público y el particular. 1,2x 12= 14,4 millones en los 12 años.

3  En el caso de empezar a trabajar a los 20 años, su vida laboral hasta los 65 sería de 45 años. La diferencia entre un sueldo de peón y otro de técnico no sería menor de 1,5 millones años, con la consiguiente diferencia de pagos de impuestos al estado tanto por su parte como por la de la empresa. O sea, que tirando por lo bajo ingresaría en su familia unos 67 millones de menos, con sus repercusiones sociales consiguien­tes.

4   Tengamos en cuenta además que las posibilidades de encontrar trabajo no son las mismas para un analfabeto que para una persona preparada.

5   Añadamos que muchos de estos analfabetos viven de la caridad, de las ayudas sociales, públicas y privadas; instituciones cuyo mantenimiento se lleva una buena parte de los presupuestos. Los ancianos que antes andaban pidiendo por calles e iglesias han sido sustituidos por gente joven sin rumbo.

6  Un tanto por ciento elevado de delincuentes son drogadictos, enfermos de sida, presos, etc. y proceden de personas sin educación, de analfabetos. ¿Cuanto nos cuesta su cuidado? ¿Cómo valoraremos el daño social que causan sus robos, desperfectos en viviendas y vehículos, violaciones, heridos , muertes,.....?

7  Muchas de estas personas marginadas de la sociedad suelen tener bas­tantes hijos- entre 6 y 12-, se casan o emparejan muy jóvenes, sin la mínima preparación para llevar un hogar. Su ambiente, forma de vida, educación  y trampas para sobrevivir en una sociedad competitiva la transmiten a sus hijos, creando unos efectos multiplicativos que de alguna manera hay que parar. Esta es una de esas cosas imposibles de valorar con números.

8  Varias causas intervienen en la marginación, pobreza y falta de preparación y cultura de algunas personas de nuestra tierra. Tampoco son fáciles de eliminar; pero una y de las más graves, la educación, puede ser detectada y atacada con más probabilidades de éxito por afectar especialmente a niños y jóvenes todavía recuperables.

9  Muchas veces, sin darnos cuenta del alcance del problema que nos ocupa, algunas autoridades académicas o políticas tiran balones fuera con el consabido sambenito de :”no hay dinero”. Razonamiento no admisible. En primer lugar, digamos que “Si hay dinero” Lo que no suele haber es capacidad mental u organizativa en hombres que ocupan puestos relevantes para distinguir lo prioritario de lo que no lo es. En segundo lugar, es mucho el dinero que se tira o malgasta en chorradas; y en tercer lugar, todavía sigue siendo mucho el dinero que no se recauda. Si no hubiese dinero, se busca. ¿Qué es difícil? Lo fácil ya lo hacen los peones. Ningún tesoro es tan valioso como el que representa una sociedad de hombres cultos y preparados. Solventemos este problema y todos los demás se nos resolverán por añadidura. Tengamos también el coraje de solventar el problema de que sólo sean los hombres y mujeres capaces los que ocupen los puestos claves de la administración. Una empresa no vale más que lo que valga el hombre que la dirija. El espíritu cristiano tiene en esto mucho que aportar.

10  En definitiva ¿Hay alguien que pueda calcular en menos de 100 millones de ptas (Aproximadmente 601 000 euros) lo que pierde la sociedad, como mínimo, por cada analfabeto a lo largo de su vida laboral?. Ninguna limosna, ninguna ayuda podrá podrá sustituir nunca a una suficiente educación.