Caritas

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

1 FUNCION DEL SACERDOTE
2 NECESIDADES
3 COORDINADORA INTERPARROQUIAL
4 ¿SIGUE SIENDO NECESARIA CARITAS?
5 FORMACION BASICA
6 ¿ UNA SOLA CARITAS ?
7 EL BUEN SAMARITANO


OBSERVACIONES
Especialmente desde el Concilio Vaticano II muchos católicos hemos sentido la necesidad de una mayor formación y participación en las tareas de la Iglesia. Fruto de esta necesidad han sido nuestra asistencia a los trabajos del Sínodo Pacense y nuestra posterior integración en los Cursos de Catequesis de Adultos. Todo ello nos ha llevado, como de la mano, al sentimiento urgente de servir de alguna manera a nuestro prójimo necesitado. Este servicio tenía que hacerse de forma organizada; entre la numerosas organizaciones no gubernamentales que se dedican a este menester nosotros elegimos Cáritas.


A lo largo de los diferentes cursos de formación y con la insustituible preparación que se obtiene del servicio a los más necesitados fuimos tomando notas de los problemas de mayor interés y aportábamos nuestras particulares consideraciones a cada caso.

Nuestros escritos, muy numerosos, han sido elaborados a los largo de unos cuatro años de trabajos, tanto de Cáritas como de la Catequesis de Adultos. En general, han sido bien acogidos por los compañeros de los diferentes grupos, con la particularidad de que, en principio, como solían chocar con pensamientos ancestrales, encontraban alguna resistencia; sin embargo, al poco tiempo eran aceptados sin reservas por los sacerdotes y por los demás voluntarios. Estos siete escritos son una breve muestra donde se exponen algunos de los más graves problemas de Cáritas.

Como no podía ser de otra forma, en nuestra Iglesia he encontrado cosas muy buenas, y otras regulares o mejorables. En estas últimas es donde hemos puesto el acento, y donde estamos insistiendo con más o menos acierto para conseguir sus reformas posibles


Acertemos o no considero que tenemos la obligación de, por lo menos, intentar mejorar lo que en conciencia creamos que se debe mejorar. No avanzaremos sin cometer errores, y solo quien no comete errores es el único que ni se equivoca ni avanza. Tampoco nos tiene que preocupar la victoria o la derrota, estas las da Dios. A nosotros nos exige que pongamos todos los medios humanos a nuestro alcance para cumplir su voluntad. Nada más, pero nada menos.
Alejo Fernández Pérez



FUNCION DEL SACERDOTE 


Hasta hace no muchos años, en cualquier parroquia había un número más que suficiente de sacerdotes. La mayor parte de los laicos eran analfabetos, y por tanto los curas se veían obligados a dirigir casi todas las actividades parroquiales. Lo que no hacia el cura, se quedaba sin hacer. Una parroquia da mucho más trabajo del que la gente piensa. Cuando los sacerdotes dedican a ella sus vidas - que son la mayoría- se encuentran desbordados por una multitud de tareas que les impide profundizar en ninguna. Los frutos suelen ser raquíticos.

Hace tiempo estamos advirtiendo que Cáritas tiene que repensar y adaptarse a las circunstancias actuales. Algo falla. En la Revista Iglesia en Camino del 13-12-98, en la primera página y en grandes letras se escribe que “Cáritas pide mejorar el concepto de solidaridad”. En la pág 5 integramente dedicada a Cáritas, se pide que la “Celebración Navideña suponga un cambio de estructuras” Y ese cambio exige a su vez, pensamos nosotros, otro cambio previo en las actitudes mentales nuestras y, sobre todo, de aquellos que nos rigen. 

Las nuevas generaciones se encuentran mejor formadas que nunca, cualquier persona tiene el Bachiller,una carrera universitaria o una preparación laboral que la capacita perfectamente para desempeñar ciertas tareas parroquiales. Con este bagaje no es razonable que persista la situación anterior. Este laico no puede ni debe escurrir el hombro, tiene que ayudar a llevar la parte de la Iglesia que le corresponda. Los sacerdotes deberían traspasarles las actividades que el laico pueda desempeñar. Las relativas a Cáritas nos parece que son algunas de ellas. Las Conferencias de San Vicente de Paúl, no subordinadas a la Jerarquía eclesiástica - reconozcámoslo honestamente- funcionan bastante mejor que las Cáritas que conocemos.

¿Que hay que tener cuidado? ¿Qué podemos meter la pata? Naturalmente, como la puede meter- y la mete- cualquier cura recién salido del seminario o cualquier sacerdote anciano o no, que haya quedado anquilosado en unos tiempos inexistentes. En cualquier caso, las consecuencias de los errores serán mucho menores si los cometen los laicos que si los cometen los sacerdotes.

 Afortunadamente, este problema ya lo resolvieron los apóstoles. En los Hec 6, 1-4 leemos: 
“Por aquellos días, habiendo crecido el número de los discípulos, se produjo una murmuración de los helenistas contra los hebreos, porque las viudas de aquellos eran mal atendidas en el servicio cotidiano. Los doce, convocando a la muchedumbre de los discípulos, dijeron: No es razonable que nosotros abandonemos el ministerio de la palabra de Dios para servir a las mesas. Elegid, hermanos, de entre vosotros a siete varones estimados de todos, llenos de espíritu y de sabiduría, a los que constituyamos sobre este ministerio, pues nosotros debemos atender a la oración y al ministerio de la palabra”
En el ambiente democrático que nos rodea, ese “elegid” nos invita a aplicar la democracia en todas las actividades en que pueden y deben ser aplicadas-que son muchas-, entre otras cosas, porque lo exige la mayoría de los que se acercan a la Iglesia, cuando no ven más razones en contra que pura inercia mental.

Existe un peligro real: el orgullo herido de algún sacerdote que, por la fuerza de la costumbre, crea son atacadas alguna de sus prerrogativas, o que considere rebajada su autoridad por no seguir siendo la sal de todos los platos.El prestigio del sacerdote está, o debe estar, por encima de estas menudencias . Con alma magnánima debería ser el primero en potenciar y animar a los laicos a hacerse cargo de ese conjunto de tareas que tienen poco o nada que ver con la esencia del sacerdocio.

Los sacerdotes tienen una misión mucho más importante que cumplir: dedíquense a formar y mantener el espíritu cristiano de aquellos que puedan regir- con todas sus consecuencias- algún trabajo de la Iglesia, a predicar, a perdonar los pecados, impartir los sacramentos, y a hacer bajar a Cristo diariamente en la Santa Misa. Dejen actuar a los laicos con libertar y responsabilidad, sin agobiarles, que tomen decisiones democráticamente aceptadas, y que después respondan ante la Iglesia de sus esfuerzos. La colaboración exige un campo de libertad para la acción, y ninguna persona valiosa la aceptará como una mera forma de subordinación.

La participación del laico, querida y deseada por las autoridades eclesiásticas superiores, no puede ser demorada por más tiempo en algunos escalones inferiores. Cierto que pueden existir peligros en la participación de los laicos; pero existen ya, y existirán muchos más peligros, si estos no participan y pronto.

NECESIDADES DE CARITAS

Cuando se trabaja por y para Dios es exigible una dedicación, preparación y esmero mayor aun de lo pedido en cualquier actividad humana. El Señor, rey de reyes, no admite garnachas. Cuando en nuestras oraciones de la mañana le dedicamos nuestros pensamientos, palabras y obras, entre estas, no podemos ofrecerle chapuzas. Nosotros hemos de pedir y exigir todo el material que precisemos sin entrar en consideraciones económicas. Esto es misión de quien tenga que aportar el dinero, no nuestra. No sea que nos acusen de no tener por no haber pedido. El “pide y se te dará, sigue vigente” En principio, estimamos que deberíamos contar con:

1 Un Centro Parroquial con unas ocho o diez aulas o habitaciones de capacidad entre 10 y 20 personas cada una, además de salón de usos múltiples donde pudieran reunirse no menos de 50 personas. Una o dos de esas aulas serían ocupadas por Cáritas. O contamos con este tipo de Centros o no llegaremos muy lejos. Es difícil, posible también. Las instalaciones actuales son inadecuadas e insuficientes.

2 Una Oficina montada como en un buen negocio y dotada del material suficiente para un trabajo efectivo. Son indispensables:
2.1 Mobiliario: Mesas, sillas, armarios, estanterías, ...
2.2 Uno o dos ordenadores con un mínimo de 166 Mz, 32 Mb RAM y 2 MB de Disco Duro 
2.3 Programas de ordenadores comunes para toda la Diócesis, entre los cuales hay que considerar un Procesador de Texto y Una Base de Datos como mínimo con sus aplicaciones específicas. Si no homogeneizamos ahora, al principio, posteriormente podemos tener serios problemas de organización
2.4 Una impresora matricial o de chorro de tinta. La primera resulta bastante más barata para un trabajo duro.
2.5 Las fichas de todo tipo, el tamaño de los papeles, las aplicaciones de los ordenadores, los modelos de ordenadores e impresoras, etc. deberían estar homogeneizados en toda la Diócesis, y preferiblemente, con Cáritas de España. Simplifíquense al máximo. Algunas fichas parecen crucigramas.

3 Teléfono

4 Fax

5 Fotocopiadora 

6 Máquina de escribir

7 Una Biblioteca básica sobre Cáritas. Folletos, Revistas, Libros,...

8 Un Directorio actualizado con todas las Direcciones de los diferentes estamentos que tengan relación con la ayuda a los necesitados: Junta de Extremadura, Ayuntamiento, Asociaciones de San Vicente de Paul, ONGs, etc ,debería contener el nombre de cada una de las personas responsables de cada una

9 Una lista con todas las necesidades de Cáritas debe estar a punto en todo momento. Valorarla en lo posible. Ya sería una baza a nuestro favor que estemos mentalizados sobre lo que nos falta.

10 Un armario fichero

11 El valor de lo anterior servirá para poca cosa si, especialmente, las personas que ocupen puestos de responsabilidad no están suficientemente capacitadas y formadas. Por supuesto, todos debemos estar impregnados de espíritu cristiano en alto grado. Inculcar ese espíritu debería ser una de las misiones principales de los sacerdotes. El capital humano es nuestra principal riqueza.

Al principio esta oficina podría ser compartida con otras necesidades de la Parroquia, e incluso con otra parroquia Por otra parte, no olvidemos que lo que hace falta puede costar bastante dinero; pero si no lo tenemos, puede resultar mucho más caro todavía pues nuestra función no sería posible o la ejecutaríamos deficientemente. ¿Cuál es el valor de lo que dejamos sin hacer o hacemos mal?

COORDINADORA INTERPARROQUIAL. 

Con motivo de las inundaciones habidas en la Provincia de Badajoz el 6-11-97 y siguientes, nos convendría hacer algunas consideraciones sobre sobre sus efectos, y replantearnos la labor de Cáritas en la actualidad y sus posibilidades en el futuro. En primer lugar, digamos que, a pesar de haber intervenido en el auxilio y ayuda a los afectados, la repercusión en los medios de comunicación ha sido irrelevante, prácticamente como si no hubiese existido. Releer el periódico HOY de esos días, constituye una magnífica lección de la que las Cáritas deben sacar conclusiones. Además de las necesidades reseñadas anteriormente, Cáritas interparroquial - si se consigue- debería pensar entre otras cosas que :

1 Ante catástrofes de esta magnitud se impone la unidad de acción entre las Cáritas primero y entre las Cáritas y las diversas organizaciones Administrativas y ONGs después. A nivel local esta unión se debe dar especialmente entre la Junta, el Ayuntamiento (Protección civil, policías, oficinas, etc), la Cruz Roja, Cáritas, las Asociaciones de San Vicente de Paul y las Asociaciones de Vecinos. Debe estar prevista desde siempre.

2 Las direcciones y teléfonos de todos los estamentos y personas representativas obrarán en manos de cada organización. Se pondrán en contacto en cuanto se tenga conocimiento de alguna desgracia. El Ayuntamiento centralizará todas las operaciones. En esa central debería estar presentes personas representativas de cada ONGS y disponer de varios teléfonos y faxes. Cada organización centralizará las suyas propias en sus locales, manteniéndose en estrecho contacto con el Ayuntamiento. En estas ocasiones cada ONGS puede aportar sus soluciones específicas. 

3 Oficinas de la Cruz Roja sóla hay una en las principales poblaciones. Cáritas hay varias. Se impone una Coordinadora interparroquial de Cáritas con su propio almacén, oficina (tel, fax, ordenador,...) y personal especializado. El hecho de que en Mérida no exista aun esta Coordinadora indica una apatía, dejadez e ineptitud que se puede catalogar como pecado mortal., “Pues al que sabe hacer el bien y no lo hace se le imputa a pecado” Sn 4, 17

4 Cruz Roja puede aportar los transportes, almacenes, además de numeroso personal joven. Recibe alimentos y ropas que pasa a las Cáritas . El Ayuntamiento dispone igualmente de oficinas, almacenes, medios de comunicación y numeroso personal técnico. Estado y Junta se involucran en todas las ocasiones graves con unos medios superiores a todos los demás. Ninguna organización sobra, todas son necesarias e imprescindibles. 

5 En Mérida, reconozcámoslo humildemente, Cáritas está demasiado desorganizada. En manos de personas de cierta edad, casi sin juventudes, con escaso personal y poco capacitado, además de desunidos. Se está intentando y, esperamos que tenga éxito, la Interparroquial de las Cáritas. Carecemos de locales adecuados, de almacén y de una oficina aceptablemente montada. . A los actuales miembros de Cáritas nos toca sin más demora empezar a corregir las deficiencias. O nos dotamos de los elementos precisos y nos organizamos adecuadamente o seguiremos mareando la perdiz, engañándonos mutuamente con una Cáritas (?) canija y poco eficaz. 

6 El Estado, Junta y Ayuntamiento proporcionan casi todo lo necesario para hacer frente a situaciones de emergencia. A Cáritas y a las Asociaciones de San Vicente de Paul y otras ONGs no les queda más que colaborar con ellos, aportando personal que conoce a los necesitados e intentar dinamizar las Instituciones desde dentro. Poco más, pero suficiente para trabajar con ilusión.

¿SIGUE SIENDO NECESARIA CARITAS?

Aunque nos pese, hemos de reconocer que una buena parte de los que siempre han sido los objetivos y la finalidad de Cáritas están siento suplidos ventajosamente por otras organizaciones. Los tiempos han cambiado, la sociedad también, y nosotros tendremos que cambiar.

1 Enfermedades. Los enfermos han pasado en su mayor parte a la Seguridad Social, donde son mejor y más ampliamente atendidos y de una forma profesional

2 Alimentación. Hoy día apenas se pasa hambre. Los desempleados tienen ayudas, los agricultores tienen subvenciones; en las escuelas de niños pobres se dan comidas; los fondos europeos a través de la Cruz Roja, reparte alimentos abundantes a Cáritas, C. de San Vicente de Paul, Ayuntamientos, etc.

3 Los transeuntes y sin techo son cobijados y atendidos en Centros de Acogida con los que colabora Cáritas

4 Enseñanza. Como la medicina es gratuita hasta la enseñanza secundaria, y la universitaria tiene muchas ayudas. El analfabetismo ha desaparecido.

5 Catástrofes naturales y algunas producidas por el hombre están muy mitigadas y reciben ayudas de muchas naciones. 

Las obras de misericordia: dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, enseñar al que no sabe, etc. en los estados modernos están ampliamente atendidos por los Estados, Regiones, Provincias y Ayuntamientos. Sin duda, Cáritas tiene que replantearse su actual cometido. De momento nos quedan los flecos que por unos u otros motivos no pueden atender o atienden deficientemente las organizaciones estatales. Los tipos de pobreza son otros y otros tendrán que ser los procedimientos de hacerles frente. Lo esencial es que seamos consciente de esta realidad y pongamos manos a la obra.

Por otra parte, un gran número de ONGs muy profesionalizadas han entrado en liza para servir al hombre cada una con metas muy específicas
Se impone una profesionalización a la hora de ayudar al prójimo, una estrecha colaboración entre las diferentes Cáritas de una misma población, con las ONGs, y, sobre todo, con los organismos oficiales. 

Algo más tendremos que pensar entre todos si no queremos quedarnos desfasados, pues si bien es cierto que “ a los pobres siempre los tendremos con nosotros” también puede serlo que requieran otras formas de ser atendidos, y que hayan aparecido unas nuevas formas de pobreza, además de las de siempre.

FORMACIÓN BÁSICA PARA VOLUNTARIOS 

En el cristianismo no hay nada que inventar. Desde Jesús está todo dicho. Nuestra misión no es más que la de repetir , repetir y poner en práctica las palabras de Jesús para extender en cada época y lugar y a toda persona la Buena Nueva. Nuestra originalidad estriba en repetir, actualizando y haciendo comprensible el mensaje de Cristo, buscando nuevas formas, nuevos medios, y nuevas personas. Jesús habló con palabras de su tiempo y a la gente de su época. Nosotros tendremos que hacerlo con nuestra gente y en nuestro ambiente. 

En nuestras reuniones,de vez en cuando, nos queda la duda de si estamos haciendo lo que deberíamos hacer o si no podríamos trabajar un poco mejor. Los más viejos, los que hoy damos buenos consejos porque ya no podemos dar malos ejemplos,hemos empezado a confesarnos, más que de nuestros pecados graves - que apenas tenemos- , de un nuevo y grave pecado :el bien que pudimos hacer y no hicimos. En otras ocasiones somos conscientes de que, por inercia mental o por miedo,permanecemos mudos cuando deberíamos hablar, convirtiéndonos en cómplices de situaciones que dañan a la Iglesia. Otras veces no sabemos como hacerlo, pues hay que matizar tanto que siempre quedará algo en el aire. Por si las moscas, no hacemos nada; así nadie nos tachará de habernos equivocado. Cáritas como el resto de la sociedad tiene conciencia de que hay que ponerse al día, de que estamos desfasados. Y, ya sabemos: camarón que se duerme se lo lleva la corriente. ¿ A qué esperamos? Como siempre, a que sea otro quien nos diga lo que hay que hacer. Quizá esos otros seamos nosotros. Por otra parte, en la ciencia y en la vida, sin errores no hay avances. Ni yo mismo estoy totalmente de acuerdo con algunas de las ideas que expreso, y mucho menos puedo esperar que lo estén los demás, pero ¿ y si por la duda de decir alguna tontería dejo sin decir un puñado de verdades útiles a los demás? Vamos a poner cada uno nuestro ladrillo ¡y en paz!. No se nos pide más, pero tampoco menos.

1 Formación teórica. 

1 Temas, su lenguaje. En general , los escritos y discursos de las autoridades eclesiales se dirigen a personas de muy diferente edad, formación y condición, lo cual dificulta considerablemente la preparación de cualquier tema Dicho esto, también parece existir una especie de consenso entre los laicos al considerarlos como poco apetecibles, repetitivos en las formas y poco eficaces. Anotamos, siempre con las excepciones de rigor, que:
1.1 El lenguaje utilizado es demasiado académico, con frecuencia ininteligible, carente de calor humano. No mueve a la acción ni a convertirlo en vida , entre otras cosas porque lo que se cuenta y como se cuenta no tiene nada o muy poco que ver con los problemas reales de nuestras vidas. 
1.2 Las enseñanzas de cada tema, en general, deberían ser traducidas, palabras, frases y situaciones, a las situaciones de nuestras vidas en nuestros hogares, trabajos, diversiones,... Cuando se habla de caridad, de justicia, de santidad, etc. se suele hacer de forma tan abstracta, que parecen conceptos que no nos incumben; pero que aparentemente nos hacen quedar muy bien
1.3 A las preguntas que se hacen tras cada subtema, frecuentemente, es difícil por su amplitud e inconcreción hincarles el diente. Quizá fuese preferible agruparlas al final y dar nuestras opiniones en bloque sobre todo el tema o la parte que nos parezca más interesante. Incluso anularlas, si se cree conveniente. Se imponen los diccionarios bíblicos.
1.4 Santidad. De la Iglesia, curas y fieles, esperamos buena doctrina; pero sobre todo esperamos santidad. Nadie sabe más del Señor que el diablo, y miremos donde está. El Señor, de nosotros, sólo quiere nuestro amor, nos quiere a nosotros, cualquier otra cosa que pudiésemos ofrecerle; si la tenemos, es porque El nos la dio antes. Ya son suyas. A lo largo de, por ejemplo, las Catequesis habría que ir intercalando la forma de llegar a los alejados con razones o testimonios humanamente convincentes . “Hechos a imagen y semejanza de Dios”, vemos que lo que Dios nos pide es exactamente lo mismo que nosotros pedimos a nuestros semejantes. Inmersos en el mundo no sabemos contestar a sus interpelaciones. Se supone que las enseñanzas que recibimos las personas corrientes serán para transmitirlas a los demás. Si fallamos en esto, habremos perdido el tiempo. “Lo que instruye pero no edifica, no se hace vida, carece de cimiento, vale poco”.
1.5 Lenguaje profesional. Los Sermones, Catequesis, Cartas Apostólicas, Encíclicas, Documentos de las Conferencias Episcopales,..están redactados inevitablemente “en lenguaje profesional” , y como en todo lenguaje profesional resultan tochos indigeribles y unos rollos para los no profesionales. Un gran milagro de Jesús, no reseñado por los evangelistas, es el realizado por El al comunicar las verdades más altas por medio de relatos tan sencillos, familiares y llenos de gracia, que al cabo de veinte siglos resplandecen con esa juventud única de la eternidad. Sin embargo, nuestros escritos hay que traducirlos o nadie los leerá, y si los leen no los entienden. Por otra parte, en muchas poblaciones no están a la venta. En consecuencia, labor perdida para los alejados y muchos de los no alejados. Los medios de comunicación de masas: TV. radio, periódicos,...tenemos, por obligación, que utilizarlos. Media de hora de uso de la T.V.equivale a miles de pláticas. El diablo ya los utiliza. Ninguna lectura es comparable a la de los Evangelios, pero si de sus lecturas y de las demás catequesis no se nos ofrecen consecuencias para la vida diaria,¿de qué nos sirven?
1.6 Una empresa funciona bien cuando el jefe es bueno, si no, no. En la tal empresa, si el que manda no sirve, pronto es cesado o cambiado de puesto. En la empresa de salvación de almas no podemos andar con menos rigor y eficacia. Si no fuese por el Espíritu Santo hace mucho tiempo que nuestra empresa se habría arruinado. Al final descubrimos que en cualquier actividad lo importante es el elemento humano. en cual hallamos que “todo el mundo sirve para algo; pero nadie sirve para todo ” Cuando uno cree servir para todo, ser indispensable y prescindir de los demás se forma un tapón y se pasa el tiempo moviéndose mucho y no haciendo nada. ¡Quitemos tapones! 
Podríamos preguntarnos ¿quienes son las personas más adecuadas para tratar con los pobres, con los alejados, con los ateos..? Los curas son ideales para hablar y actuar donde lo hacen :en el templo y en los Centros Parroquiales. Pero allí sólo les escuchan la minoría de siempre y muy raramente algún alejado. Los laicos inmersos en el mundo , tenemos más trato y conocimiento de los alejados, pero estamos menos preparados para atraerlos. Existen unas minoría de laicos que intentan vivir siguiendo los pasos de Jesús. Tenen un pie en la Iglesia y otro en el mundo, quizá sean los más adecuados para esta tarea. Los sacerdotes, que cada vez son menos y cada día con más trabajo, deberían ser los primeros interesados en que esos laicos, debidamente formados, ocupen puestos de responsabilidad. 

2. El AMOR. Ayudar al prójimo, atraerle a Cristo puede ser bastante complejo; pero al mismo tiempo también puede ser muy sencillo :“ Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. Resume en un renglón todo el cristianismo. Ese, el amor, es nuestro mejor lenguaje, el que todos entienden, tan olvidado de tan repetido. Esta es la esencia de nuestra actividad en la Iglesia y fuera de ella. Lo de siempre, tan fácil de entender como difícil de ejecutar; pero no nos engañemos, sin amor nuestras obras y nuestra formación carecerán de valor ante el Señor. 

En los pobres que tengamos frente a nosotros, tenemos que ver a nuestros propios padres, hermanos o hijos, y sobre todo, al rostro de Cristo crucificado. Cristo también derramó su sangre por el miserable que con la cabeza baja nos implora o con la frente alta nos exige. Por ello y por ser hijo de Dios, su dignidad humana es inconmensurable, y con esta dignidad hay que tratarlo. Sólo cuando un voluntario de Cáritas haya asumido este condicionante, estará en condiciones de servir. Las técnicas restantes :los cuadros sinópticos, los diagramas, los dibujos y el “Libro Gordo de Petete”, aunque necesarios, son de un valor secundario. Ninguna teoría podrá substituir al trato directo con los pobres. Sin entrenamiento constante no se meten goles. A este trato y a las condiciones del medio hay que subordinar las teorías

3. Formación práctica. 
3.1 Deberíamos recibir al pobre como si fuese el alcalde, más aún, como si fuese el Rey. Con el rostro amable, sin carantoñas y con un punto de seriedad.
3.2 Invitarle a sentarse, así se relajará, tomará confianza y se aplacará.
3.3 Animarle para que hable tranquilamente. No interrumpirle nunca, pero cortarle cuando haya dicho todo lo que esperamos.
3.4 Tomar nota de lo que diga, que note que de verdad nos estamos interesando 
3.5 Tomar nota de sus datos personales y/o familiares
3.6 Al final hay que decidir.Antes, Pensar tranquilamente, preguntar al ayuntamiento, al Centro de Acogida o a otras cáritas. Intentar conocerle sin que por asomo parezcamos inquisidores. Actuar como un médico antes de diagnosticar. Se nos pueden presentar tres casos:
3.6.1 Cuando el pobre pertenezca a nuestra parroquia y lo conozcamos. Se atenderá como es costumbre, raramente habrá problemas.
3.6.2 Cuando pertenezca a otra Cáritas, y pueda esperar, se lo mandaremos a ella , y si esta no pudiese atenderlo por cualquier motivo le ofreceríamos nuestra ayuda a la parroquia. En principio debe atenderlo su parroquia. Si el asunto es urgente no cabe más que dejar al buen criterio del voluntario y a su experiencia la mejor solución.
3.6.3 Cuando sea desconocido. Si podemos atenderle sin dificultad, es preferible que lo hagamos rápidamente, sin molestarle más ni hacerle esperar. Tomar nota de sus datos personales. Si no podemos atenderle, le explicaremos brevemente los motivos y lo derivaremos a la Institución más adecuada a su caso: Centro de Transeuntes, otras cáritas, Ayuntamiento,....
3.6.4 Gruñir, acusar, desenmascarar, dejar en evidencia, herir el orgullo de cualquiera produce frutos amargos y resultados estúpidos. El amor, la corrección, la paciencia y las buenas maneras no son incompatibles con la seriedad, la energía y la intransigencia cuando haya que cortar por lo sano. Un padre no duda de que el cirujano corte un miembro de su hijo si en ello le va la vida a este. El hijo lo acepta porque, sobre todo, ve que su padre lo hace por y con amor.
3.7 Cualquiera que sea la decisión que tomemos, hay que procurar que el pobre, cuando se marche, lo haga como amigo, y no echando peste de nosotros y de la Iglesia, cosa demasiado corriente. En este caso puede decirse que hemos fracasado, aunque le hayamos dado todo lo que pedía. Causas frecuentes de estos fracasos suelen ser a) Hacerle perder el tiempo, la paciencia y las esperanzas mareando la perdiz, mandándole de un sitio a otro o intentando pasarle la pelota a distinta persona o institución. b) Hacerle esperar sin necesidad- cosa muy corriente- c) Pedirle que vuelva otro día o en otra ocasión, a veces haciéndole esperar una semana. d) Dirigirnos a él con prepotencia, alzando la voz, no dejándole hablar...Si podemos atenderle, hagámoslo sin dilaciones. Si decimos NO, digámoslo sin dejar dudas y también con rapidez, asumiendo las consecuencias. Con las indecisiones y dándole largas al asunto siempre se queda mal.

4. Pasar sus datos a una base de datos

5. Tengamos en cuenta que, por principio, el pobre miente siempre, entre otras cosas, porque nosotros le obligamos con nuestras preguntas y conducta a mentir. Miente, pero raramente nos engaña. Su apariencia y unas cuantas preguntas le dejarán pronto en evidencia. A nosotros nos llena de orgullo ver lo listo que somos al desenmascararle, pero el pobre seguirá frente a nosotros con su miseria. Cualquiera que sea la causa de su pobreza, nunca debería servirnos de pretexto para justificar nuestra inhibición o rechazo. Decimos :“ No le des nada que se lo gastará en vino” Bueno, ¿ y qué?. Lo discutible será como debamos ayudarle, pero no la ayuda. Posiblemente si nosotros estuviéramos en su lugar estaríamos todo el día borrachos. Además, hacemos tan poco por ellos que no tenemos derecho a criticarlos . 

En los Evangelios, Jesús nunca pregunta a un pobre por la causa de su pobreza, le da lástima, le cura sin preguntar y le pide que no peque más. En ocasiones no hay nada que hacer, el pobre desea seguir siéndolo y vivir libremente sin entrar en los circuito de la caridad oficial ni religiosa. A pesar de todo nosotros hemos de seguir ayudando en lo que podamos, respetando su libertad. A veces me pregunto ¿qué opinión tendrán los pobres de la Iglesia? Porque ir, si que van a la Iglesia, pero siempre se quedan en la puerta. ¡Y son los preferidos de Jesús!. Si nos hacemos amigos de ellos (No amiguetes) hasta puede que consigamos que traspasen la puerta algún día. Sería nuestra mejor obra de caridad.

6 Dicen que los pollitos son enormemente crueles. Si uno de ellos tiene una heridita, los demás pican en ella hasta devorarle. Nosotros picamos con nuestra lengua en los defectos y heridas de nuestros hermanos menos dotados hasta devorarlos también. Presumimos de estar contra la pena de muerte. No matamos; pero impedimos vivir o hacemos un infierno de otras vidas. El ejemplo de la Revista Interviú, ( de la segunda semana de febrero del 99) y sus compinches es trágicamente revelador de un nuevo tipo de pobreza. Publican ciertas fotos sobre Mar Flores. Se hacen eco todos los medios de difusión durante dos días enteros. La gente se lo pasa bomba. No la han matado, pero la han crucificado. ¡ “Pobre” Mar Flores! Y hace dos mil años el Hijo del Señor dijo : “Con la medida con que midiéreis se os medirá” También se dirigía a nosotros.

7 Las personas somos seres muy complejos, igual que las sociedades. Las leyes que pretenden regirnos no son, no pueden ser, más que aproximaciones a la justicia. No esperemos, pues, de ella lo que la justicia no puede dar. Sin embargo, el hombre precisa algo más, precisa : amor - Que gran ejemplo tenemos en las madres- , comprensión, generosidad...,y precisamente esto es lo que se espera de Cáritas, no sólo el kg de azúcar o de arroz. Al final, como siempre, llegamos a la misma conclusión: el cristiano, y más el voluntario de cáritas, tiene que estar muy anclado en Cristo “porque sin mi no podéis hacer nada” (Jn 15,5). Remata Mt 21,22 cuando escribe :“ y todo cuanto con fe pidiéreis en la oración lo recibiréis” Ya tenemos nuestras mejores herramientas para la acción: la Oración, el Evangelio y la Cruz.
Alejo Fernández Pérez


¿UNA SOLA CARITAS? 

Nuestra sociedad está cambiando a velocidades de vértigo, y, ya se sabe, “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Vemos que los bancos se unen entre sí para no quedarse atrás, los supermercados desplazan y eliminan a los pequeños comerciantes, las grandes multinacionales se combinan entre sí y con otras empresas para poder sobrevivir. La Cruz Roja tiene un sólo local en Mérida, pero dispone de numerosos voluntarios, que a todas horas del día están allí presentes, atendiendo a las necesidades de la población. Tienen un gran local que les sirve para disfrutar de una oficina bien montada con numerosos teléfonos, faxes, ambulancias, coches, almacenes y todo lo necesario para poder cumplir con su cometido. Los voluntarios son de todas las edades, con numerosos jóvenes que trabajan con ilusión.

Parece ser que hay dos tipos de Cáritas: unas las que están en Kosovo, en América Central y en las grandes poblaciones que funcionan muy aceptablemente; otras las de las poblaciones pequeñas y medianas como Mérida, que andamos a trancas y barrancas y dando tumbos. Cuando un regimiento funciona bien el responsable es el coronel, cuando funciona mal, también. ¿Quién o quienes son nuestros coroneles? Alguno que otro haría una buena obra de caridad y un gran servicio a la Iglesia si se dedicasen a otra cosa. 

Por contra, si echamos una mirada a Cáritas de Mérida (o de poblaciones parecidas), observamos que cada Parroquia, y son once, dispone de su propia Cárita. Eso sí, todas sin teléfono, con unos cuantos- muy pocos- ancianitos y ancianitas como voluntarios, muy voluntariosos y buenísimas personas. Apenas algún joven, muy pocas personas preparadas y trabajando como en el siglo pasado. Si algún necesitado precisa ayuda se las verá y se las deseará para que alguien se la dé, y no digamos si este pobrecito es transeúnte. Se le manda de un sitio a otro, mareamos la perdiz y al final, casi siempre tras haberle servido, el pobre se larga echando pestes de nosotros. 

Se está intentando que funcione una Cárita Interparroquial , que unifique y potencie los esfuerzos de todas ellas, pero hasta la fecha con escasos resultados. Son demasiadas Cáritas, cada una con sus intereses particulares, con sus personalismos, con una visión tan mezquina de los problemas, que apenas si traspasa las paredes de nuestro corral. Cada una buscando a su pobre , a quien se da su bolsita de alimentos, cuando se le da, y ¡ale!, hasta le semana que viene . Y es que van quedando muy pocos pobres como los de antes de la guerra. Para más INRI los alimentos que repartimos son los que nos suministra la Cruz Roja.

¿Qué podríamos hacer? ¿Por qué no intentar lo que hacen las grandes empresas anteriormente citadas? ¿ Por qué no eliminar todas estas pequeñas cáritas, ninguna de las cuales funciona como se debería y ponemos una sola? No es lo mismo que once Cáritas pretendan forma una Cáritas Interparroquial como que una sola Cárita de una población cree dos o tres delegaciones. Con una sola oficina la Cruz Roja “le da sopas con honda” a las 11 Cáritas de Mérida. Quizá con una Cárita nos sobrarían Cáritas. Por supuesto, esa Cárita debería estar abierta unas 8 horas diarias, bien dotada de elementos de oficina, con personal profesional voluntario o pagado, con almacenes de alimentos,con teléfonos para solicitar información inmediata, con ordenadores y una base de datos para poder atender, o no, en cinco minutos a todo aquel que precise ayuda. No nos engañemos a nosotros mismos, ni hagamos perder el tiempo a los demás: “O herrar o quitar el banco”

Pero ¿Quién le pone el cascabel al gato? Porque si esto pasa es porque no hay, o son muy pocas, personas directivas preparadas, o no las dejan que actúen como se podría esperar de ellas. El capital humano es el único y real capital. Cuando existen personas voluntariosas y preparadas no hay problema que se resista, cuando no, no hay nada que hacer por mucho dinero que tengamos y por mucho que haga, que lo hace, el Espíritu Santo.

En demasiadas cosas la Iglesia llega, cuando llega, demasiado tarde. En ocasiones un pequeño cambio le cuesta años o siglos. Casi siempre la “prudencia” (?) le sirve de justificación. A veces, naturalmente, acierta; pero otras, deja a muchas almas en el camino por no llegar a tiempo. Nosotros estamos metidos en el “negocio de almas”, y este negocio no puede funcionar peor que cualquier otro. La Caridad, como la justicia o se aplica a su debido tiempo o no es ni caridad ni justicia. De vez en cuando el Señor mirará para abajo, y verá a todo el mundo atareado en sus trabajos, a las grandes empresas buscando y encontrando a los mejores hombres para defender sus intereses, los suyos. También verá como sus intereses, los del Señor, son defendidos por jubilados y jubiladas, con escasa preparación, con pocos medios y con demasiados religiosos laicos anclados todavía en el siglo pasado. Verá como la sociedad da la espalda a su Iglesia. Es inútil perder el tiempo buscando culpables. Busquemos soluciones, mu especialmente en la oración. Todos somos responsables de la situación de la Iglesia en la parte que nos toca; pero ninguno podemos olvidar que: El Señor nos exigirá el capital y los intereses de los talento que nos dio para que negociemos....mientras El llega.

El BUEN SAMARITANO.

Bajaba un hombre por el camino. Le asaltaron unos ladrones, le molieron a palos, le robaron y le dejaron tendido, sangrando y malherido. Muchos hombres de hoy quedan tendidos en la cuneta del caminar de sus vidas, aparcados de la sociedad por enfermedades que roban su salud, por circunstancias de la vida que roban sus trabajos y los entrega a la indigencia; por sus errores y falta de inteligencia que roban sus posibilidades laborales y sociales. Quedan sangrando, apaleados, muertos al lado del camino por el que circulamos, a veces en lujosos coches, sin dirigirles una mirada. 

Un sacerdote pasa junto al herido que le pide ayuda. Lo que tienes que hacer, contesta el sacerdote, es irte al Centro de Transeuntes, o vete al Ayuntamiento o al Hospital que son los que tienen la obligación de atenderte. Poco después pasa un jurista que le contesta: ¿ Has puesto la denuncia en la policía? Pues eso es lo primero que tienes que hacer. Pasa también un voluntario de Cáritas, quien sacando papel y bolígrafo pregunta: ¿Déjame tu DNI?, ¿De dónde vienes y a dónde vas? ¿Tienes familia? ¿Tienes la cartilla de la SS? ¿ A qué parroquia perteneces?, etc. Tras tomar todos los datos pertinentes responde: Esto tengo que consultarlo con mis compañeros. Vuelve dentro de una semana que tenemos la reunión y ya veremos lo que se puede hacer. Mientras tanto, el herido se va desangrando poco a poco. Un poco más tarde, pasa un obrero que se dirige al trabajo en su destartalado coche, lo para, y pregunta: ¡Pero hombre! ¿que te ha pasado? Rápidamente le cura como puede, le lleva al médico del pueblo cercano, quien le hace una cura de urgencia. Mientras tanto, llama a los familiares del herido y él pierde todo su día de trabajo atendiéndole.

El obrero ha actuado con rapidez y eficacia movido por su misericordia. Ha perdido su jornal y su tiempo. Puede que incluso el herido le haya mentido en parte y que él mismo sea responsable de la paliza; pero puede también que todo sea cierto. Después, piensa el obrero, después, aclararemos lo que haga falta. Su jornal de hoy es una enorme alegría interior y una conciencia tranquila.

Estamos burocratizando la caridad al preocuparnos más de los papeles que de los necesitados. Cada vez nos alejamos más de los pobres, y estos, a su vez, se alejan más de la Iglesia. Entre los necesitados estamos creando demasiados resentidos, a veces, por tratarlos con mucha “caridad”, con mucha “justicia” y con muy poco amor. 

En la parábola de Jesús, éste pregunta al doctor de la Ley ¿ Quién de estos te parece haber sido prójimo del herido? El doctor contestó: El que tuvo misericordia de él. Responde Jesús: “Vete y haz tu lo mismo”. Como un eco resuena en nuestros oídos..haz tu lo mismo..haz tu lo mismo...haz tu lo mismo... Jesús nos pide “hacer”; pero ¿qué es lo que hacemos nosotros?
- La comida la entregamos a la Asociación de San Vicente de Paul para que ellos la repartan
- Las ropas se la pasamos a Reto o al Centro de Transeuntes. No podemos organizarla a pesar de haber pedido varias veces estanterías y sitio para ello
- A los Transeuntes los mareamos mandándoles de un sitio otro y raramente los atendemos
- Muchas veces nos comportamos como inquisidores exigiendo datos y más datos, que en la práctica, no utilizamos para nada,(por carecer de un mínimo de infraestructura burocrática) y sólo sirven para humillar a las personas. 
- En ocasiones nos paraliza el ¿Qué dirán? Olvidamos con frecuencia los motivos por los que nos movemos, y a quién tenemos que rendir cuentas.
- Cuando la persona nos es conocida y tenemos conciencia de la certeza de sus aseveraciones no deberíamos perder ni un minuto en resolver el problema. Los medios de que disponemos no son nuestros, son de ellos. 
- A la sede donde nos reuníamos dos días a la semana, ahora vamos un sólo día. Ya no va ningún pobre. 
- Raramente un pobre habla bien de nosotros. Incluso después de atendidos se van llenos de rencor, entre otras cosas por hacerles perder el tiempo.
- Si el pobre es conflictivo (Andrés y Pilar) se nos manda actuar sin utilizar el nombre de Cáritas. No sea que nos meta en jaleo.
- Demasiadas buenas personas no han tomado conciencia aún de la gravedad de algunos problemas actuales - además de los de siempre- y, que por tanto ni siquiera a nuestros niveles nos hemos planteado su solución: absentismo escolar, drogadicción, tabaco, alcohol,....
El hombre es ese animal que “siempre se justifica” . Aquí también se justifica todo. Cuando se dan muchas razones es porque ninguna convence. Pasa como con las pastillas de las tos, hay muchas porque ninguna cura de verdad. 
Las cosas no son perfectas en ninguna empresa humana, en la Iglesia tampoco. Sin embargo, en honor a la justicia hemos de decir que en la Iglesia hay muchas, muchísimas cosas buenas y que funcionan con rara perfección. También la mayoría de los sacerdotes y laicos comprometidos son realmente santos; pero sería ingenuo desconocer que hay bastantes cosas que enmendar, cosas muchas veces sin importancia pero que afean notablemente la faz de la Iglesia. Y, esto, hay que decirlo, tenemos la obligación grave de, por lo menos, intentar enmendarlo,... si nos dejan.

Mérida, octubre de 1999