Botellón. Escuelas de delincuentes

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Las consecuencias del Botellón se han vuelto intolerables. El Botellón se ha convertido en un semillero de grafiteros y pequeños, y no tan pequeños,  delincuentes; quienes todos los fines de semana ensucian nuestras ciudades a las que dejan como estercoleros. Los grafiteros pintan fachadas, escaparates y monumentos dejándolos hechos una pena. Otra minoría se dedica a romper farolas, bancos, papeleras, escaparates y arbolitos. Hay quien se divierte pinchando ruedas de coches, quemando contenedores de basura, y últimamente,  se han inventado la quema de toda planta en maceteros.

Cada semana, los viernes , sábados y parte del domingo miles de botelloneros se reúnen en los campos de “la movida” de cada población. Se empieza sobre las 12 de la noche y se termina para muchos al amanecer. Una generación o dos de jóvenes beodos están instalados en nuestra sociedad y perdidos  para esta. Sus ruidos y músicas impiden conciliar el sueño a miles de personas. Y, los ruidos no matan pero no dejan vivir.

Se ha escrito y llamado la atención por tantos y tantas veces, para denunciar lo que todo el mundo sabe,  que las tímidas respuestas de nuestros políticos, acojonados en sus sillones, terminan siendo ofensivas cuando no estúpidas.

 En nombre de la libertad y  de la cultura las autoridades más “progres” toleraron y fomentaron con su pasividad que este fuego se propagase. Ahora, se encuentran desbordados y hasta asustados. Mientras tanto, semana tras semana los padres esperan rezando a que sus hijos, y sobre todo sus hijas, lleguen a casa a las cinco o a las seis de la mañana borrachos o drogados. Rara es la semana en la que accidentados de motos o jóvenes bebidos no terminan la juerga en los hospitales.   ¿ Hasta cuándo? Y en esta guerra se han producido ya muchas más víctimas reales que en la de IRAK.  No salen en la TV, casi no son noticias las consecuencias del botellón, pero los afectados van dejando un rastro de sangre, drogas, alcohol, sexo, expulsados del trabajo y familias rotas, que han convertido muchos hogares en verdaderos infiernos

 Buscar soluciones “por las buenas” con leyes y bandos que nadie cumple es una forma como otra cualquiera de rendirse ante el problema, e intentar justificaciones que nada justifican. ¿ Qué se ha conseguido hasta ahora? ¿ Cuántos años llevamos así?.

Giuliani, antiguo alcalde de Nueva York sostenía la teoría de “La ventanas rotas”.  En un edificio, una ventana con los cristales rotos atrae la atención de golfos y delincuentes, por tanto, para combatir la delincuencia es necesario castigar tanto al que lanzó la primera piedra como reparar cuanto antes la ventana.

Esta táctica de no pasar por alto ninguna infracción, por mínima que sea, se considera “esencial para ahogar la delincuencia cuando nace y evitar que se extienda dando origen a zonas sin ley”. Nuestras autoridades , al principio, no se atrevieron a reparar lo que era una simple ventana rota. Aquella actitud demagógica, como era de prever, fue interpretada como un símbolo de “tolerancia” lo que no era, y sigue siendo, más que debilidad  política. Los botelloneros saben que pueden imponer sus caprichos por la fuerza donde y cuando quieran. Las leyes del Estado, Comunidades o Ayuntamientos son tachadas despectivamente de autoritarias. A los policías, los gobernantes, les han dotado de porras y armas ¿ Para qué? ¿ No serían más baratos y contundentes unos puñaditos de  caramelos y chupa-chups?

Para cierto ayuntamiento mediano el vandalismo callejero de los fines de semana supone un gasto anual de más de  120.000 euros. Ante estas cifras, las concejalías de Medio Ambiente y Juventud pondrán en marcha el programa de concienciación “Civitas”. Un programa más ¿ y van?. Decir como se debe torear es una cosa, torear es otra. Y, sin duda, las pérdidas económicas son las menos importantes. ¿Cuál es el costo de los muertos, de los alcoholizados, de los enfermos mentales, de los accidentados? ¿ Se puede continuar tratando esta “enfermedad” con paños calientes y dorando la píldora?

Se ha extendido el  “run run “ de que han quitado el 5º, 6º y 7º mandamientos de la Ley de Dios, con  lo cual cada uno puede hacer lo que quiera. Sin embargo, parece ser un bulo sin confirmar.

Como profesor creo conocer aceptablemente a nuestros jóvenes, y no tengo la menor duda de que, en su mayoría, son chicos y chicas sanos y nobles. Pero  entre políticos, profesores , padres y la TV les hemos creado un ambiente, un caldo de cultivo donde se están disolviendo sus principios morales y haciéndoles caer en la trampa del hedonismo, del sexo , del dinero fácil, del todo vale y del mínimo esfuerzo.

La posibilidad de perder unos votos ¡ Eso sí que es importante! ¡Eso sí que  paraliza la acción de cualquier político que intente prohibir el botellón! La estupidez del “Prohibido prohibir” sigue haciendo de las suyas. Los políticos gobernantes tienen su responsabilidad, pero no es menor la de los políticos en la oposición, que demagógicamente, se oponen a todo lo que pretenda hacer quien gobierna. Pónganse de acuerdo ambos, háganse solidariamente responsables, únanse y verán que pronto se termina el botellón.

Claro que esto sería legislar para el pueblo, no para el voto.