A lo natural no llega nada
Autor: Alejo Fernández Pérez
En cada país andan sueltos un sinnúmero de tópicos, verdades aparentes, medias verdades y frases hechas que todos damos por buenas. Nadie se para a repensarlas. ¿ Cuántas veces hemos escuchado: “A lo natural no llega nada” u otras tonterías parecidas? Si así fuera:
a. ¿ Por qué la gente no va desnuda por la calle?
b. ¿ Por qué no nos comemos los pollos crudos y con plumas? ¿ Y por qué no los comemos al aire libre, con sol o lluvia, en vez de bajo techo?
c. Casi todas las frutas y hortalizas han sido “inventadas” hace menos de 30 años, y cada año salen nuevas variedades al mercado
d. Acondicionamos el aire y purificamos el agua. Cuando eran naturales nos asábamos de calor o de frío con el aire; y moríamos como chinches con el agua. La humanidad empezó a crece cuando el agua empezó a ser tratada químicamente.
e. ¿ Las medicinas son naturales? Pues, no señor, son artificiales y nos va muy bien
f. Cuando nos sentamos a la mesa del despacho o del comedor ¿ Hay allí algo que no sea artificial? Todo ha sido elaborado por el hombre: mesa, manteles, cubiertos, ordenadores, sillas, papeles, tejidos, libros…Nada hemos cogido de la naturaleza, como si fueran higos
g. ¿ Por qué llevamos a nuestros hijos al colegio? Parece ser que si los dejamos criarse “a lo natural” y en plena naturaleza, aparte de que morirían bastante jovencitos, los que sobreviviesen serían , naturalmente, unos buenos mostrencos. Y, si nos dejamos dominar por nuestros “instintos naturales”, probablemente terminaremos en la enfermedad, la ruina y la miseria.
h. Pero, la gente sigue pidiendo vino de pitarra, naturales, sin química alguna. No saben que los vinos que hacen los químicos son los que menos químicas tienen, y además, la poca que tienen la tienen bien puesta. El vino, la leche y el queso, producidos por personas sin preparación, y tan solicitados por muchos, sabemos ya que, juntos con el agua sin purificar, han matado a más gentes que entre todas las guerras juntas.
La gravedad del tema sube de punto, cuando caemos en la cuenta de que lo mismo sucede en el campo de las ideas. Los tópicos, las medias verdades, las frases hechas, los eslóganes , las pancartas, la TV ,…han logrado que demos por buenas, que comulguemos, con una serie de ideas que despojadas de sus plumas de colores no son más que sandeces, y algunas muy peligrosas.
Sobran ejemplos con los anteriores para convencernos de que la naturaleza nos da de todo , pero todo sin terminar. Lo natural no es lo mejor, sino lo peor. Nada o casi nada es aprovechable por el hombre si, antes, éste no la transforma, cooperando con Dios en la inmensa tarea de la Creación. Lo malo es que para transformarla hay que ir al cole primero, y trabajar mucho después,