Curas en el mundo III
Consideraciones
Autor: Alejo Fernández Pérez
Democracia. El Catolicismo no se gobierna democráticamente, y no por eso es mejor ni peor. En realidad la democracia es uno más de los sistemas de gobierno posibles. Churchill decía que era el menos malo de los gobiernos, pero olvidó añadir que eso ocurre cuando el gobernante es una persona capaz, honrada, moral , preparada e inteligente como era él. Sin embargo, en el campo de la Iglesia existe mucho terreno donde los principios democráticos pueden y deberían ser aplicados ¿ Qué decir de las llamadas democracias populares de Rusia, Albania, Yugoslavia, China, Corea del Norte y otras muchas más? En la Iglesia católica las autoridades no se ponen a votación, ni las leyes, ni las verdades ni los valores: libertad, hermandad, igualdad, …que valores que son de origen cristiano y no son votables. Cristo dio al Papa libertad total para legislar y, en dos mil años, no ha habido ninguno que fallase en cuestiones dogmáticas o esenciales. Es otro de los misterios del Señor.
Ejemplaridad. Si bien la mayoría de los sacerdotes, y de los católicos activos, llevan vidas ejemplares, basta el mal comportamiento de uno sólo para que todos se vean afectados. Cualquier sacerdote que se mueva un poco se verá abrumado de trabajo: misas, clases, entierros, bautizos, charlas y conferencias, confesiones, obras de caridad, reparaciones en el templo, gastos que siempre superan a los ingresos y un sin fin de problemas que los desbordan.
Defectillos? Añadamos una vida sin familia, escaso de dinero, con pocos amigos por falta de tiempo, y tendremos la imagen de un hombre que lo ha dejado todo para servir a los demás. Son verdaderos héroes anónimos de los que sólo Dios conoce sus méritos, y con esto les sobra. Sin embargo, por verdaderas minucias, sus trabajos, sus heroísmos llegan, cuando llegan, difuminados a los ojos del pueblo; como llegan los sacrificios de las madres por sus pequeños. ¿Qué hacer? No menos que lo que hace cualquier multinacional. Así:
Extremar la puntualidad en todas las ocasiones y especialmente en las misas. Nadie tiene derecho a apropiarse del tiempo de los demás. El coste de ese tiempo- que es mucho- hay que devolverlo.
Cuando haya que modificar algo “contar con los afectados” Una breve justificación previa evitará malentendidos y desplantes. Intente cambiar de lugar una imagen de algún santo, aunque sea muy razonable. Y los ancianos y ancianas que se arrodillan diariamente ante él nos declararán la guerra.
Acoger con paciencia e interés a los cargantes, torpes y a los listillos. También son hijos de Dios, aunque no los parezcan.
En cuestiones de perdón de los pecados, matrimonio, sexo y dinero la doctrina de Cristo es clara. En la confesión no andarse con paños calientes. Una Religión blandengue no impone respeto y se expone a burlas. Deshacer tópicos y malentendidos. Los medios de comunicación de masas han de ser aprovechados, como los aprovechan y muy bien los enemigos de la Iglesia
El autoritarismo, el gesto altivo y soberbio, la ausencia de diálogo, no saber escuchar, repele y aleja. Antes o después se paga
En democracia, con un pueblo de universitarios creciendo, tenemos que “justificar” ante los no creyentes nuestra fe, nuestras creencias y las normas comunitarias. Decimos justificar, no demostrar. No sirve el “Así se ha hecho siempre” La Iglesia católica se enfrenta a duras competencias. Y, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente” . Los universitarios laicos y católicos tienen aquí una tarea insoslayable.
Los problemas de los fieles deben estar antes que los problemas burocráticos. Quizá se esté perdiendo mucho tiempo en estos. No sea que por tener la tienda muy bien preparada, perdamos a los clientes.
Nunca callamos cuando ante nuestra presencia se insulta a nuestros padres. Nunca debemos dejar sin respuesta cuando se ofenda a nuestra Iglesia, al Papa; a Dios , nuestro padre o a la Virgen, nuestra madre. Lo de “poner la otra mejilla “ puede servir al individuo, pero no cuando se ofende a la Iglesia, a Dios o a la Virgen. Quizá, el silencio está sirviendo a muchos para justificar lo injustificable y nuestra cobardía.
Actos comunitarios. En un desfile de tropas lo importe no es que marchen de una u otra forma, sino que actúen simultáneamente. Igualmente, en los actos comunitarios debemos actuar, responder o cantar todos de la misma manera. Para ello, dichos actos deben ser homogeneizados, concretados y simplificados , dentro de lo posible, y como mínimo, a nivel de diócesis. En que momento hay que arrodillarse en la misa, que documentos exigir para ciertos actos, que canciones cantar, como y cuando confesarse,… Anunciemos en la puerta del templo, visible a todas horas los horarios de todas las actividades; que los rosarios no difieran de un cura a otro, etc. Se dirá que esto ya se hace. Sí, pero…
Laicos en acción. Los marines y los legionarios son cuerpos especiales para la guerra en USA y España. Los sacerdotes conforman el cuerpo especial del Señor para la guerra contra el diablo y el mundo. Por muy buenos que sean los cuerpos especiales servirán para muy poco si no cuentan con el apoyo y ayuda de sus pueblos. Los laicos, el pueblo de Dios, no puede inhibirse en estas luchas, y a pesar de los pesares –de sus pecados y los nuestros- deberíamos, siempre y en todas las ocasiones, defender y apoyar a nuestros curas y a nuestra Iglesia por encima de cualquier otra consideración; sin que esto signifique, ni mucho menos, dejar de exigirles y de exigirnos el cumplimiento de nuestras particulares obligaciones. La formación religiosa se ha convertido, posiblemente, en nuestra primera y fundamental tarea.
El Señor nos juzgará a cada uno por nuestras acciones y omisiones no por las de los demás. Qué pasará cuando nos pregunte: ¿ Y tú que hiciste?
Mérida (España) , 14 de marzo de 2008