Curas en el mundo II
Consideraciones
Autor: Alejo Fernández Pérez
El cura no es un ángel, es un hombre elegido por Dios para conducirnos al Reino de Dios – si nos dejamos- Pero los curas están muy influidos por las costumbres del pueblo y el ambiente de su tiempo ; además, de sometidos a los vicios y virtudes comunes de toda condición humana. Es un hombre que ha decidido vivir sólo para que los demás podamos vivir y morir acompañados.
El cura debería hablar sólo de Dios, pero como está en el mundo, junto a los demás hombres, se verá interpelado por la política, la economía, las costumbres, las ciencias,…Cuando estas disciplinas interfieran con la doctrina de Cristo y con el camino de los hombres hacia Dios, el sacerdote tendrá también la obligación de hablar sobre ellas, pero únicamente bajo el punto de vista religioso. Así, un cura no necesita saber de televisores para comprobar que una emisión sea inmoral, ni de política para deducir que una ley es nociva para las almas.
Con frecuencia, los medios de comunicación achacan a los curas, en general, todos los vicios, resaltan y repiten hasta el aburrimiento cualquier falta, pero ocultan sus muchas virtudes y logros. Odian al cristianismo que pone de manifiesto, como los antiguos profetas, los defectos de una sociedad farisaica y resiste impertérrito todas las ofensas . Por ello eran difamados, perseguidos y muertos los profetas de todos los tiempos y los curas y misioneros de hoy.
¿Qué también los curas pecan? Naturalmente, pero mucho menos que cualquier otra persona y con la particularidad de que se arrepienten rápidamente y procuran mejorar. Un católico no puede resaltar, ampliar ni propagar las faltas del sacerdote como no lo haría con los de su padre o madre. “Como juzgues, serás juzgado” Pongamos sus faltas en conocimiento de sus superiores, recemos por ellos, apoyémoslos y que las leyes bajo las que viven cumplan su función como con cualquier otro ciudadano. Pero no más.
La Religión es una relación de adoración, alabanza y culto a Dios. Desde el Concilio Vaticano II han cambiado muchas cosas importantes en la Iglesia, aunque los dogmas siguen intocables. Una de ellas es aceptar la Religión primariamente como adoración y culto; entonces una diferencia religiosa no tiene porque aparecer como error, sino como otra manera de adoración y culto. Así los curas norteamericanos ponen el acento en este aspecto en su trato con los protestantes; y el Papa se reúne con representantes de religiones varias para buscar la unión. Los cristianos saben ya que su misión es proponer, no imponer a los infieles la doctrina de Cristo. La doctrina, no la mentalidad occidental.
Rasgos positivos. En los curas españoles hay que subrayar la eficacia que ha tenido la Iglesia española durante siglos, la fuerza y el ímpetu que ha puesto en su empresa. El amor al prójimo por amor a Dios se ha traducido en España y América por una increíble proporción de lo que se ha hecho: templos, conventos, enseñanza, transmisión de la cultura, hospitales, misiones, conocimiento de la filosofía, historia, de la flora y fauna, de las lenguas de los países americanos y de Filipina, creación de las primeras universidades americanas,…En la actualidad mantienen, en España y a su cargo, universidades, colegios, hospitales, Residencias de mayores; ayudas al tercer mundo a través de organizaciones como Caritas, Manos Unidas, y otras. Se calcula que el valor de lo que aporta al estado es de 6.000 millones de euros al año en el 2002 (Revista Época año 2004)
Ataques. Desde que llegó ZP al poder, las izquierdas se han desmelenado atacando furiosamente a la Iglesia y a los sacerdotes. Atacar, perseguir, denostar, a la Iglesia Católica ha sido desde la Revolución Francesa una de las características típicas de las izquierdas de toda Europa y de organizaciones como la Masonería, el Marxismo-comunismo, sectas de topo tipo y pelaje, La Nueva Era, Religiones protestantes, Islamismo, Foro Social Mundial, la ONU y la UNESCO,… que la tienen en el punto de mira de sus ataques e insultos, creando un ambiente que dificulta y entorpece seriamente la labor de los sacerdotes. Nada nuevo. Es una constante desde Cristo a la que ha sobrevivido en todas las ocasiones desde hace dos mil años. Desde Adán y Eva el diablo lleva la dirección de estos ataques
Abandonos de las masas. “Uno de los grandes escándalos del cristianismo de ayer fue dejarse perder a la inmensa mayoría de los obreros europeos y a gran parte de los campesinos. Julián Marías considera que posiblemente se deba al abandono de las masas por sus pastores , a la politización y a la mundanización o temporalización de una gran parte y muy representativa de los eclesiásticos. La misión del sacerdote no es decir lo que le gusta al pueblo o se espera de él, no es ir delante de los deseos de los demás ; no es suplantar a los políticos, es comunicar la palabra de Dios, la verdad revelada sin añadir o quitar lo más mínimo del Evangelio lo que sería una gran traición a Cristo”. Si habla sobre el mundo ha de hacerlo religiosamente
Postrimerías y sexo. Hasta hace menos de un siglo en la Iglesia no se hablaba más que del sexto mandamiento, de la muerte, del infierno, de la gloria, del pecado, de la vida eterna y poco más. El temor a Dios y el miedo al infierno, movían a muchas almas a la conversión. Se olvidaba el primero y principal de los mandamientos: El Amor a Dios y al prójimo. En la actualidad han cambiado las tornas y no se habla nada de aquellos y mucho de misericordia y amor divino. Hemos pasado de un extremo a otro. Mejor será que hablemos de los dos: temor y amor, pues ambos son eficaces. La prueba está en que cientos de miles de católicos americanos poco formados están siendo atrapados por diferentes sectas utilizando el miedo: el fin del mundo, la Parusía, el infierno, el diablo,…La otra vida, la eterna, les interesa mucho más que la Teoría de la Liberación, la democracia y otras doctrinas humanas que no llegan al corazón como llega Dios.
Autoridad. En ocasiones, como sucedió al desaparecer el imperio romano con los bárbaros, los cristianos como único grupo organizado se vieron obligados a tomar en sus manos el gobierno de los pueblos. Hay unanimidad en considerar que no es bueno para la Iglesia ni los sacerdotes tener riquezas ni poder político; pero sí deben tener autoridad, la autoridad espiritual que les corresponde como sacerdotes, que deben mantener, afirmar y que tienen el deber de ejercerla. Por fortuna, la mayor parte de los curas ejercen su autoridad de la forma más sublime que existe: “dándose”
Mérida (España) , 13 de marzo de 2008