Curas en el mundo I

Consideraciones

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es  

 

    

La práctica totalidad de los seres humanos, en todos los tiempos y en todos los lugares, han adorado y siguen adorando  a un DIOS. Un Ser superior, todopoderoso a quien rendimos pleitesía, tememos, creemos, y a quien debemos todo lo que somos y tenemos.

Y ¿Cuál es la función de los curas en este terreno? Entre otras, y en todas las civilizaciones, ha constituido el lazo de unión entre Dios y los hombres. Entrar en una religión es entrar en un mundo de misterios. Los católicos por creer, creemos incluso en el Credo,  algo tan irracional y aparentemente absurdo  como los misterios que empapan todas las religiones. Pero el hecho de que algo sea irracional, no significa que no sea verdadero. Irracional y absurdo era creer hace un siglo en la posibilidad de llegar a  la Luna;  irracional era la pretensión de poder presenciar una guerra a 1.000 kms de distancia, hasta que apareció la TV. ¿Qué puede aparecer mañana?

 La historia de la humanidad nos dice que en el corazón de cada persona está grabado algo incomprensible que nos impulsa a creer y a tener fe en la existencia de esos misterios. Y los creyentes son miles de millones de hombres y mujeres. Es difícil demostrar la  existencia de Dios, pero es mucho más difícil demostrar que no existe. De todas formas, cuando la muerte se aproxima, casi todos, creyentes y no creyentes,  llamamos a los curas impulsados por un  irracional “terror al más allá” y “ por si las moscas”  

Los curas  son hombres elegidos por Dios para que cumplan en este mundo una misión: Anunciar el Evangelio de Cristo, perdonar los pecados y guiar a los seres humanos al Reino de Dios . De nuestra la felicidad en la tierra suponemos se encargan los políticos, los   científicos y otros. No tenemos duda de que la importancia de la vida eterna es abrumadoramente mayor que la terrena, de donde se deriva la inmensa importancia y responsabilidad de ser cura.

¿ Por qué la Iglesia y los curas han sido tan combatidos desde que Cristo los fundó?  Y sin embargó, ¿por qué, a pesar de estar la Iglesia siempre en inferioridad de condiciones, sale siempre triunfante? Solo la Biblia da respuestas claras a estas y otras preguntas básicas para el hombre. Claras no quiere decir razonables, pues estamos hablando de misterios; sin embargo, hasta ahora,  son más razonables que todas las razones dadas, sin éxito, por los científicos.

La Iglesia tiene un componente divino y otro humano. El componente divino es el Espíritu Santo que asistirá a la Iglesia, haciéndola invencible,  hasta el final de los siglos. Tan invencible como es el pueblo judío desde que en tiempos de Abraham el Señor lo eligió como pueblo suyo.

El componente humano: Papa,  Obispos, curas, monjes, monjas y laicos de cada tiempo es de donde surgen los tópicos y escándalos de todas las épocas. En San Mateo 28, 20 nos dice el Señor: “…Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo” O sea, que el mundo terminará por desaparecer, y, hasta entonces, la Iglesia vivirá, será indestructible; sin embargo, el Señor no garantizó la fidelidad de sus hijos, ni siquiera la de los curas y obispos.

Olvidamos que todos los hombres y mujeres están sometidos a los vicios y virtudes comunes a la  condición humana. Se dice, y así es,  que el hombre ha sido elaborado con defectos de fabricación y fecha de caducidad. En estas condiciones los clérigos – y  cualquier autoridad-  están obligados a dar ejemplo al rebaño, y su responsabilidad será mucho mayor que las de las personas corrientes; pero no les exijamos lo que no pueden dar. Para ellos también se inventó  el confesionario.

En buen parte, las imperfecciones que vemos proceden del desconocimientos que tenemos los cristianos de la doctrina de Cristo, del funcionamiento de su la  Iglesia y del desconocimiento de su historia. La desinformación de los laicos suele ser tan abrumadora como la que tienen los progres de la doctrina marxista-leninista- comunista; limitada hoy a la Teoría del Relativismo y a la conquista y conservación del poder y del dinero. Veamos algunas de las causas:

Obediencia. La obediencia a la autoridad “legítimamente constituida” y “ejercida” es una condición indispensable para la buena marcha de cualquier empresa o institución. En cualquier empresa hay que  obedecer siempre al jefe sin rechistar y mucho más en la guerra. O la empresa desaparece en tres días. Sin embargo, parece que sólo en la Iglesia hay bula para que todo el mundo quiera imponer sus criterios y decirle al Papa, al Obispo o al cura lo que hay y no hay que hacer, lo que está bien y lo que está mal. En el Nuevo Testamento leemos:

 Filipenses 2,8.14 :…”Cristo se humilló, hecho “obediente” hasta la muerte, y muerte de cruz…hacedlo todo “sin murmuraciones ni discusiones” a fin de que seáis irreprensibles y sencillos hijos de Dios…” Lutero desobedeció y la cristiandad se dividió dos parte. Mr 3, 24-25 “Si un reino está dividido contra símismo, no puede durar. Y si una casa está dividida contra sí misma, no podrá subsistir”. En Mateo 16, 18-20 Cristo dice a Pedro: “…Yo te daré las llaves del Reino de los cielos, y cuanto atares en la tierra será atado en los cielos y cuanto desatares en la tierra será desatado en los cielo…” Habló el Papa, y se acabó toda discusión sobre cuestiones en las que habla excátedra. ¡ Qué trabajo cuesta obedecer! Y qué tranquilidad y alegría cuando se obedece por amor a un Dios, que nunca engaña.

La Iglesia es conservadora. A la Iglesia se la critica por “ ser conservadora”, o sea, de derechas . Pues miren Vds., conservar lo bueno es algo inteligente, pero cuando se pretende progresar hacia el desempleo o la inmoralidad es una simple estupidez. Por otra parte, se olvida que la misión de la Iglesia es conservar la doctrina de Cristo “hasta el fin de los tiempos” “No añadáis nada a lo que yo os prescribo, ni nada quitéis, sino guardad los mandamientos de Yahvé…”  dice el Señor(Dt 4,2). Cuando el Cardenal Rouco ha sido elegido por tercera vez presidente de la Confederación Episcopal Española,  los progres se han enfadado por considerarle muy conservador, pero el Señor habrá sonreído complacido.

                                      Mérida (España) , 12 de marzo de 2008