Demasiado sexo
Autor: Alejo Fernández Pérez
El famoso beso de Madonna, Cristina y Britney; los pechos de Janet Jackson; las curvas de Mellissa; las nalgas de Nikauly; la masturbación del Dr. Reuben; el sexo anal de la Dra. Romero, etc.; todo ello, bien servido por las TVs a millones de espectadores, está contribuyendo a convertir a nuestra sociedad en un inmenso prostíbulo.
Sin embargo, Madonna mantiene a su hija de 8 años alejada de todo lo que huela a sexo: revistas, publicidad, películas,…Una artista propagandista sexual no lo quiere para su hija. Lo que es bueno para ganar dinero no parece serlo para criar los hijos. Entonces, ¿ Nos están tomando el pelo ?
Un día, cuando joven, me di un atracón de melón. Durante bastante tiempo después, cada vez que veía un melón me entraban ganas de vomitar. También le entran ganas de vomitar y les da repugnancia el sexo a los jóvenes ahítos del mismo. Han descubierto que tras el sexo aparecen como víboras mortales los desengaños, los hijos no deseados; los problemas económicos de trabajo, de estudios , de salud, y las ilusiones perdidas para el resto de sus vidas. Tras las sugestivas estampas de artistas famosas se esconden tragedias y lágrimas por las parejas rotas, los hijos sin padres o con uno sólo, por las infidelidades y traiciones, por los hogares convertidos en infierno
Y ¿ Todo esto por qué?
Porque unos viejos babosos, por dinero, utilizan la carne y los bajos instintos humanos como parte del negocio de los medios de comunicación; otros, con ideologías trasnochadas y fracasadas están empeñados en sustituir nuestra civilización por otra. ¿ Por cuál? Nada mejor que empezar por cargarse la enseñanza, la familia y la religión. Las drogas, el sexo, el botellón, el todo vale, el libertinaje, la falta de autoridad, de orden y disciplina son usados como armas de destrucción. Por supuesto, arropados con la excusa de la libertad. Los jóvenes son tomados como carne de cañón. Como pájaros recién salidos del nido son fácil presa de las alimañas. Poco a poco nos vamos enterando que este tinglado funciona a nivel mundial. En realidad, está regido por media docena de personas; los demás: políticos, sindicatos, naciones enteras,… son simples marionetas. La Nueva Era, la Globalización, y unas cuantas organizaciones más o meno secretas tienen algo que ver en este asunto.
Estos viejos y no tan viejos florecen como la mala hierba en todos los tiempos. Hace dos mil años ya se decía de ellos: “ Son hombres sucios, corrompidos, se gozan en sus extravíos mientras banquetean con vosotros. Sus ojos están llenos de adulterios. Son insaciables de pecado, seducen a las almas sencillas, tienen el corazón ejercitado en la avaricia; son hijos de maldición” Pero, ahí siguen, hoy como ayer: “Volvióse el perro a su vómito, y la cerda lavada, torna a revolcarse en el cieno” “Satanás duerme con ellos todas las noches a las cabeceras de sus camas. Ellos le adoran con sus actividades y le pagan tributo diario de pensamiento y de obras.
De los políticos deberían esperarse decisiones; pero los políticos, pendientes del voto y del poder se prestan a cualquier cambalache con tal de sentarse o permanecer en la poltrona. Otros, procuran seguirle la corriente al jefe y conservar el pesebre; ese, necesita justificar ante si mismo y los demás su vida de crápula y sus chantajes; aquel , por cobardía, se limita a seguir la corriente, lavándose las manos como Pilatos. La democracia tiene demasiadas limitaciones y agujeros. Hasta que el entramado social no saque a los políticos de todos los sitios donde no deben estar no habrá mejores soluciones. En realidad, importa mucho más la calidad moral de los hombres que nos gobiernan que el sistema de gobierno o la perfección de la ley.
Estudios recientes señalan que “Una epidemia de pereza erótica –ocasionada por el empacho de sexo- afecta a Estados Unidos, donde una de cada cinco parejas casadas tiene relaciones sexuales menos de diez veces al año.” “El hastío sexual está causando verdaderos problemas en las parejas casadas o no. La falta de deseo es el secreto mejor guardado de los hombres en EE. UU.». Cuando los demás hagamos nuestras estadísticas, descubriremos que no estamos mucho mejor.
Sin embargo, el amor limpio, generoso, y el sexo en el matrimonio de una pareja enamorada es bueno y constituye un milagro de felicidad, generalmente iluminado con la inmensa alegría del nacimiento de nuevos seres. Poco o nada que ver con la pornografía. No es de extrañar la inmensa atracción que las personas de sexo contrario nos producen, la ilusión con que esperamos fiestas o espectáculos, la proximidad de la persona amada, el roce con la mano del ser querido, sensaciones todas que inundan nuestra alma de una felicidad desconocida. Todo lo que lleva a la vida produce placer: sexo, comidas, bebidas, descansos,…; pero exige unas condiciones naturales, que si nos se cumplen, el gozo se convierte en dolor y en muerte. Los excesos se pagan. Afortunadamente se empiezan a notar cambios:
En USA ha aparecido un nueva generación de jóvenes menores de 20 años. Educados, discretos, optimistas, a los que no gusta la violencia ni la trivialidad. Son los “milenaristas”, ("Millennials Rising: America's Next Great Generation") por Neil Howe y William Straus. Estos jóvenes, que configuran el actual perfil de consumidores de la industria del cine, podrían cambiar la fisonomía de la sociedad americana y, por ende, los criterios de los guionistas de Hollywood.
Se declaran "hartos de sexo y trivialidades de todo tipo a que los somete la televisión sin pedirles permiso". Dos tercios de los estudiantes de secundaria entrevistados afirmaban sentirse molestos ante las escenas subidas de tono. Son jóvenes tímidos y reservados, que se toman las cosas en serio y no desean exhibir su intimidad. Son jóvenes valientes que no se dejan atrapar por las corrientes de moda y que tienen el coraje, el valor de ir contracorriente y se atreven a decir ¡Nó!
Cuando unos están de vuelta, otros van. Ahora nuestros políticos emprenden campañas de 'Sexo seguro' que se centrará fundamentalmente en los institutos de Secundaria de diferentes regiones, donde –aseguran - se concentra ese peligroso grupo de riesgo. Y en vez de apelar a la limpieza de vida, a la generosidad y al respeto a la mujer, no se le ocurre otra idea que la de poner colgantes informativos con el eslogan de «no molestar, puede estar realizándose sexo seguro» se repartirá por todos los centros de enseñanza «Nuestra función únicamente es la de informar. No podemos llegar a más”, dicen. Ni tampoco a menos, decimos nosotros.
Entre las causas inmediatas de esta explosión sexual tenemos, especialmente, a la televisión y a las revistas del corazón. Sumemos los calendarios de las mises y divas; las anuncios de coches, licores, perfumes,…que llevan siempre un componente de mujeres hermosas en actitudes más o menos provocativas; la música que encandila, las telenovelas” todas; los “reality” shows; la violencia en la mayoría de los programas de televisión y el sexo crudo o subliminal. Las salas de ¿baile?. Una de las actividades que más excitan sexualmente a los seres humanos está el ver desnudarse a una persona del sexo opuesto, muchos guiones de películas "exigen" a sus protagonistas estar permanentemente entrando y saliendo de la ducha, o muchos anuncios de colonia requieren de sus modelos que aparezcan en escena tal y como vinieron al mundo.
Tras horas y horas de pornografía en la TV no es de extrañar que a jóvenes, maduros y viejos se les “empenique la pirola” se les nuble el entendimiento y quieran imitar a los “artistas” revolcándose con quien sea, como sea y donde sea. Después, sólo después, aparecen los “ Yo no sabía que…yo creí que…si llego a saberlo antes…” Y como un tonto colgao de un guindo se vuelve- volvemos- tropezar una y otra vez en la misma rama
El sexo como el vino hay que tomarlo con moderación, con los años correspondiente, en los momentos oportunos, siguiendo las normas morales establecidas y con buena compañía. A ambos hay que exigirles calidad. Cuando no se cumplen estas condiciones, los dos se suben a la cabeza, emborrachan, se pierde el conocimiento, el dinero, la salud, entra la cirrosis física o psíquica, se tienen accidentes como con los coches y se pueden producir muertes físicas, morales y familiares. El vicio exige siempre un alto precio.
La solución se encuentra donde siempre: En los Evangelios, en la doctrina de Cristo. Poco leídos y menos practicados, como sucede con cualquier programa político. El día que nuestros gobernantes se pongan a leerlos darán un respingo. Encontrarán que en ellos se encuentran las soluciones a los graves problemas de nuestros hombres y mujeres y de nuestra sociedad . Difícil doctrina, pero está más que comprobado que no hay otra mejor. Es la única con la que es posible conseguir ese poco de felicidad que ni el mundo ni la carne pueden dar.
Mientras tanto, nos veremos obligados a seguir acostados con “el cuerpo de muerte”. Mi amigo Mario me cuenta: “Un exegeta católico que he leído recientemente lo explica de este modo: “En la época de Jesús la peor muerte era “la cruz”, pero los Romanos tenían otras formas de dar muerte a sus reos, y una de ellas era “el cuerpo de muerte”. Bien amarrado el condenado de manos y pies, le ataban un cadáver de forma tal que unido a él, durante largo tiempo, le corrompiera hasta morir enfermo de la carroña.” ¿ Es la prostitución del sexo, su degradación, nuestro cadáver de muerte y el de nuestros hijos?