Carnavales sucios
Autor: Alejo Fernández Pérez
En democracia, suponemos se puede hacer lo que se quiera, siempre que no se moleste, agravie o haga daño a los demás. ¡Ni a una sola persona! En consecuencia, el año pasado en Tenerife un juez prohibió los carnavales por el ruido que impedía dormir a los vecinos.
Sin embargo, la secta progresista ha creado en España un ambiente antirreligioso, vulgar y chabacano que da bula y vía libre a sus feligreses para burlarse, escarnecer y ofender a la Iglesia Católica. Sobre la Iglesia no rigen las normas o leyes democráticas que amparan a cualquier otro grupo, religión u ONG. Eso sí, que nadie ofenda a Mahoma, al Islam o cualquier otras secta o religión, el peso de la justicia caería sobre ellos implacable.
Los ejemplos son numerosos : El carnaval “Polonia” de la TV catalana se especializó ofensas al Papa Benedicto XVI. Leo Bassi llama “el puto libro” a la Biblia”. Maragall y Rovira se fotografían coronados de espinas (que no pinchan).; las juventudes de ARC y del PSC se visten de Papa, curas, monjas ante la catedral de Barcelona. En Madrid se estrenan obras como la de “Me cago en….” En TV se muestra “como se cocina a Cristo”. Para no ser menos, a los titiriteros se les ofrecen bulas y premio en forma de subvenciones para ofender a la Iglesia cuando les parezca. Y mil casos más.
¿Qué pasaría si los carnavaleros se vistiesen de forma ofensiva hacia los gobernantes pogres, si gritasen riéndose y ofendiendo a los padres y madres de tales gobernantes o a los suyos propios, a sus ideología o a sus sentimientos más sagrados ? ¿Por qué tanta inquina contra la Iglesia? ¿No se tratará de un serio complejo de inferioridad? Diviértase cada uno en buena hora , pasemos unos días de sano esparcimiento, pero respetemos las creencias sagradas de cada persona, sin lo cual los hombres se convierten en meras bestias.
¡ Cuántos valientes , Señor, tenemos en España! ¡ Y con cuanta bajeza se comportan! Arropados por la multitud, protegidos por gobernantes y jueces ¿democráticos? y nadando a favor de la corriente , sacan pecho orgullosos de sus gestas. Saben de antemano que los católicos no les responderán con sus mismas armas. Sobre todo, saben y reconocen en el fondo de sus corazones que la Iglesia Católica, como pasa desde hace dos mil años, seguirá caminando, viva y triunfante mientras sus atacantes quedan orillados unos tras otros en el camino de la historia
Afortunadamente, son muy pocos los ofensores, pero hacen mucho ruido y ensucian el patio en demasía. Tenemos confianza en que esa mayoría de personas sanas y nobles, de todas las edades, ideologías y creencias; que no quieren más que pasar un buen rato, sepan poner coto a los pocos despistados que, en realidad, no saben lo que hacen. Por lo menos, si no es mucho pedir, en los carnavales del 2008.
Mérida(España) 24 de enero de 2008