Ateos contra la Iglesia I

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es 

 

Podemos distinguir dos categorías de personas: La de los que creen en Dios y la de los Ateos, que no creen en Él. En el primer caso consideraremos las tres principales religiones: Judía, cristiana y musulmana las cuales tienen el mismo Dios: El Dios de Abraham , de Isaac y de Jacob. Sus santos hablan el mismo idioma en las alturas, pero a ras del suelo se dividen y enfrentan por razones humanas diversas.

Pero ¿Qué significa ser ateo? Podríamos decir que el ateísmo presenta varias caras: Hay un ateísmo filosófico que no distingue entre naturaleza y Dios; nada es Dios, pero todo es divino. El ateísmo científico o materialista desecha la hipótesis de Dios como impropia de la investigación y se dedica a explicar el mundo por las propiedades de la materia, aunque nunca se preguntará de donde ha salido esta. El ateísmo marxista no sólo niega a Dios sino que, para poder existir, es indispensable que Dios no exista. Sin embargo, el más frecuente suele ser el ateismo tontorrón que pasa por el mundo sin hacerse preguntas.

La visión del mundo de los judeo-cristianos es la de la Biblia, la del Génesis. En ella se responda de forma poética a las preguntas básicas del hombre: ¿Quién hizo al mundo? ¿Para qué? ¿ Quien creó al hombre y a la mujer? ¿Para qué estamos en este mundo? ¿De donde venimos y a donde vamos?... En resumen, nos creemos “El Credo”, que ya es creer. Creemos en Dios, en los ángeles y en el diablo. Creemos en la inteligencia y en la razón del hombre como los materialistas pero añadimos un sumando más: Dios eterno, puro espíritu que nos abre mediante la revelación una ventana extra al mundo no material. Ciertamente, es difícil demostrar la existencia de Dios, pero es mucho más difícil demostrar que no existe.

La visión del mundo de los ateos, de los materialistas, se reduce a lo que se puede medir, ver, comprobar,…Siempre han existido. En la actualidad, a nivel universal existe una guerra frontal y feroz, llena de odio, contra los creyentes ¡Dios no existe! Gritan una y otra vez. Sin embargo, el sentimiento religioso es terco y jamás ha podido ser anulado en ningún sitio ni en ninguna época. El alma humana exige que : si quitamos a un Dios, hay que sustituirle por otro. ¿Por la ciencia? ¿Por un toro? ¿ Por el gobernante de turno?...No parece haber sustituto posible a Yahvé.

Una muestra de la extensión del odio a la iglesia nos la da la reunión de científicos, premios noveles incluidos, en La Jolla, California, donde afirmaron que “lo maravilloso del Universo” es que puede ofrecer consuelo y moral para sustituir la religión. Se habló de que “Todo lo que nosotros los científicos podamos hacer para debilitar la posición de la religión, hemos de hacerlo, y puede que sea nuestra mayor contribución a la civilización”….

“Con unas pocas excepciones notables, los puntos de vista recorrieron la gama de A a B: ¿debemos machacar a la religión con una palanca de hierro o será suficiente con un bate de béisbol?“…

“Sin embargo los creyentes estuvieron en Katrina, aportando como ayuda muchos millones, haciendo mucho más que los gobiernos y que unos científicos a los que no se les vio el pelo por ningún sitio

“los periodistas de New Scientist Scott Atran, científico del CNRS de París anotaron:… “Los argumentos que se están dando aquí son extraordinariamente ciegos y simplistas. Los soviéticos enseñaban a los niños ciencia en la escuela –religiosamente- y no funcionó muy bien. No creo que los científicos, cuando se salen de la ciencia, tengan mayor visión que la gente ordinaria de la calle. Hacen que me de vergüenza ser ateo.”

El pensamiento de los sabios, ricos o poderosos,…está previsto en El Nuevo Testamento . San Pablo en Cor 13,2 nos recuerda: “Si teniendo el don de profecía y conociendo todos los misterios y toda la ciencia y tanta fe que traslade los montes, si no tengo caridad –si no tengo amor- no soy nada” La ciencia es pues un lastre para el conocimiento de Dios, ya que posee el grave inconveniente de taponarse la mente cuando se habla del Señor. Cristo dio la solución: “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. Sorprendente afirmación que antepone la ingenuidad de los niños a la ciencia de los “sabios” para acercarse a Jesús.

Mérida (España), 12 de enero de 2007