Ancianitas y sus problemas
Autor: Alejo Fernández Pérez
Parece ser que en España no existen más problemas y noticias que las referidas a la política partidista- caso de que sea política- , a los deportes y a los medios rosas del corazón, sobre todo la TV. ¿Qué hemos hecho Señor, qué hemos hecho para merecernos estos políticos y estos periodistas?
Cansados, derrotados, aburridos y abrumados por tantas sandeces y tantos progres analfabetos e iluminados, echamos una vistazo a nuestro alrededor y encontramos grupos humanos de una sencillez, honestidad y alegría de vivir que nos llevan a nuestra feliz infancia. Entre ellos anotamos a los ancianos, y sobre todo a las ancianas.
Quizá no nos hemos dado cuenta de que los jubilados constituimos el 40% de los votantes en España. El día que nos pongamos de acuerdo el gobierno hará lo que digamos. Mientras tanto, viajamos, utilizamos el ordenador, veraneamos, leemos la prensa, vemos la tele y disfrutamos de un rato de charla con los amigos, mientras tomamos un vasito de vino. Estas charlas, casi desparecidas, siguen siendo el núcleo esencial de nuestras ganas de vivir. Sin embargo, las mujeres anciana aunque las jubilen, no se jubilan. ¡NO SE JU-BI-LAN!
Aunque el marido ayude de vez en cuando, ella continua con la mayor parte de los trabajos del hogar como: a) la cocina, la compra, la limpieza,.. b) Lo enfermos y los niños solo acuden a ella c) Las hijas casadas la llaman por teléfono varias veces al día para preguntarle como se hace tal guiso o se cura cual enfermedad de los niños d) Los jubilados tienen que cuidar de sus nietos, mientras su hijos están en el trabajo …Además con el agravante de una limitada capacidad física y emocional, decaimiento, desánimo y enfermedades propias de la vejez. Pero, ¡Con qué entereza, naturalidad y buen ánimo llevan su carga! Nunca se quejan, nunca exigen, todo lo dan, sin que la sonrisa abandone su gesto en ninguna ocasión. Contentas de poder servir. Añadamos las dificultades económicas por las que se suelen atravesar; especialmente, cuando el sueldo queda reducido al 60% tras la muerte del marido, y sumemos una frecuente enfermedad: la soledad.
Cuando el trabajo es excesivo, puede aparecer el “Síndrome de la abuela esclava” : estrés, agotamiento, depresiones e incluso en casos extremos puede llevar a la muerte. «Algunos hijos no tienen caridad con sus padres», afirma el doctor Emilio Salguero, «incluso llegan a chantajear a los abuelos con el cariño de los nietos». Son los propios familiares quienes deben descargar de un exceso de trabajo a la abuela, procurando no tocar su autoestima.
La prolongación de la vida trae consigo serios inconvenientes que no podemos eludir: a) El término medio de vida es de unos 84 años para las mujeres y poco menos para los hombres. Resultado: el príncipe Carlos de Inglaterra tendrá que espera a los 80 años para ser Rey , y cualquier hijo de vecino a los 70 para heredar. b) Si los hijos y nietos quieren ir de vacaciones y los abuelos no pueden, tendrán que ir a una residencia o alguien se queda con ellos o los hijos y nietos no veranearán durante 10,15 o 30 años. c) Análogamente, cuando por desgracia los ancianos no pueden valerse por sí mismo, sus cuidadores, generalmente las hijas, apenas si podrán salir de casa por bastantes años; y cuando la hija no sale, el marido tampoco va muy lejos. d) Esto suele suceder cuando los hijos casados están en lo mejor de sus vidas. Por suerte, los hijos se sacrifican por sus padres, pero los nietos y los que no son hijos exigen vivir sus vidas y no están dispuestos a sacrificarse durante 10 o 20 años, cosa normal en la actualidad.
Guste o no, esta es la realidad y hay que tenerla en cuenta y aprender a hacerle frente. Los creyentes tienen una gran ventaja sobre los no creyentes: Saben que la vida no termina aquí y les sostiene algo invaluable: la esperanza. Cuando estemos para el arrastre, siempre podremos rezar, actividad de las más productivas, aunque algunos no lo crean. Por otra parte, muchos ancianos nos podemos valer por nosotros mismo hasta edades bastante avanzadas. De ninguna forma podemos privar a nuestros familiares y amigos de nuestra experiencia y trabajo. Aun es mucho lo que podemos hacer. En USA la beneficencia cabalga a hombros de los jubilados. En España las diferentes organizaciones religiosas tanto de beneficencia como de culto están sostenidas por Jubilados, especialmente mujeres. Caritas, catequistas, lectoras, Manos Unidas, …tienen rostros de jubiladas
Posiblemente uno de los medios más estimulantes para mantener en forma a los ancianitos, y no ancianitos, sean las reuniones con sus amistades y compañeros de trabajo. Es indiferentes el motivo de la reunión, lo importante es la reunión misma. A una hora determinada nos reunimos a tomar café un grupo. No falta nadie. Se habla de lo divino y de los humano. Nos sentimos escuchados, valorados y sobre todo queridos. Desahogamos nuestras penas y alegrías, nos ayudamos mutuamente y colaboramos con nuestra parroquia o en alguna ONG.
Hace tiempo escribí un artículo sobre mi amigo Juan, un anciano siempre alegre ,al final le pregunté : “¿ Cómo es que a pesar de tu edad y de tus achaques te encuentro siempre de tan buen humor? ¿ Cuál es tu secreto? . No hay secretos, contestó. Todo viene en los Evangelios. Toma nota: a) Cuando rezo el Padrenuestro…se me engalla el alma sabiéndome hijo del Rey de reyes b) Como tengo tiempo asisto a misa y comulgo diariamente, hablo con el Señor un buen rato y procuro- aunque no siempre lo consigo- estar en paz con Dios y con todos los que me rodean. c) Hablo bien de todo el mundo, incluidos los amigos, los enemigos y los políticos….Así siguió un buen rato.
Como es hombre religioso, chapado a la antigua, termina sus confidencias con un: “Que el Señor nos proteja, nos prolongue la vida, nos de salud, y nos bendiga a todos los que tras muchos trabajitos hemos llegado a ciertas edades. A cambio, que nosotros podamos seguir haciendo la vida amable a los demás. Amén”. Y yo, que apenas había hablado tres palabras, solo pude responder: ¡Así sea! Y hasta pronto, amigo mío. Mientras sentía como una brisa de aire fresco y limpio había pasado frente e mi.
Mérida (España) 2006-09-29