Gallo que no canta, algo tiene en la garganta

Autor: Padre Alberto Ramírez Mozqueda

Los gallos ya son de película, su canto ya no emociona a nadie y nadie podría confiar el inicio de actividades precisamente al canto del gallo. Pero la frase sigue siendo verdad, pues si el gallo fue creado para cantar por las mañanas, la Iglesia fue creada para decirle a la humanidad que hay un Dios Bueno que ha mandado a su Hijo a levantar al mundo caído. Y si la Iglesia no evangeliza y no sale al encuentro del que no conoce aún la salvación de Cristo, tiene que preguntarse muy seriamente qué es lo que está haciendo, porque está perdiendo lamentablemente su tiempo.  

Es importante entonces un DIA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS MISIONES, porque eso nos hará recordar la misión única y exclusiva para la que ha sido creada la Iglesia: la salvación de toda la humanidad, cosa que está lejos, muy lejos de realizarse, si hemos de creer en las cifras que marcan la presencia de la Iglesia y de los cristianos en el mundo.  

Para ese intento, nos valdremos en esta ocasión de la Oración Colecta de la Eucaristía:  

SEÑOR Y DIOS NUESTRO, QUE HAS QUERIDO QUE TU IGLESIA SEA SACRAMENTO DE SALVACIÓN PARA TODOS LOS HOMBRES...  

Muchos piensan que Cristo vino a fundar un Reino espiritual y eterno, y sus apóstoles le crearon una iglesia temporal aferrada a los bienes de este mundo. Pero lejos de pensar así, Cristo decidió que el mensaje eterno que él traía al mundo, tendría que ser confiado a una institución humana que con medios humanos  propios pero  inspiradísima  por el Espíritu Santo, pudiera a través de los tiempos, hacer presente la salvación obrada por Cristo. La Iglesia tiene que brillar entonces con una luz especial, para que los hombres se sientan iluminados, acogidos y amados por ese Padre Bueno y bondadoso que no deja caídos a los hombres en su miseria, su lodo y su fango.  

...A FIN DE QUE LA OBRA REDENTORA DE TU HIJO PERDURE HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS...  

Esa es la finalidad de la Iglesia, no hacer ceremonias bonitas para quienes pueden pagar y dar realce a sus fiestas paganas, no sembrar de flores el paso de las quinceañeras o colocar gruesas alfombras exclusivas para las novias soñadoras, sino hacer sentir que Cristo sigue vivo y que vive para darse a todos los hombres a los que fue enviado. Decirle al mundo que sus adelantos científicos y sus asombrosos medios de comunicación son basura si no tenemos un cauce para encontrarnos con vivir Cristo la salvación que él  ha traído a este mundo, y hacer que los frutos de su Redención sirvan para que todos los hombres hagan su máxima riqueza de la Cruz y de la Resurrección de Cristo.  

...HAS QUE TUS FIELES CAIGAN EN LA CUENTA DE QUE ESTAMOS LLAMADOS A TRABAJAR POR LA SALVACIÓN DE LOS DEMÁS...  

No en vano el Papa viejito, cansado, consumido y achacoso está quemando hasta su último cartucho para decirle al mundo cómo se debe entregar la propia vida para que la luz del Evangelio surja en todos los rincones de la tierra. Todos los viajes del Papa obedecen a su convicción de que todos somos misioneros en la Iglesia. Y se los recuerda a sus hermanos obispos, para que no se duerman en sus laureles, y no se confíen de que su labor termina cuando en su propia diócesis ya se vive la presencia del Señor, sino que caigan en la cuenta de que son responsables de toda la Iglesia. A los sacerdotes les ha recordado con los documentos del Concilio Vaticano II en la mano, que su ordenación sacerdotal no les capacita para una capillita, sino para evangelizar en todo el mundo.  

 Y a los cristianos sencillos, el Papa les recuerda la necesidad de desentumecer las rodillas, fortalecer el corazón y  aguzar los sentidos y los ojos, para darnos cuenta que Dios está preparando una nueva primavera de la evangelización, y de que la labor de cada uno es imprescindible si queremos que todos los hombres vivan de esa vida nueva y de esa civilización del amor que a Cristo le costó su propia vida.   

En ese sentido, la labor de los cristianos en la obra misionera, va desde el ejemplo y la abnegación de la propia vida, de manera que los demás tuvieran ganas de ser como nosotros, por la alegría y la irradiación de fe y de esperanza, pasando por la oración que será imprescindible, lo mismo que la entrega de la vida de cada día, sin detenerse para sufragar desde el propio bolsillo la obra maravillosa de la Iglesia en tierras de misión, hasta no parar si Cristo llama a seguirle, dejándolo todo, para ser instrumento de salvación en sus manos para que llegue el día en que todos los hombres se conviertan en seguidores suyos.  Hoy se necesita que los jóvenes que han escuchado a Cristo, hagan a un lado sus temores, su afán de comodidad y de indolencia, y se conviertan en manos de Cristo en poderosos aliados suyos. El Papa cuenta con los jóvenes.  

...PARA QUE TODOS LOS PUEBLOS DE LA TIERRA FORMEN UNA SOLA FAMILIA Y SURJA UNA HUMANIDAD NUEVA EN CRISTO NUESTRO SEÑOR...  

A nosotros nos parece una utopía, un sueño irrealizable, una sola familia, cuando tenemos conflictos tan serios como el 11 de septiembre, y heridas purulentas y abiertas como el conflicto entre Israel y los Palestinos y situaciones de verdadero pecado social como un mundo que ha creado unos pocos que lo tienen todo y una masa incontable de gente que no tiene nada, y sobre todo porque este fenómeno se da con mayor incidencia en países y en continentes de fuerte raigambre cristiana, soñar en una sola familia y con  una humanidad nueva, nos parece un cuento chino, sin embargo, a eso estamos llamados, y para eso somos Iglesia, y para eso nos admitió Cristo Jesús a su gracia y a su amistad.  

Al final, conviene volver a oír a San Pablo, saboreando la alegría de la salvación, aunque eso signifique hoy para nosotros sobarnos el lomo como lo hizo Cristo desde lo alto de la Cruz:  “Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!