Un alto en el camino

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

NOTAS SOBRE LA CATEQUESIS DE ADULTOS

En toda actividad conviene, de vez en cuando, pararse a pensar sobre lo que estamos haciendo, como lo hacemos, por qué y para qué. ¿Hay que rectificar o mejorar algo, eliminar otras cosas, cambiar de actividad, ...? Normalmente, casi todo el mundo sabe lo que hay que hacer, desgraciadamente, muy pocos saben como hacerlo. En nuestra catequesis hay muchas cosas buenas, otras mejorables. Estas son las que nos importan aquí, y únicamente sobre ellas exponemos nuestras ideas:
1 Puntualidad. De entrada ya empezamos mal. Todos: curas, catequistas y catecúmenos nos retrasamos o faltamos con excesiva frecuencia. Somos poco serios. Hay que empezar y terminar a las horas fijadas sin esperar nunca a nadie. Es una falta de educación esperar a los que llegan tarde teniendo con ellos unas atenciones que negamos a los puntuales y al Señor. Muchas veces la gente se molesta ,no porque el acto tarde más o menos sino, porque el tiempo no se corresponde con lo esperado. El tiempo de catequesis es tiempo del Señor, y con El no se juega.
2 Temas, su lenguage. El contenido de los temas, salvo excepciones, suele ser aceptable, dado el tiempo, las páginas y la materia a tratar. Se suele olvidar que en ellos no se nos dan reglas fijas sino ideas y sugerencias, que nosotros deberíamos adaptar a nuestro entorno, y no empeñarnos en tomar estos escritos como artículos de fe. Anotamos:
2.1 El lenguaje y la exposición son demasiado académicos, con frecuencia ininteligibles, carentes de calor humano. No mueven a la acción ni a convertirlos en vida , entre otras cosas porque lo que se cuenta y como se cuenta no tiene nada o muy poco que ver con los problemas nuestros de actualidad, sino con los de hace dos mil años. Hay que tener mucho cuidado en que nadie monopolice las conversaciónes. Para aquellos que se cohiben de hablar, tenemos que hecerles ver que se trata de un deber exponer nuestros pensamientos.En estas reuniones el Espíritu Santo habla por nosotros. Hemos de hacer abstracción de la persona concreta que habla, y escuchar al Espíritu que habla a través de cada uno de nosotros. El Espíritu espera que colaboremos con EL, por lo menos, estudiando el tema con anterioridad a la reunión.
2.2 En general, las enseñanzas de cada tema han de ser traducidas, palabras, frases y situaciones, a las situaciones de nuestras vidas en nuestros hogares, trabajos, diversiones,... Cuando se habla de caridad, de justicia, de santidad, etc tendremos que dar el significado conveniente a cada situación en el mismo tema. Se imponen los diccionarios bíblicos.
2.3 A las preguntas que se hacen tras cada subtema, frecuentemente, es dificil por su amplitud e inconcreción hincarles el diente. Quizá fuese preferible agruparlas al final y dar nuestras opiniones en bloque sobre todo el tema o la parte que nos parezca más interesante. Incluso anularlas, si se cree conveniente. Hay que ir formando un diccionario de palabras y frases bíblicas que no tengan sentido para nosotros. 
2.4 De la Iglesia, curas y fieles, esperamos buena doctrina; pero sobre todo esperamos santidad. Nadie sabe más del Señor que el diablo, y miremos donde está. El Señor, de nosotros, sólo quiere nuestro amor, nos quiere a nosotros, cualquier otra cosa que pudiésemos ofrecerle; si la tenemos, es porque El nos la dio antes. Ya son suyas. A lo largo de la Catequesis habría que ir intercalando la forma de llegar a los alejados -que no tienen fe- con razones o testimonios humanamente convincentes . A poco que pensemos, veremos que, “hechos a imagen y semejanza de Dios”, nos daremos cuenta que lo que Dios nos pide es exactamente lo mismo que nosotros pedimos a nuestros semejantes. Inmersos en el mundo no sabemos contestar a sus interpelaciones. Se supone que las enseñanzas que recibimos las personas corrientes serán para transmitirlas a los demás. Si fallamos en esto, habremos perdido el tiempo. “Lo que instruye pero no edifica, no se hace vida, carece de cimiento, vale poco”.
2.5 Los Sermones, Catequesis, Cartas Apostólicas, Encíclicas, Documentos de las Conferencias Episcopales,..están redactados inevitablemente “en lenguaje profesional” , y como en todo lenguaje profesional resultan tochos indigeribles, y unos rollos para los no profesionales. Un gran milagro de Jesús, no reseñado por los evangelistas, es el realizado por Jesús al comunicar las verdades más altas por medio de relatos tan sencillos, familiares y llenos de gracia, que al cabo de veinte siglos resplandecen con esa juventud única de la eternidad. Sin embargo, nuestros escritos hay que traducirlos o nadie los leerá, y si los leen no los entienden. Por otra parte, en muchas poblaciones no están a la venta. En consecuencia, labor perdida para los alejados y muchos de los no alejados. Los medios de comunicación de masas: TV. radio, periódicos,...tenemos, por obligación, que utilizarlos. Media de hora de uso de la T.V. equivale a miles de pláticas. El diablo ya la utiliza. Ninguna lectura es comparable a la de los Evangelios, pero si de sus lecturas y de las demás catequesis no sacamos consecuencias para la vida diaria,¿de qué nos sirven?
3 Reuniones. El simple hecho de reunirse para hablar de Dios es una de las cosas mas importantes de las catequesis. El mismo Cristo se mete entre nosotros. Habrá que reservarle una silla. Las reuniones son la base de cualquier actividad. Sirven para mantener el fuego de la fe vivo, para formar y formarnos, contrastar nuestros puntos de vista y estar al día. Dada la cada vez más acuciante escasez de sacerdotes hay que ir empezando a que los laicos, una vez formados, actuen sin ellos en los numerosos actos que pueden y deberían hacerlo.
4 Cáritas. ONGs. Los catequistas hemos de aprender a transformar nuestras enseñanzas en vida, en servicio a nuestros hermanos. Una oveja sóla es una oveja perdida, por eso, deberíamos integrarnos en alguna de las asociaciones dedicadas explícitamente a ello: Cáritas, Cruz Roja, Asociación de San Vicente de Paul, etc. Y no olvidemos que para servir a nuestros hermanos no hace falta salir de nuestro hogar, vecindad, trabajo, compañeros, sindicato, política,... Hacer el bien no es fácil. Hay que aprender a hacer el bien o meteremos la patita. No podemos ir a Dios sin llevar a otros consigo; ni podemos ir a los otros sin Dios.
5 La Misa. Entre tantas cosas nimias que se enseñan nos hemos olvidado de la principal: La Misa ¿Cuándo vamos a enseñar a la gente a oir, o mejor dicho, a participar bien en la Santa Misa? ¿No es el corazón y la raiz del cristianismo? Da pena y grima ver a los fieles, incluso a los de misa diaria levantarse y sentarse cuando a cada uno le parece mejor, rezar el Rosario durante la misa o cosas por el estilo. ¿ Por qué no se edita un pequeño librito o se pone en manos de los fieles alguno de los existentes, donde se explique la liturgia de la misa y los motivos de cada una de sus ceremonias? Para la enseñanza de la Misa,de los Sacramentos y de otras materias se podrían editar videos, como hacen hoy numerosas empresas. Nosotros sin enterarnos aún.
6 Apostolado. Unidad de vida. El día que los cristianos nos decidamos a vivir como tales cambiaremos el mundo. Nuestra vida de fe apenas si sale de la Iglesia. Nuestra vida en el mundo tiene muy poco que ver con la anterior. Andamos acobardados, acojonados y como pidiendo perdón por ser cristianos y comportarnos como tales. Sin embargo, cuando levantamos la cabeza y damos un paso al frente, se infunde respeto y se cambia el ambiente. “Por la dureza de vuestros corazones se os permitió dar libelo de repudio...” decía Moisés. Por la dureza de nuestros corazones se nos permiten unos remedos de sacrificios (Ayunos y abstinencias), abrir las tiendas y comprar en los días del Señor. Relegamos al Señor en las fiestas de guardar al último puesto. Antes está el futbol, la salida al campo, los deportes, los viajes. Por miedo a perder fieles levantamos la mano, por levantar tanto la mano nos pierden el respeto y se alejan los fieles y los no fieles. El apostolado se hace a través de la predicación; pero, sobre todo, con el ejemplo y la coherencia de nuestra forma de vivir
7 Los misterios, los milagros. Nuestra Religión, como todas las religiones, está basada y plagada de misterios. Vivimos de fe, no de razones. Es peligroso y contraprudecente empeñarse en dar razones de los misterios de nuestra religión. Claramente deben exponerse como tales sin subterfugios. Intentar explicarlas puede ser contraprudecente. A lo largo de las Catequesis es conveniente tener al lado el “Cajón de los misterios” y según vayan apareciendo los vamos aceptando y metiendo en el cajoncito. La única razón que se puede dar es la razón de por qué creemos. Tambien en el mundo hay un sinnúmero de misterios que no discutimos ¿Quién sabe lo que es una flor, el hombre, un insecto, por qué se mueve la tierra, que es la electricidad?. La diferencia está en que los fenómenos naturales son misterios que se repiten periódicamente como el nacimiento de un niño o el nacimiento de un árbol; mientras que los milagros, los misterios sobrenaturales, son los que suceden fuera de las leyes de la naturaleza. ¿Quién sabe científicamente el por qué de las leyes naturales? Dicho de otra manera, los milagros es lo normal en el mundo sobrenatural, como el nacimiento de una flor es lo normal en el mundo de la naturaleza. El conocimiento de lo uno y lo otros están más allá de la capacidad humana. Nuestra mente puede llegar conocer algunas leyes naturales y aplicarlas en nuestro beneficio, pero nada más, y ya es bastante.


marzo 2004