Ricos y pobres en los evangelios. Consideraciones

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Como siempre, cuando se trata de interpretar las palabras de Cristo conviene dirigirse, en primer lugar, a los Evangelios : a continuación, con el magisterio de la Iglesia, intentar incorporar el espíritu de esas palabras, a nuestra vida actual en el hogar, en el trabajo , entre los amigos y compañeros,… Si las palabras de Cristo no las hacemos vida, habremos perdido el tiempo. Pero , ¿ Qué dicen Los Evangelios?: 

EVANGELIO DE SAN MATEO

CAPITULO V

3 Bienaventurados los pobres de espíritu porque suyo es el reino de los cielos. 
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia , porque ellos serán hartos. 

Capítulo 19

La respuesta del joven rico

16 Acercósele uno y le dijo: Maestro, ¿qué de bueno haré yo para alcanzar la vida eterna? 
17 El le dijo:¿ Por qué me preguntas sobre lo bueno?. Uno solo es bueno; si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 
18 Díjole él: ¿Cuáles? Jesús respondió: No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no levantarás falso testimonio, 
19 honra a tu padre y a tu madre y ama al prójimo como a ti mismo. 
20 Díjole el joven: Todo esto lo he guardado. ¿Que me queda aún? 
21 Díjole Jesús: Si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, y ven y sígueme. 
22 Al oír esto el joven, se fue triste porque tenía muchos bienes. 
23 Y Jesús dijo a sus discípulos: En verdad os digo que difícilmente entra un rico en el reino de los cielos. 
24 De nuevo os digo: es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos. 
25 Oyendo esto los discípulos se quedaron estupefactos, y dijeron: ¿ Quién, pues , podrá salvarse?
26 Mirándolos, Jesús les dijo: Para los hombres, imposible, mas para Dios todo es posible.


Evangelio de San Lucas

Capitulo 6

Las imprecaciones

24 Pero ¡ay de vosotros, ricos, porque habéis recibido vuestro consuelo!
25 ¡Hay de vosotros, los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!
26 ¡Ay cuando todos los hombres dicen bien de vosotros, porque así hicieron los hombres con los falsos profetas!

Capítulo 12

20 Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te pediré el alma, y todo lo que has acumulado, ¿para quién será?
21 Así será el que atesora para sí y no es rico ante Dios.
31 Vosotros buscad su reino, y todo eso se os dará por añadidura.
33 Vended vuestros bienes y dadlos en limosnas; haceos bolsas que no se gastan, un tesoro inagotable en los cielos, adonde ni el ladrón llega ni la polilla roe;
34 porque donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

Capítulo 18

24 Viéndolo Jesús, dijo: ¡Qué difícilmente entran en el reino de Dios los que tienen riquezas!
25 Porque más fácil es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios.
26 Dijeron los que le oían: Entonces, ¿Quién puede salvarse?
27 El respondió: Lo que es imposible a los hombres, es posible para Dios.


EVANGELIO DE SAN MARCOS

CAPITULO 9

El peligro de las riquezas

17 Salido al camino, corrió a El uno, que, arrodillándose. le preguntó: Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?
18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios.
19 Ya sabes los mandamientos: no matarás, no adulterarás, no robarás, no levantarás falso testimonio, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre.
20 El le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
21 Jesús, poniendo en él los ojos, le amó y le dijo: Una sola cosa te falta: vete, vende cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme.
22 Ante estas palabras se nubló su semblante y se fue triste, porque tenía mucha hacienda.
23 Mirando en torno suyo, dijo Jesús a los discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen hacienda!
24 Los discípulos se quedaron espantados al oír esta sentencia. Tomando entonces Jesús de nuevo la palabra, les dijo: Hijos míos, ¡cuán difícil es entran en el reino de los cielos!
25 Es más fácil a un camello pasar por el hondón de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.
26 Más aún se pasmaron, y decían entre sí: Entonces ¿quién puede salvarse?
27 Fijando en ellos Jesús su mirada, dijo: A los hombres si es imposible, mas no a Dios, porque a Dios todo le es posible.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS RIQUEZAS

Muy duras son las palabras con que en diferentes ocasiones fustiga Cristo a los ricos. Incluso los apóstoles quedan estupefactos, espantados, y se escandalizaron ante algunas de ellas. ¿Cómo deberíamos interpretarlas? ¿Cómo han sido interpretadas por la Iglesia en diferentes épocas? ¿Cómo hemos interpretarlas en la actualidad? Una cosa es cierta: No hemos conseguido que los pobres entren la Iglesia. Llegan hasta la puerta, se quedan allí pidiendo pero no entran ¿Entonces?. Algo falla en nuestros esquemas mentales. Con el concepto que tenemos de los pobres y nuestra actuación con ellos no hemos conseguido incorporarlos a la Iglesia. ¿Hemos fracasado?. Si somos sensatos deberíamos empezar a pensar y actuar de forma diferente a como lo hemos hecho hasta hoy.
En primer lugar ¿Qué debemos entender por pobre ? Hoy solemos entender por pobre:
- Al que no tiene dinero, que comer, que vestir, un hogar. Este es el sentido más general que se le da a ser pobre. Pero también
- Al que está alejado de Dios.
- Al que carece de salud.
- Al que no tiene familiares, amigos. Al que se encuentra sólo.
- Al que carece de cultura.
- Al que no es estimado o rechazado por las personas de su entorno.
- Al que no trabaja, aunque tenga dinero.
- A los desvalidos: ancianos, alcohólicos, drogadictos,..

José Mº Escrivá de Balaguer en Camino dice:

630. No lo olvides: Tiene más quien necesita menos. No te crees necesidades.
631. Despégate de los bienes del mundo. Ama y practica la pobreza de espíritu: conténtate con lo que basta para pasar la vida sobria y templadamente. Si no, nunca serás apóstol.
632. No consiste la verdadera pobreza en no tener, sino en estar desprendido: en renunciar voluntariamente al dominio sobre las cosas. Por eso hay pobres que realmente son ricos y al revés.
636. Si vienen a tu mano las riquezas, no pongas en ellas tu corazón. Anímate a emplearlas generosamente. Y, si fuera preciso, heroicamente. Sé pobre de espíritu
637. No amas la pobreza si no amas lo que la pobreza lleva consigo

Cuando una persona ha sido educada, ha ido a la Universidad o ha sido preparado bien en una profesión útil; entonces, la sociedad ha empleado en él mucho dinero y esfuerzo. Si esta persona, por ejemplo, un médico, un abogado, un electrónico, etc. trabaja bien, como debemos esperar de ellos, no hay duda que estarán muy cerca de hacerse "ricos"; si no lo consiguen es que no trabajan bien y entonces están estafando a la sociedad.

Ayudar a un pobre es o debe ser, sobre todo, ayudarle a salir de su situación. Muchas personas adoptan pobrísimos niños del tercer mundo. Algunos son muy inteligentes, irán a la universidad , adquirirán prestigio profesional y….se harán ricos. Tras dejar de ser pobres ¿Los abandonamos? ¿Les habremos conducidos al infierno?

En muchas ocasiones uno es pobre porque carece de facultades físicas para trabajar o es un vago, o carece de valor para enfrentarse a los problemas de la vida, o ha caído en algún vicio que le apartó del trabajo. ¿Por qué unos hombres tienen energías para trabajar y otros no? ¿Los "pobres" no podrían utilizar la invitación a la pobreza para justificarse ante sí mismo y ante los demás? En otras ocasiones algún que otro "pobre" ha montado su negocio pidiendo en la puerta de la Iglesia o en cualquier otro lugar, y a veces, no es mal negocio. ¿No estaremos fomentando la vagancia considerando que casi sólo los pobres van al cielo? ¿No estaremos desanimando a los que trabajan, a los que tienen iniciativas, a los que crean empresas, a los inteligentes, ..? Por otra parte, argumentar que la pobreza se debe al egoísmo de los hombres es una razón parcial poco convincente. Se pueden dar muchas otras razones igualmente válidas: Calamidades naturales: sequías, inundaciones, guerras..; enfermedades, paro, incultura, etc.

Muchos somos ya lo que entendemos por pobre " a los que no están apegados a las riquezas" aunque puedan tener mucho hacienda. Creemos que uno que está apegado a su borriquillo, a su huerto, a su casita anteponiéndolo a Cristo podemos meterle en la categoría de "rico", aunque, en suma, no tenga dos euros.

La riqueza en sí misma no es ni buena ni mala. Lo malo o lo buena es la forma de hacerla y cómo se emplee. Si bien es cierto que puede alejarnos de Dios, no es menos cierto que la miseria nos aleja de El en no menor medida.

¿A quién se dirigirían los pobres, los necesitados, la Iglesia si no hubiese ricos? Si los ricos son tan malos ¿Por qué vamos continuamente tras ellos pidiéndoles parte de su riqueza?

Mi opinión particular es que toda persona con salud, bien formada, con cultura tiene la obligación -Yo diría que baja pecado mortal - de "ser rico" , entendiendo por tal la consecución de los bienes necesarios para mantenerse él y su familia con dignidad en el nivel social en que se encuentre. Y esto, no sólo para no ser gravoso al resto de la sociedad, sino también para poder ayudar a su prójimo. Esta ayuda no puede consistir solamente en darle alguna monedas o ropa vieja o un paquetito con comida, que en gran parte de las ocasiones no consigue sino humillar "al pobre".. Recordemos que cuando el joven rico contestó :”Todo esto (los mandamientos) los he guardado desde mi juventud” Jesús “poniendo en él los ojos, le amó” Le amó sabiendo que el joven no estaba dispuesto a ser “perfecto” , a entregarle toda su vida . Sin embargo, ya era mucho que cumpliese los mandamientos. 

Si no hay "ricos" ¿Cómo podremos construir templos? ¿Cómo poseer medios de difusión propios de la Iglesia para poder evangelizar de acuerdo con los tiempos en que vivimos? ¿Cómo editar libros? ¿cómo ayudar a los misioneros, a Cáritas, a tantas y tantas instituciones religiosas tan necesitadas de ayuda material? Cierto que Dios no nos abandona; pero el Espíritu Santo puede que esté un poco cansado de que todo lo esperemos de El, de que intentemos justificar con El nuestra desidia y el abandono de nuestras obligaciones como católicos. Muy bien pudiera ser que hoy como ayer siga existiendo la misma proporción de fariseos.

Por otra parte existen hoy personas muy pobres, pobrísimas de " compañía ", por falta de personas con las que hablar, especialmente los ancianos. Muchos darían cualquier cosa porque alguien les mire a los ojos, y tener un rato de conversación con ellos. Jóvenes hay que más que nada necesitan comprensión. Parados que lo que quieren es que se les ayude con un puesto de trabajo. Pocas limosnas hay que se puedan comparar a la creación de un puesto de trabajo. 
A la hora de hablar de los pobres deberíamos precisar su nacionalidad. No es lo mismo un pobre de Guinea que otro de España, ni un pobre de Etiopía que otro de Alemania. Un pobre alemán puede ser mucho más rico que un rico de Guinea. Los conceptos de pobre y pobreza difieren bastante de un lugar a otro, y de una época a otra. Hoy por hoy, en España la principal causa de pobreza reside en el paro. Combatir este es fomentar la creación de puestos de trabajo, y estos los crean los empresarios, fundamentalmente los de la pequeña y mediana empresa con una política adecuada. Empresarios y políticos no suelen ser pobres. Si aquellos venden sus empresas y el importe de la venta lo dan en limosnas, al mismo tiempo que abandonan su actividad para seguir a Cristo, lo único que habremos conseguido es aumentar el número de pobres. Luego no veo que podamos tomar al pie de la letra las palabras del Evangelio. Algo no encaja. Podríamos considerar que, en general, es suficiente cumplir los mandamientos para ir al cielo. Sin embargo a algunos les exige más: A sus discípulos más cercanos, a los que quieren “ser perfectos”, como podrían ser los apóstoles - Hoy los obispos, sacerdotes, religiosos, etc., que son los que abandonan todo por seguirle- los demás, tenemos que buscar la salvación en el estricto cumplimiento de los mandamientos( Mt. 19,17) y de nuestras obligaciones profesionales y sociales, en medio del mundo, como ha aceptado el Concilio Vaticanos II.

En el orden político la inhibición de los católicos puede empobrecer gravemente a la sociedad. Permitir que un irresponsable o persona contraria a nuestra fe ocupe un puesto de responsabilidad ,desde el cual pueda causar gravísimos daños a nuestra religión, puede ser un pecado de mucha más gravedad que aquellos que habitualmente estamos acostumbrados a confesar: 5º y 6º mandamientos. Dentro de los diez mandamientos habría que incidir en aquellas formas de pecado modernas que antes no se consideraban: no votar, no crear(pudiendo) puestos de trabajo; no pagar los impuestos lícitos, conducir peligrosamente, no formar parte de grupos de trabajo religiosos, no aportar nuestro granito de arena en las asociaciones de padres de alumnos, de nuestra comunidad de vecinos; no hacer , en todos los casos, nuestro trabajo con la mayor perfección que sepamos y podamos. Tampoco podemos inhibirnos de la política municipal o nacional, ni nos es lícito perder nuestro tiempo o hacérselo perder a los demás,….

Conseguir un ministro de Educación o cualquier otro que pueda favorecer a nuestra Iglesia puede, y de hecho lo es, más útil que pasar el cepillo un millón de veces en todas las parroquias del país. Ayudemos a conseguirlo.

Abandonar a los "ricos", alejarlos de nuestro entorno, no preocuparnos , también, de ellos puede ser causa de que aumenten los pobres y que se condenen un número mayor de aquellos.

En general, diríamos que la Iglesia debe preocuparse por igual de todos los hijos de Dios, especialmente de los más necesitados, pero ¡cuidado!, los más necesitados no son sólo - como ya hemos dicho antes - los que tienen menos capacidad económica. Un solitario es más desgraciado que un pobre. Un enfermo incurable ( drogadictos, alcohólicos, etc.) es más desgraciado que un pobre sano. Un anciano puede ansiar más un rato de compañía que un millón de ptas, etc. 
Al final tenemos que considerar la existencia de los pobres y la miseria entre los humanos como un misterio más. El Señor en su infinita sabiduría permite su existencia. Sabemos que todo lo que hace el Señor es para nuestro bien, y que no está a nuestra alcance entender todos sus designios.. Tenemos muy claras las enseñanzas de Cristo al respecto, e igualmente observamos a nuestro alrededor los efectos de la pobreza que somos incapaces de comprender, por más razones que se nos den. Aceptemos la voluntad del Señor, y roguémosle uno y otro día para que desaparezca la miseria, pongamos de nuestra parte lo que podamos para aliviar la situación de los pobres. Intentemos cumplir lo que Cristo nos manda y digamos: Amén

Muchas más preguntas podríamos hacernos, tales como:

- ¿Está la Iglesia en condiciones y preparada para ayudar de forma real y efectiva a los pobres? ¿ Cuando van a aceptar la mayor parte de los sacerdotes, que los fieles colaboren sin exigirles sumisión de perritos falderos?
- ¿No es contradictoria la riqueza de algunas Iglesias con la virtud de la pobreza pregonada? Aunque la Iglesia sea la "depositaria" de los tesoros, verdad es también que no viven igual las parroquias ricas que las pobres. Por otra, parte para el mantenimiento de esas riquezas hay argumentos que estimamos válidos.
- ¿Nos damos cuenta que el concepto de pobre es bastante más amplio que el normalmente considerado?
- ¿Cuantos versículos hay en el Nuevo Testamento tan claros y rotundos como los referidos a los ricos y que, sin embargo, no los interpretamos al pie de la letra.? Por ejemplo, el caso de la indisolubilidad del matrimonio,”excepto en caso de fornicación”.
- ¿Vamos a seguir pensando que ayudar a los pobres conlleva mandar al infierno a los ricos?
- En vez de hacer la guerra por nuestra cuenta ¿No sería más práctico colaborar en la tremenda acción social que Estados, Comunidades Autonómicas y Sindicatos están haciendo en los estados modernos. Procuremos nosotros impregnar de espíritu cristiano esas acciones?
- En nuestra Región, dos mil ancianos son atendidos en sus casas por personal pagado por el Inserso, otros están atendidos en las Residencias Hogares y van a dormir a sus casas, otros están atendidos por las monjas en residencias con aportaciones de los ancianos. Miles de casa construidas por el Estado, y entregadas a los pobres prácticamente gratis ; enseñanza y medicina prácticamente gratuitas, y un largo etc. mas. Así se van convirtiendo en obras de justicia lo que antes era de caridad; aunque siempre quedarán flecos fuera de los circuitos de esa justicia.
- ¿Vamos a seguir insistiendo en hacer nuestras "obras de caridad" como hemos hecho muchos de nosotros, como hacíamos hace 50 años? 
- ¿Están muchos sacerdotes de cierta edad, y estamos muchos cristianos viejos, educados en la antigua escuela, en condiciones de cambiar de forma de pensar y hacer frente al reto que se nos presenta?
- ¿Qué pasaría si cada "católico" aportase mensualmente , digamos por ejemplo, un tres por ciento de su sueldo y lo entregase a la Iglesia ? ¿No sería esto mucho más efectivo que darle el durito al pobre de la puerta de la Iglesia?
- ¿Qué pasaría si cada uno de nosotros aportase un número determinado de horas de trabajo semanal o mensual, de forma organizada a la Iglesia? ¿ No desaparecerían muchos de los problemas que tenemos?
- Sólo hay un pero: Son pocos los católicos que dan su dinero y su trabajo a Cristo; aunque quizá, existan más de los que parece, sólo falta organizarlos. 
- Todos sabemos el camino: Oración, sacrificio, trabajo, y por ese orden de importancia. Como siempre: el Evangelio y la cruz. En el trabajo habría que considerar muy especialmente el trabajo organizado en grupos, acompañado de una aportación económica suficiente.
- A la hora de Evangelizar hay que echar mano de los medios actuales: T.V., periódicos, radio, etc. El sermón dominical es necesario pero insuficiente. En éste terreno hay que movilizar a los laicos, y, sobre todo, a los periodistas católicos. Normalmente, el lenguaje utilizado por nuestra Iglesia para dirigirse a los fieles, y no digamos a los alejados, está fuera del mundo actual y aburre , generalmente, hasta a las cabras. 
Alejo Fernández Pérez
Alejo_fp@terra.es

Notas. 

a. No se nos escapa que algunas de estas consideraciones pueden chocar frontalmente contra el común sentir de algunos católicos. Sin embargo, si un 70,5% de los cristianos de nuestra diócesis piensan que no estamos comprometidos con los problemas humanos y sociales de nuestro pueblo, no cabe duda que ese común sentir y actuar ha de ser cambiado. Hay que exponerse a las dificultades y peligros de los cambios. Cambiar de mentalidad es duro para muchos; pero inevitable, otra cosa es que acertemos en el nuevo camino. Por los frutos lo sabremos, y ante ellos hemos de estar dispuestos a cambiar nuestra forma de pensar cuantas veces sea preciso, por supuesto, en materia ajena a nuestros dogmas. Recordemos aquellas célebres palabras del Papa : “No tengáis miedo…”
b. Por otra parte, en el Antiguo Testamento se considera a los ricos como elegidos por la gracia del Señor. Los que siguen al Señor reciben riquezas, hijos y larga vida. Por contra, en el Nuevo Testamento, Jesús tiene palabras durísimas contra los ricos; “Más difícil será que un rico entre en el Reino de los cielos que entre un camello por el agujero de una aguja”. Sin embargo, el Señor es el mismo en un caso y en otro, y nunca puede desdecirse ni contradecirse; consecuentemente en los dos casos debe tener razón; lo único que se desprende es que se refiere a circunstancias distintas: Los ricos son bendecidos cuando obtienen el dinero por medios lícitos y lo emplean en el mejor servicio de Dios y de los hombres; los ricos son unos malditos cuando pisotean al pobre para obtener dinero, cuando lo adquieren por medios injustos, y además lo emplean en alejarse ellos y separar a los demás del Señor, y abusan y humillan a sus hermanos.
c. Las riquezas son buenas cuando se emplean en crear empresas, puestos de trabajo, cuando se paga lo justo a los empleados, cuando se emplea en servicio de la Iglesia y de los pobres.
d. Las riquezas son malas cuando se han adquirido a través de robos y estafas, cuando se emplean en degradar y matar a los hombres, como sucede con las drogas; son malas cuando se mantienen improductivas o cuando se eliminan puestos de trabajo mediante operaciones financiaras sin más objeto que amontonar dinero.
e. Las riquezas en sí mismas no son ni buenas ni malas, los buenos o malos son los hombres que las obtienen y gastan de acuerdo o en contra de las enseñanzas evangélicas. Lo bueno o lo malo estriba en que las riquezas nos aproximen o nos separen del Señor.
f. En la revista Iglesia en camino de fecha 11-2-2001, D. Antonio Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz publica una carta sobre "La pobreza voluntaria". Un escrito extraordinariamente lúcido que aclara algunas cuestiones planteadas anteriormente.