Racismo. Diferencias mortales

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

El racismo está aquí ya, en España. Va en constante aumento, progresa con la entrada continua de inmigrantes. Empieza a crear problemas desconocidos y graves en nuestra sociedad . Presumimos de no ser racistas hasta que un negro, un gitano, un moro o un pobre entra a vivir en nuestra comunidad. Ante los extranjeros surge en nosotros la xenofobia, aversión o desprecio hacia el extraño, que automáticamente percibimos como un enemigo potencial. Esta actitud se da entre las personas, los animales, las diferentes naciones, regiones,  incluso entre personas de una misma raza por diferencias políticas, religiosas , de cultura …

Todos estamos de acuerdo en que su entrada sea lo más ordenada posible, y que los que vengan  tengan una cultura lo más parecida a la nuestra. Siempre que sea posible son preferibles los suramericanos con nuestra  misma lengua, religión, raza, costumbres . Se evitarán muchos conflictos. Miremos lo que pasa en Francia con los argelinos, en Alemania con los turcos en Inglaterra con los negros. Los jóvenes mahometanos no admiten mujeres como profesoras, sus mujeres viven aisladas de las demás, sus costumbres chocan frontalmente con las francesas, los conflictos son frecuentes, la integración casi nula.

Cuando las diferencias son pronunciadas ya sabemos lo que pasa en España: Expulsamos a todos los judíos, les siguieron los moros. Entre los mismos españoles, en cada guerra civil (1936-9), los que no piensan como los vencedores, los republicanos, tuvieron que emigrar. A poco que nos descuidemos los vascos y no vascos que no piensen como los etarras tendrán que hacer las maletas. Aunque sin pistolas no es menos preocupante la situación en Cataluña. En todas partes el racista se considera superior en raza, en cultura costumbres, en ciencia.  

 

El impulso a ser diferentes, a distinguirse, es tan connatural con el hombre, que termina siendo algo vulgar. En la naturaleza no hay dos seres iguales :  no existen dos días, árboles, animales o personas iguales. Somos conscientes de que las diferencias entre los humanos favorecen las civilizaciones y enriquecen las culturas. Sin embargo, no siempre nos percatamos de que esas diferencias, cuando son excesivas, engendran odios, luchas y guerras. Con “Spain is different” , nos dimos cuenta que no era tan bueno ser tan “different”.

Al principio los hombres estaban separados: los negros en África ,los amarillos en Asia, los blancos en  Europa, en América los indios, ... Todos ellos, según su raza, quedaron bien separaditos. Lo malo empezó cuando lo que el Señor separó empezaron a mezclarlo los hombres. En cada época y situación la raza dominante, generalmente la blanca,  esclaviza, maltrata y desprecia a la dominada. Nace el racismo. Queremos distinguirnos, pero no aguantamos que  sea el otro quien se distinga... excesivamente

Entre personas de una misma raza, las diferencias religiosas, pueden engendrar terribles guerras : Católicos y Protestantes, cristianos y mahometanos, judíos y árabes. La historia está llena de guerras religiosas, algunas de las cuales aún están vivas.

Diferentes ideologías políticas, incluso en personas con la misma raza y religión pueden dar lugar a feroces luchas. La guerra civil española y la última guerra mundial son ejemplos contemporáneos.

 Otras diferencias útiles para liarse a tortazos, ignorarse o despreciarse es que unos hablen una lengua y otros otra , que unos sean ricos y otros pobres, que unos sean inteligentes y otros necios, que unos están sanos y otros enfermos. Simplemente una diferencia de carácter, incluso entre hermanos, puede hacer que dos personas lleguen a odiarse profundamente. El racismo no es más que una de esas formas de ser diferente, generalmente agravada por la pobreza o debilidad de una de ellas.

Sin embargo, parece haber soluciones:

a) En primer lugar,  notamos la forma de actuar de las madres con sus hijos, de los familiares entre sí, de los amigos, conocidos, etc. en cuyas relaciones detectamos mucho amor. Esta observación abre una puerta a la esperanza, a la convivencia. El odio es desterrado cuando se dan ciertas circunstancias.

b) En democracia  hay razones políticas que inducen a proteger a los más desfavorecidos porque pueden aportar muchos votos, y estos son el poder: los negros y chicanos en los EE.UU., los ancianos y los parados en muchos países europeos. En otras ocasiones es el propio egoísmos el que nos lleva a votar ciertas leyes por aquello de hoy por ti mañana por mí.

c) Otras personas, especialmente las integradas en las ONGs,  están dotados de un espíritu de compasión, altruismo o filantropía que las lleva a volcarse en la ayuda al prójimo. Su voluntariado esta dotado de un envidiable entusiasmo.

d) Especial mención merecen los seguidores de las tres religiones más importantes : cristianos , mahometanos y judíos. Todos ellos adoran al mismo Dios: al Dios de Abrahán , quien exige amar al prójimo como a sí mismo. La doctrina de su hijo, Jesús, es tan antinatural que manda hasta poner la otra mejilla como único medio de acabar con la violencia. Su doctrina se resume en una palabra: Amor.

Los dioses de hoy son los futbolistas, los cantantes o los artistas de cine, dioses que duran un día para ser sustituidos por otros al día siguiente. Cristo no pasa, se queda, obliga, exige, no admite componendas y, eso rompe nuestros pobres esquemas mundanos.

 La madre Teresa de Jesús, cientos de misioneros, y miles de religiosos, viven y mueren nada más que por servir a Jesús. Nadie dedica su vida o se deja matar por un futbolista, un artista o el científico de turno; por Jesús, sí. Su doctrina, no entiende de razas ni de riquezas.. Para este Dios,  todos los hombres sí son iguales: todos son hijos suyos. Para El no existe más que una raza: la raza de los hijos de Dios. Pero ¿Existe ese Dios?. Pregúntenselo a los que van a morir.