Misterios, milagros y drogadictos

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Los que tratamos de ayudar a los  drogadictos o intentamos mediante charlas u otros medios prevenir y evitar que los jóvenes caigan en la drogadicción, nos encontramos una y otra vez con un fenómeno extraño: Muchos de los que han caído en la droga han vuelto su mirada a Dios, a un Dios, a veces difuso para algunos, no saben quien es, pero saben que existe, que está ahí. Los que han vuelto a redescubrir A Jesús, en la rehabilitación, tienen una gran ventaja sobre los no creyentes: les alienta una esperanza, una fe y una fuerza especial que les hace ver su enfermedad, generalmente incurable, de una forma más consoladora. La Fe se convierte en una verdadera medicina, que seriamente hay que tomar en cuenta.

        Distintas ONGs, pertenecientes a diferentes sectas y religiones están dedicadas   a la rehabilitación de drogadictos. En buena parte, basan su actividad en la Fe en Cristo. Y, algunas, obtienen notables resultados.

        Sin embargo más de un drogadicto, de forma sincera y honesta, se lamenta de su incapacidad para creer, para comprender. Exponen razones que no tienen contestación para nadie. ¡Quieren comprender!. Imposible. Los misterios de la fe son inalcanzables para la razón en todas las religiones. Es inútil intentar razonar sobre los innumerables misterios de nuestra religión, como es ingenuo pensar que la ciencia tiene menos misterios que las religiones. Tampoco deberían preocuparse mucho, en realidad no comprendemos ni entendemos nada de nada, ni nunca entenderemos los fenómenos naturales ni  los sobrenaturales o milagros.

        No entendemos que Cristo haya resucitado a Lázaro tras cuatro días muertos, ni que con su palabra calmase una tempestad o alimentase a miles de personas con unos cuantos panes y peces, como tampoco entendemos que con una docena de pobres semianalfabetos haya podido crear y mantener su Iglesia durante dos mil años. Para millones de personas Cristo sigue vivo y muchos miles de hombres y mujeres siguen viviendo y muriendo para EL y por El. Todos estos  “milagros”  se salen fuera de  las leyes de la naturaleza; pero ¿Acaso no sucede lo mismo en el orden natural, aquí en la tierra?

        La Tierra es esa bola de fuego recubierta de tierra, que anda dando vueltas estúpidamente alrededor del Sol, que a su vez da vueltas alrededor de otro sol y este de otro... y marchando todos ¿hacia dónde? ¿Por qué el Sol sale siempre por el este? ¿ Quién sabe lo que “es” esa misteriosa maravilla que llamamos “ flor” ? ¿Alguien sabe por qué tras meter una bellota en la tierra nacerá de ella una encina?  ¿Qué es la sonrisa de un niño? ¿ Qué es una paloma? ¿Qué es la electricidad?.¿Qué es el átomo? Nadie sabe contestar a estas preguntas. La ciencia se limita a descubrir y aprovechar las leyes que rigen los fenómenos naturales sin llegar nunca a conocer su intima realidad, ni siquiera puede contestar por qué existen esas leyes y no otras.

        Es muy difícil o imposible demostrar la existencia de Dios por la razón; aunque sea más difícil aún demostrar que no existe. Podemos negar su existencia; pero nos resulta imposible desprendernos de El. Nuestra razón, por otra parte, es muy limitada e incapaz de entender muchas de las materias que se explican normalmente incluso en los centros escolares, luego no hay por qué maravillarse de que no podamos contestar muchas preguntas. Tomemos con no menos reparos a aquellos que contestan a todas nuestras dudas.

        Puesto que la fe es una gran medicina, que no acarrea ningún daño y puede curar o aliviar las enfermedades ¿ por qué ponerle cortapisas? Al buen ladrón le bastaron para salvarse  unas palabras  minutos antes de morir. Para el no creyente, no tiene sentido la fe en Cristo pero en los momentos de peligros  y ante la muerte a todos les queda una duda ¿ Y si existe ?