Mentes CD-R

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Es corriente hablar de discos de ordenador CD-R, en los que cuales sólo se puede leer (Read, leer)  lo grabado en ellos: música buena o mala donde nunca se podrá borrar ,  cambiar o añadir nada sobre lo escrito, así hasta que se destruya el CD. Al contrario, los CD-RW tienen la ventaja de se puede leer lo grabado y borrarlo y escribirlo de nuevo (Write, escribir). Análogamente, existen hombres y mujeres en los cuales una vez grabada una idea -buena o mala- en su cabeza, será imposible o muy difícil borrarla o cambiarla hasta que mueren, son los de mente CD-R. Los de mente CD-RW serían aquellos en los que sus ideas pueden ser borradas o sustituidas por otras. Los ejemplos son numerosos en todas las profesiones y niveles sociales. Aquí consideraremos sólo los casos de las personas CD-R, atrapadas por alguna idea o sentimiento nocivo:

En el terreno religioso comprobamos la dificultad de poder cambiar las creencias de nadie o casi nadie con razonamientos lógicos. Las conversiones-cuando las hay- se deben más al corazón, a los sentimientos, a la humillación, a la soberbia, al amor propio o  a percances de muerte, enfermedad o dificultades en la vida. ¿Por qué se separó Lutero? ¿Por qué no nos hemos unido aún los católicos y ortodoxos? ¿ De verdad hay razones lógicas que avalen estas situaciones tras varios siglos? ¿Hay alguna lógica en la existencia de esas casi 4.000 sectas? Una vez que alguien ha dado a luz una nueva idea religiosa, será muy difícil o imposible convencer a él ni a sus prosélitos de dar marcha atrás. Y es que “El hombre sigue siendo el animal que siempre se justifica”.

Entre los forofos de cualquier deporte ¿Ha encontrado Vd. a alguno que reconozca que su equipo ha perdido merecidamente? Imposible. En su cabeza no entra tal posibilidad

Para que hablar de los políticos partidistas. Con los “extremistas” de cualquier ideología es inútil todo diálogo. Posiciones cerradas impiden cualquier acuerdo. Lo grave es que también existen “ideologías” cerradas a toda consideración. Basta que miremos a nuestro alrededor y a la historia del siglo XIX .   Para los que están en la oposición el gobierno no comete más que errores. Para los gobernantes, la oposición no tiene ni idea de nada. ¿Alabar los de un partido lo que haga el contrario? ¡ Hasta ahí podríamos llegar! Eso es cosa de estadistas, de políticos de verdad, de los que no siguen a rajatabla el dogma electoral de “Vale todo menos perder”. Para estos estadistas sí hay ocasiones en que , lo decente, lo honesto, lo honrado, lo valiente y lo inteligente es perder y saber perder.

En cuestiones económicas, comerciales, industriales,… el dinero puede cegar la mente y corromper la voluntad  de tal forma que siempre encontraremos justificación para dejar sin trabajo a cientos de obreros, para no pagar lo legal, engañar al comprador o al vendedor y mil triquiñuelas más, para justificar lo injustificable. A un sacerdote amigo le pregunté en una ocasión:  ¿Se confiesa mucha gente de haber robado?. Bastante, me contestó. ¿ Y cuántas han devuelto lo robado? Ninguna, que yo sepa, eso siempre se justifica, respondió.

Afortunadamente, las personas CD-R no lo son más que para pocas ideas o creencias; pero a las que tienen se aferran como lapas, las defienden con ardor durante toda su vida, sin molestarse en comprobar que le ha pasado tras largos años. Caen en una rigidez excesiva, en el integrismo, haciéndose más papistas que el papa. Además, creen que pueden dar lecciones a todos y meter las narices en todas partes. Uno de ellos decía:

¿El municipio? Yo le di principio.

¿El Parlamento? Yo lo fundamento.

¿El Señor Dios? ¡ A ése lo hice yo!

La situación se agrava cuando a estos personajes les sumamos los testarudos, los hipercríticos, los sabihondos y los necios. Una nueva especie ha aparecido en el mundo: el nacionalista, con el que es imposible todo diálogo, si no es para darle todo lo que pida y en todas las ocasiones. En frase chusca, de estas personas decimos que tienen “mentalidad canutera”: Miran con un canuto a una pared, ven en ella a una mosca, y sostendrán hasta morir que toda la casa es una mosca.

¿No tendrá algo que ver el diablo en estas actitudes de los hombres?. Pues, la razón, el diálogo no parecen, en muchas ocasiones, las mejores herramientas para solucionar conflictos. Cualquier pancarta o eslogan arrastra más que un buen argumento. Ahí están las guerras diarias para demostrarlo.  Por otra parte, a Dios se le está arrancando de la escuela, de la familia, y de la sociedad. Lo estamos sustituyendo por ídolos como el dinero , el consumismo el sexo o el propio ¡YO, el jefe!. Los judíos saben muy bien que en cuanto nos apartamos de Dios empiezan a pasar cosas y ninguna buena. Si  recapacitamos nos damos cuenta de que, con el cambio, se nos está pudriendo la familia (sin hijos), la enseñanza (sin disciplina), la juventud (sin norte), y la paz (sin esperanza). ¿ Merece la pena este cambio de costumbres? Todo esto debido a unas ideas obsoletas, inamovibles, rancias  incrustadas en unas cuantas mentes de tal forma que,   algunos aún no  se han enterado de la caída del muro de Berlín; mientras otros, siguen creyendo que el euro, el dólar o el negocio  están por encima de las personas. ¡Así nos luce el pelo ¡

Si la razón, en general, no sirve para estos casos ¿Qué soluciones hay? Porque estas personas existen, están aquí, y con ellas nos guste o no tenemos que convivir. Por otra parte, son tan hijos de Dios como el mejor de los santos. ¿Qué hacer? Entre otros, yo aconsejaría tres métodos: El primero: rezar a San Judas Tadeo, patrón de lo imposible, para que nos libre de tropezar con  tales sujetos; segundo, evitar por todos los medios democráticos  posibles que hombres y mujeres de mentalidad CD-R ocupen un puesto de responsabilidad; y el tercero y más importante leer diariamente y seguir las normas del Nuevo Testamento, de los Evangelios. Son los únicos libritos, best seller desde hace dos mil años, que tienen respuestas y soluciones para los conflictos de todas las personas y sociedades de cada época… Si se leen con el corazón y la mente limpios.