Matrimonios entre homosexuales

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Uno de agosto de 2001. Noticias TV1 de las 21:30. Una pareja de hombres homosexuales, bien vestidos para la ocasión , celebran por vez primera en Alemania su matrimonio entre los aplausos alborozados de los asistentes. La noticia se da en todas las televisiones del mundo y en horas  de máxima audiencia. Niños, jóvenes y ancianos son bombardeados con este clase de noticias una y otra vez, hasta el punto de llegar a asociar la palabra matrimonio con este tipo de celebraciones ; que nada tienen que ver con el verdadero matrimonio, pero que inexorablemente, confunden y desorientan a la audiencia con graves consecuencias. La exaltación de la homosexualidad es una más de esas costumbres modernas que, como un cáncer, están destruyendo sin que nos apercibamos las más sanas de nuestras costumbres y tradiciones.

 Desde el principio queremos dejar claro algo esencial: Todas las personas, absolutamente todas,  cualquiera que sea su estado, condición y edad están dotados de  la misma dignidad y nos merecen el mismo respeto cualquiera que esta sea. Para los cristianos todos los hombres son hijos de Dios, y en consecuencia, hermanos. Sin embargo,  este reconocimiento no significa que debamos ser tratadas de igual forma. La justicia exige que se trate de forma distinta  a los diferentes. Fijémonos como  las madres queriendo igual a todos sus hijos los tratan de forma distinta según sus cualidades, edad, sexo o salud.

Pocas personas se negarán a que dos homosexuales convivan en la misma casa; otra cosa muy distinta es que utilicen las  palabras “matrimonio” o “familia” para legalizar o justificar una unión contranatura. Ya, a los dos homosexuales alemanes se les veía el plumero cuando exigían igual equiparación fiscal. Olvidar la verdadera dificultad de su identidad sexual, obviar esta dificultad  y admitir sin más una pretendida libertad sexual es engañarse, enmarañar el problema y no solucionar las cuestiones de fondo. Por otra parte, es  francamente preocupante la frivolidad y la ingenuidad con que se afronta la cuestión de la homosexualidad , sobre todo en algunos medios de difusión.

Para el común de las gentes matrimonio significa: “ Alianza o contrato por la que un hombre y una mujer se unen libremente con la finalidad de compartir su amor, de  traer hijos a la vida, de criarlos y educarlos” Entre los cristianos esa unión debería ser “para toda la vida”.  Según las diferentes religiones o culturas esta alianza puede adquirir diferentes formas, pero todas tienen en común la de dotar a este acto de una importancia trascendental, y de un cierto sentido de grandeza.

¿Qué aportan los  “matrimonios naturales”  a la sociedad? Traen hijos al mundo, sin los cuales no habría sociedad , ni buena ni mala; los crían y los educan. Cuidan, cuando están enfermos, a los niños, a los ancianos o a cualquier otro que conviva en la misma familia. El matrimonio normal, bien estructurado es el origen de la familia, cuyo hábitat es el hogar, la casa. La familia basada en el amor es la primera escuela donde se aprende a amar a los padres, a los ancianos, donde se inculca la fraternidad entre los hermanos. No hay fraternidad si previamente no se ha mamado en el hogar. En la familia es donde cada persona se quiere por lo que es , no por lo que tiene. En ella hallan consuelo y refugio los que llegan cansados, abrumados por penas o fracasos. La familia es una escuela de convivencia: bisabuelos, abuelos, padres, hijos forman una unidad, donde cada uno se apoya en los otros compartiendo penas y alegrías. ¿Qué sería de tantos parados sin su familia? ¿Cuántos jubilados reparten su paga y mantienen a tantos hijos en paro? ¿ Cuántos divorciados encuentran refugio en su familia paterna? Sin estas familias,  el Estado hace tiempo que habría explotado.

Pretender utilizar la palabra matrimonio para la unión de dos homosexuales es, sin paliativos, una aberración. ¿Qué familia forman esas parejas? Para que quieren arroparse con esa palabra? ¿ Por qué no utilizan cualquier otra, y se evitarían complicaciones? No pueden traer hijos al mundo, por tanto, ni los crían ni los educan. El paso siguiente será, ya lo es,  la pretensión de adoptar a niños. ¿ Pondría V. uno de sus hijos o hijas en las manos de dos hombres o mujeres jóvenes homosexuales? Meter en el mismo saco la palabra “matrimonio” tradicional o natural, formado legalmente, con los “matrimonios” entre homosexuales o de , parejas de hecho , o esas otras variadas formas de matrimonios,   no es más que un intento de prostituir al matrimonio y  a la familia tradicional, núcleo de toda sociedad desde hace miles de años. Si lo que pretenden es asegurarse privilegios económicos, beneficiarse de la sociedad, sin apenas aportar a ella mas que una mínima parte de lo que aportan las familias de verdad, búsquense otras formas más honestas y menos destructivas.

Los señores (?)  de la TV, prensa y radio no pueden supeditar exclusivamente su trabajo al crecimiento de la audiencia y al beneficio económico por encima de todos los principios. Están corrompiendo a generaciones de españolitos. En estas cuestiones no vale todo. En democracia los ideales básicos humanos no son votables. El matrimonio y la familia son previos y más importantes que el Estado. Este es o debe ser  subsidiario de aquellos. Cuando los medios de difusión crean un ambiente moral en el que todo cabe , en el que todo se relativiza de acuerdo con nuestras pasiones, beneficios , estado social , vanidad o soberbia, esos medios dejan de cumplir y pervierten  su función social por unos intereses particulares que pisotean impunemente los derechos de niños, jóvenes y de las personas menos formadas. Cuando se deforman a las personas, pierden el sentido de la propia libertad. Todas las aberraciones incluidas el suicidio, el aborto, la pederastia, el turismo sexual, etc.  llegan a aparecer como derechos de la libertad individual

Los nuevos modelos de matrimonios y de familia  se amparan en una pretendida tolerancia, que enmascaran dramas personales, que tantos discursos ambiguos dejan a su paso. En los medios de difusión y entre los artistas de todo tipo existen excelentes profesionales homosexuales y heterosexuales. Algunos, pocos en realidad, con su arte y su inteligencia pueden convertirse en justificantes de conductas reprobables. Cuando esto suceda, y sucede con frecuencia, mejor será que no nos callemos mansurronamente: cojamos el teléfono o la pluma y nos dirijamos sin contemplaciones al medio correspondiente,  incluyendo si es necesario algún taco, que no pasa nada y desahoga mucho. Recordemos que en el Art.16,3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se lee: “ La familia es el elemento natural  y fundamental de la sociedad y del Estado “ Podríamos añadir que si es el elemento natural debe proceder de un matrimonio natural , no contra natura.

Por otro lado, las fuerzas sociales , además de  las políticas, tienen la obligación de  oponerse a la pretensión inconsiderada de “grupos de presión” ,  que procuran de forma sistemática la justificación y exaltación pública de un estilo de vida homosexual. Su intención,  la de conseguir leyes que les permitan gozar de nuevos derechos referentes al matrimonio y a la familia. En las próximas elecciones habrá que exigir a los políticos que definan claramente lo que entienden por matrimonio  y familia , pilares básicos de nuestra convivencia, y que nos digan que medidas van a tomar para protegerlos. Los políticos se acobardan ante los que más levantan la voz , aunque sean muy pocos, pero hacen mucho ruido con la boca llena de las palabras democracia y libertad, palabras que empiezan a carecer de sentido. Demócratas son los coreanos del norte, los cubanos, los suecos y los congoleños. Copiar como papanatas las sandeces de  holandeses o alemanes no es como para tirar cohetes. Copiemos lo mucho que tienen de bueno , claro que eso es más difícil.

La ambigüedad se ha instalado en los principios éticos y morales de los europeos. Aquí nadie sabe ya que es la vida, que es  la familia,  si la religión sirve o no para algo, si ser grosero y nastuerzo es preferible a ser medianamente educado, si ser gay es bueno o malo;  si es preferible que nuestros jóvenes se emborrachen todos los fines de semanas para no coartar su libertad ; si hay que seguir tolerando que nuestros hijos insulten impunemente a sus profesores ; o si es preferible seguir durmiendo ,  mirando para otro lado . La ambigüedad se extiende al ámbito de las encuestas, mientras que la familia es una institución altamente  valorada de modo privado , existe un rechazo manifiesto en su aceptación pública,  de manera que se llegan a considerar “normales” realidades que socavan a la familia. Entre otras la extensión del divorcio, la libertad sexual, las parejas de hecho, el matrimonio entre homosexuales, el matrimonio a prueba, el aborto, la esterilización, la eutanasia, etc. Algunas ya reguladas legalmente en nombre de una democracia que presume de progre más que de justa; en nombre de una  libertad a la deriva; y en nombre de una justicia, que muchos confunden con el cachondeo. Las leyes tienen que estar fundamentadas en un orden moral y ético y no sólo en conveniencias políticas.  En realidad nos encontramos ante una verdadera manipulación del lenguaje que presenta con palabras “políticamente correctas” realidades éticamente rechazables.

 Si el matrimonio y la familia son tan importantes, cosa que nadie duda ¿Por qué el Estado, las Autonomías y los Ayuntamientos no los defienden y protegen más eficazmente? ¿ Por qué apoyan más a los no casados que a los casados? ¿ Por qué se acojonan las autoridades ante las voces destempladas de esos progres de pacotilla, de las algaradas de los gays, de los artículos de esos periodistas inmorales, sin más principios que el sexo, la pornografía y el dornajo. Y todo esto, ante la pasividad de buena parte de una sociedad mansurrona , aborregada y gallinácea.

A pesar de los pesares hay que ser optimistas. Tenemos un pueblo sano, cada día más formado y difícil de engañar. Nunca dispusimos de una juventud más preparada que la actual, que empieza a entrever que se le está tomando el pelo con los botellones , y  con medios de difusión manipulados por muy pocas manos. Se los bombardea con las palabras de libertad y tolerancia , para darles gato por liebre. Mientras despertamos, algunos grupos de presión continúan socavando nuestros principios más sagrados ¿por qué y para quiénes?