Gitanos y payos, ¿para cuando la integración?

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

El pueblo gitano está aquí, entre nosotros, desde hace más de 500 años. Están repartidos por toda Europa. Se calculan en algo más de 600.000 los gitanos españoles. En  todas las naciones y en todas las han épocas han malvividos separados, marginados, excluidos de toda sociedad. A lo largo de su historia, sistemáticamente y en todas las naciones,  han padecido abusos, represiones y persecuciones. ¿Por qué  causas? Payos y gitanos tenemos nuestra parte de responsabilidad, y es inútil continuar escudándonos en tópicos y echándonos la culpa los unos a los otros. Sentémonos juntos a buscar soluciones.  ¿Podemos seguir permitiéndonos  el lujo de vivir separados?

Algo está cambiando. En España nunca como hoy se ha prestado más atención a este pueblo.  A los gitanos - y empleo esta palabra en su más noble sentido -, con tanta o más preferencia que a los payos, se les están proporcionando viviendas dignas, educación, sanidad, alimentos en las escuelas, edificios sociales, ...Las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos tienen una sensibilidad especial hacia sus problemas. Diversas ONGs están prestándoles ayuda de toda índole. A pesar de todo, los resultados dejan bastante que desear.

Conseguir su plena integración social, laboral y económica no va a ser fácil ni rápida. Lo de menos es que posean diferente cultura y costumbres, cosa a la que dan excesiva importancia; mucho más grave  es su resistencia a llevar a los hijos a la escuela o la tendencia a sacarlos de ella a corta edad.  El absentismo escolar es pavoroso. Ya sabemos que el absentismo es el efecto de otras causas, pero a su vez es la causa que condiciona toda la vida.  Y, sin educación no hay ni habrá solución por muchas ayudas que se presten. Sin formación no hay líderes que valgan la pena. La marginación y la pobreza seguirán siendo el único futuro.

¿Qué son diferentes? ¿ Y, qué? Todo el mundo sabe que los  catalanes son diferentes de los vascos, los vascos de los gallegos, los an­daluces de los extremeños los españoles de los alemanes… Sin embargo, todos se respetan y conviven. Los gitanos no deberían considerarse ninguna excepción. Ser diferente puede ser bueno o malo, de­pende de que seamos mejores o peores que los demás.. Ser demasiado diferentes nos aisla, empobrece culturalmente y crea odios y rencores. Una cultura que impida el desarrollo humano es una cultura de muerte,  su pueblo está abocado a la desaparición. En estos últimos años los cambios sociales han sido tan rápidos y pronunciados que todos los pueblos se han visto obligados a incorporar a su cultura nuevos elementos extraños. "Camarón que se duerme se lo lleva la corriente". Conserven los gitanos, en buena hora, todo lo que tiene de positivo su cultura, pero sería suicida resistirse a incorporar a ella lo  que a todos nos exige esta época.

¿Dónde está la pintura, la escultura, la literatura, la arquitectura…? ¿Dónde los profesores, médicos, electricistas, fontaneros, políticos,  agricultores, informáticos,…? Sólo en la provincia de Badajoz hay miles  de estos, pero casi todos payos. Nos guste o no, hay que reconocer que los gitanos brillan por la  ausencia, casi total, en la mayor parte de las ciencias y profesiones. A nivel nacional apenas si suena el nombre del poeta y profesor universitario  José Heredia Maya, que está haciendo una gran labor por su pueblo. Un grupo muy notable de artistas de la danza y la música triunfan en España y el mundo.  La existencia de este pequeño grupo de gitanos relevantes es un motivo de orgullo legítimo para los de su raza , pero al mismo tiempo, una acusación permanente contra las causas de no ser cientos o miles. ¿Cómo justificar esta situación durante más de 500 años?

Durante unos tres años tuvimos ocasión de trabajar con y por los gitanos en las barriadas de la Paz y de San Lázaro en Mérida, las dos barriadas más deprimidas, pobres y marginadas de la ciudad. Luchamos especialmente contra el absentismo escolar, que hoy, como entonces, seguimos creyendo es el principal obstáculo para el desarrollo gitano.  Visitamos muchos de sus hogares, hicimos buenas amistades, dimos con hombres orgullosos y de una gran dignidad.Descubrimos  como muchos se levantan a las cinco de la mañana, llenan sus furgones de mercancías y viajan doscientos km. para regresar a las seis de la tarde tras un día de trabajo agotador. Nos eligieron como presidente de la  Plataforma de los dos barrios. Tuvimos la gran suerte de contar con la colaboración desinteresada de los profesores de los tres colegios que hay en la zona, con las ONGs de A. de San Vicente de Paul, de Cáritas  y de I' Becchi, además de con una  Asistenta Social cedida por el Ayuntamiento expresamente para luchar contra el analfabetismo. No gastamos una pta. pública, pero sí mucha ilusión y trabajo. Los  resultados fueron notables. Al final, la Junta también se volcó con las barriadas, gastó y sigue gastando mucho dinero, pero los resultados siguen siendo escasos. Algo falla.

Entre la Plataforma y los que trabajaban con ella sumábamos unas  cien personas, la mayoría , payos universitarios; lamentablemente, no  había más que un  gitano, al cual, esporádicamente, se añadían uno o dos más. Teníamos la sensación unánime de que hasta que los gitanos no cojan las riendas de su propio destino fracasaremos, ellos y nosotros. De nada vale que Ayuntamiento, Junta y ONGs impulsen planes y se gasten millones en ayudas y personal si somos incapaces de ceder el protagonismo a los gitanos, o si estos no son capaces de ser los protagonistas de su propio destino. Se imponen , a primera vista, unas cuantas condiciones elementales:

a)    Los padres gitanos, sus Asociaciones y las autoridades correspondientes tienen que hacer un serio esfuerzo para que ni un solo joven deje de ir a la escuela. Ya resulta chocante tener que decir esto. 

b)     Los alumnos más inteligentes han de prepararse para ir a la Universidad. 

c)     Potenciar cada vez más las Asociaciones Gitanas. La unión hace la fuerza. La Federación de Asociaciones Gitanas Extremeñas(FAGEX) y las diferentes asociaciones que la componen están haciendo una buena labor y tienen mucho que contar. La educación debe ser, como ya lo está siendo para algunas, su meta más importante .

d)    Para estas asociaciones  urge la incorporación de hombres y mujeres jóvenes, mediante elecciones democráticas periódicas. Repetimos: mediante elecciones democráticas. La colaboración de las instituciones de toda índole no les va a faltar, no les falta; aunque hay que reconocer que todos aún tenemos  mucho que aprender. De todas formas, en todas las organizaciones existe lo principal: el reconocimiento del problema y  la voluntad de resolverlo.

Solo cuando entre todos eliminemos el absentismo escolar, potenciamos la educación y varios miles de jóvenes gitanos estén en las universidades, podremos empezar a pensar que se está saliendo de la discriminación.  No nos engañemos, básicamente la discriminación, el rechazo no procede de ser gitano, negro o blanco; sino de ser pobre, inculto, …o excesivamente diferente. A los ricos y educados no los discrimina nadie.