Frases para la educación

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es 



La democracia no es sólo una técnica de gobierno, es sobre todo, una forma de ser. Cuando tus decisiones puedan afectar a las vidas de los de­más, nuestra obligación es contar con ellos.

A Las entrevistas con los padres, en general, se les da un gran valor; en realidad, sirven para poco. Se llama solo a los padres de los alumnos flo­jos para decírselo. Eso, ya lo sabían ellos. Lo que no to­leran es que, además, tu se lo repitas. Dales soluciones, si las tie­nes.

Al final de esta vida, el que se salva, sabe. El que no, no sabe nada.

Apoc 3,15-17.- Conozco tus obras y que no eres ni frio ni caliente. Ojalá fueras frio o caliente, mas porque eres tibio y no eres ca­liente ni frio, es­toy para vomitarte de mi boca. Dicho de otra forma: nos cansan y aburren las personas que nunca se comprometen a nada.

Buenos o malos son las personas, no los grupos. Señala las virtudes o de­fectos de los individuos para corregir,  Lo otro es inútil.

Con las mismas ideas, con los mismos medios, unos hacen monu­mentos, otros basura.

Cuando no se toma ninguna decisión, ya se ha tomado una: Dejar nuestros problemas en manos de otro. Cuando no se vota, se esta votando para que los demás rijan nuestra vida.

Decía Marañón : "El médico que solo sabe medicina, ni medicina sabe" El profesor que sólo sabe y enseña su asignatura ¿Es profe­sor?

Deja libertad para que cada persona descubra sus propios métodos de trabajo.

Delega en los alumnos su propio aprendizaje.

Demasiadas veces no vemos las cosas como son; sino como somos.

Dilo en 30 segundos. Si no se puede decir ,es que no es importante,o no está bien pensado.

Educar es tan difícil, que los padres se inhiben.

El estudiante tiene que ser el sujeto y el protagonista de su propia educa­ción

El estudio es sólo, una parte de nuestra vida, no toda la vida.

El profesor no tiene que machacarse enseñando, tiene que machacar al alumno haciendo que sea este el que trabaje.

El recreo, el descanso, es un deber.

Elogiar en público, corregir en privado.

En educación cuando se sabe lo que se hace, porqué se hace , y se mide, surge el deseo de mejorar.

En  enseñanza hay que hacer y hacerse una pregunta: ¿Para qué? .¿Por qué?. ¿Se puede hacer de otra forma?

En la O.E. lo importante es la sensibilización, la sistemática, el in­tercambio de experiencias, junto con la observación.

En la religión y en la ética hay que promover más actitudes que co­noci­mientos.

Enseña bien y no mires a quién

Enseñar a pensar o hacer pensar es una forma como otra cualquiera de hacerse enemigos.

Es bueno inventar, es mejor saber aprovechar lo inventado.

Es el número uno de la clase, ¿ En qué? ¿En notas?  ¿En lo social? ¿En inte­gración? ¿En alegría?

Escucha con fervor, con interés. Escuchar no es resolver.

Esperar, por cortesía, no es prueba de educación. Es hacerse cómpli­ces de los llamados "ladrones de tiempo"¿Porqué 30 personas tiene que ser res­petuosas con una que no las respeta?

Estudiar es leer. Aprendamos a leer.

La actitud humana del profesor ante el alumno es más importante que su conocimiento de las técnicas de estudio.

La variedad de elección de modelos crea en el alumno la necesidad de cre­arse uno. Que mire hacia sí mismo. Es único e irrepetible.

Las mejores horas para estudiar: de 10 a 12 por las mañanas, de 6 a 8 por las tardes, en general.

Las técnicas de estudio no son más que un instrumento para estu­diar me­jor, con más provecho y deseos.

Lo creativo no es la síntesis, sino su utilización.

Lo que no funciona en el aula o en el Centro, no sirve. Hay que qui­tarlo, o cambiarlo sin perder tiempo.

Lo que pueda hacer el súbdito, no lo haga el jefe. Lo que pueda hacer el alumno, no lo haga el profesor.

Los modelos en educación pueden hacer mucho mal. Impiden otros cami­nos.

Más que decir como se hacen las cosas, hacerlas.

Nadie aprende sin esfuerzo. Anuncios como "Aprenda inglés en 10 días" no son mas que tomaduras de pelo

No generalices. Cuando un alumno o profesor dice algo, lo dice uno, no los demás.

No hay educación si no hay rigor, orden y disciplina en todos los es­calo­nes. Tampoco, si no hay .amor.

No perdamos el tiempo intentando arreglar al mundo. Se nos exige, solo, que hagamos, y que hagamos bien aquello que es de nuestra estricta res­ponsabilidad. Nuestros pequeños trabajos de cada día, de ahora.

No se aprende cuando se estudia; sino cuando se esquematiza y se hace.

Nunca pasa nada , y ... si pasa, se le saluda.

Nunca se equivocan, los que . . . .nunca hacen nada.

Para hacer, partir del tiempo  que disponemos, no del que debería­mos te­ner.

Parodiando al "No hay negocios, hay negociantes" , podríamos decir que " No hay educación, hay educadores".

PATOTA = Pensar, apuntar, temporalizar, ordenar, tachar.

Previo al estudio son tener cubiertas las necesidades fisiológicas ( dormir, comer, ir al WC,..) y las psicológicas ( Sentirse querido, aceptado, respe­tado..)

Que los padres pregunten por Juanito, no sólo, por las matemáticas de Juanito.

Quien educa es el profesor. Esa es su responsabilidad. El psicólogo, el pe­dagogo son auxiliares. Importantes ,pero auxiliares.

 

Si quieres que alguien se interese por algo, ¡Interesalo!

Sonríe y te sonreirán, gruñe y te gruñirán.

Tenemos una vida profesional; pero tenemos  también vida familiar, so­cial, política, religiosa, deportiva,.. Ninguna puede ni debe anular a las demás. Tenemos que tener tiempo para todas. Hy quien vive ( o le hacen vivir) para trabajar. Hay que trabajar para vivir

Los Test pueden servir de pretexto para hablar con los padres.

Todos recordamos con cariño y admiración a algunos de nuestros profe­sores. Casi todos enseñaron en unas condiciones más penosas que las ac­tuales. No nos engañemos. Nunca se han dado las condicio­nes ideales para enseñar. Tampoco se dan ahora, ni se darán jamás. Tampoco nunca esta­remos todos de acuerdo sobre los planes de en­señanza.

Trabajar el nivel afectivo es trabajar la eficacia.

 

Tres preguntas a los alumnos:¿Quieres a tus padres? ¿Te conocen tus pa­dres? ¿Conoces a tus padres?

 

La Orientación Educativa, como cualquier otra empresa , requiere algunas condiciones básicas para tener éxito. La primera disponer de un buen equipo humano "organizado";la segunda, que ese equipo "planifique" la acción, y la tercera, "reuniones " periódicas para se­guir los planes, modi­ficarlos, homogeneizar el equipo, provocar nue­vas ideas, etc. Si falla cual­quiera de esas tres condiciones las pro­babilidades de éxito disminuirán considerablemente.

Deja libertad para que cada persona descubra sus propios métodos de trabajo.

El rendimiento en la enseñanza viene a ser de un:
         

30-40 % para lo oído                          Oí y olvidé
          40-60 % para lo visto                Vi y recordé
          mas del 80 %  lo hecho             Hice y aprendí

La evaluación no es, solo, para medir lo que saben nuestros alumno; sino también, lo que hemos sabido hacerles aprender

Sabemos suficiente sobre "nuestra asignatura". Sabemos demasiado poco sobre para quién es esa asignatura y para qué.

¿Que enseñamos? ¿Que demanda la sociedad?

Si nos preocupásemos más de Juanito  que de la Historia, ¿no apren­dería mejor esa Historia?

No es del todo cierto que hemos sacado una oposición para "dar Física". Nos pagan para enseñar a unos jóvenes. Estos son los que importan.

Es importante que enseñemos a hacer. Es mucho más importante que en­señemos a hacer "bien hechas nuestras tareas"

En pedagogía, como en cualquier actividad humana, para conseguir algo hay que:trabajar, trabajar, trabajar,trabajar,trabajar,.....sin nada que pueda sustituirlo.

Ladrones de tiempo. Son todos aquellos que se lo roban a los demás con su falta de puntualidad, de organización, de eficacia,....

No utilices tu tiempo como un sofá; sino como herramienta.

El tiempo es más que oro, ¡ Es vida !. Para los cristianos además es gloria

Nos preguntamos demasiado que hacen nuestras autoridades por la ense­ñanza. Nosotros, ¿ de verdad, no podríamos hacer algo más?

No se enseña, se aprende y, solo aprende quien quiere aprender.

La marcha de cualquier centro educativo o empresa depende en una gran parte del jefe, y el jefe depende de los que le votaron. La res­ponsabilidad de estos es tan grave como la de aquel. Enseñemos a votar.

Cargo de responsabilidad sin información actualizada: cargo irres­ponsa­ble.

Las fuentes de información, su manejo y uso constituyen herra­mienta in­dispensable en cualquier actividad. No disponer de ella es causa de mu­chos fracasos. Enseña a los alumnos las fuentes de in­formación que ellos necesitan.

Evaluación continua. ¿Y -eso- qué -es---?

¿Evaluación contínua, en las EEMM con profesores que cambian de alum­nos cuatro veces al día?, ¿ Con Centros donde todos los años cambia el 60% del profesorado?

¿Evaluación contínua o evaluación acumulativa? Esta es la que ha­cen algu­nos profesores que confunden evaluaciones con exámenes, de forma que cada uno incluya a los anteriores.

El profesor tiene que tener algo más que buena voluntad. Debe cono­cer las técnicas de estudio

No enseñes a tus alumnos lo que puedan aprender por sí solos.

Todo el mundo vale para algo. Nadie vale para todo. Proporcionemos a nuestros jóvenes los diferentes tipos de educación que cada uno pueda asimilar. El Bachillerato actual para todos es un grave error que estamos pagando muy caro.

¿Para qué sirve un estudiante que no estudia?

El miedo es la ignorancia. La ignorancia es el fruto de la falta de estudio, preparación y trabajo.

El inepto es cobarde porque nada le sale bien y esto le acobarda cada vez más. Nada le sale bien porque no estudia ni trabaja.

De la discusión , la mayor parte de las veces, no sale la luz sino el amor propio, a un solo paso está la pérdida de las amistades.

En los estudios hay que encontrar respuesta a tres de las preguntas más importantes que el hombre pueda hacerse: ¿Quién soy? ¿De donde vengo? ¿A dónde voy?

Quien se mete en el camino del después desemboca en el de nunca

El que está por encima, debe estar al servicio de quien está por de­bajo.

Clemenceau, el tigre, al enjuiciar a dos de su ministro decía: Poincaré lo sabe todo, pero no comprende nada. Briand no sabe nada, pero lo com­prende todo. No es suficiente poseer los principios , hay que saber aplicar­los a la realidad. ¡He ahí el fundamento de la pru­dencia.

Tres momentos hay antes de la acción: deliberar, decidir, ejecutar.

Deliberar. Recordemos frases como: " Déjame pensar primero". "No hagas nada sin aconsejarte". "Cuatro ojos ven más que dos". "Quien pronto se determina, pronto se arrepiente". "Gata apresurada pare gatos ciegos". Al deliberar ten en cuenta sólo los hechos comproba­dos. Decimos hechos, y no opiniones ni habladurías; decimos com­probados, y no meramente cier­tos, de forma que podamos que las pruebas sean válidas para todo el mundo.

Decidir. "Lo mejor es enemigo de lo bueno". "La política es el arte de lo posible". "La eterna vacilación sume en la incertidumbre". Cuando se toma una decisión "hay que quemar las naves". Si no decidimos , otros lo harán por nosotros.

Ejecutar. Es el más importante de los tres momentos. Es el momento en que se revelan los guías, los jefes. La prudencia se asocia aquí a la forta­leza para hacer frente al desaliento ante las dificultades.

En tiempos de la Triple Alianza se decía: La triple Alianza es la do­ble, o sea, Bismarck. Así sucede frecuentemente con las comisiones.

Piensa en lo que debes decir. Piensa también en lo que no debes decir.

Don Abbondio escribía que: Tendemos a alcanzar a los que están más arriba que nosotros, a empujar hacia abajo a nuestros iguales, y a hundir aun más a quienes están por debajo. Así nos luce el pelo.

Testarudo es el que domina como nadie el espíritu de contradicción. Si afirmamos, él niega; si negamos, él afirma. Mientras le  habla­mos, él sólo piensa en cómo contradecirnos. Dale un calvo, y lo cla­vará con la cabeza.

Hipercríticos son los que no se dan por satisfechos con nada ni con nadie. Cortan un pelo en el aire. Examinan los dientes a todos.

Dogmáticos son los que ven el mundo por un sólo agujero. Ven una mosca y piensan que todo el mundo es la mosca. Piensan que pue­den dar leccio­nes a todos y que sólo ellos detentan la verdad, sólo la verdad y toda la verdad.

De testarudos, hipercríticos y dogmáticos no podemos esperar más que sofismas y medias verdades. Antes de hablar con ellos pense­mos si merece la pena empezar.

En la educación no se puede infravalorar la enorme importancia que tiene el deporte y los ejercicios al aire libre.

¡Ojo! Con los que no tienen ideas, pero las defienden con ardor.

Donde todos hacen lo que quieren, nadie hace lo que quiere; donde nadie manda, todos mandan; donde todos mandan, no manda nadie (Bossuet)

Los padres no dialogan con los hijos. ¿Dialogan los hijos con los padres?

En la cultura intervienen los libros, pero además la conversación, el tra­bajo en grupo, el intercambio de experiencias, las diversiones,...

San Bernardino daba siete reglas, todavía útiles, para el estudiante que re­sumimos a continuación:

 

1ª. El aprecio.   No se llega a estudiar en serio si no se aprecia el estudio

2ª. La separación. De las malas compañías, de las malas lecturas, del ex­cesivo dinero, de todos los "mulos" que dan coces morales.

3ª. Tranquilidad.  Silencio, aislamiento. Cuando la cabeza se llena de cine, bailes,televisión, etc. difícilmente entra el estudio.

4ª. Orden. Primero una cosa, después otra. Mejor aprender poco y bien, que mucho y mal. Quien no se planifica, le planifican.

5ª. Perseverancia. Mayor fortuna que un gran talento es una voluntad firme y tenaz. Estos siempre llegan a la meta.

6ª. La discreción. O sea, no corras más de lo que te permitan tus piernas. No comiences demasiadas cosas a la vez. No aprendas a tocar el violín, si no tienes tiempo para ello. Que no digan de ti que: "Quien mucho abarca, poco aprieta"

7ª. Delectación. Es decir, estudiar con gusto. Recuerda que el gusto y el aprecio por las cosas va llegando poco a poco, y según se van cono­ciendo.

No basta con querer hacer "el bien" o las cosas bien hechas, sino que hay que saber hacerlas, y para ello hay que aprender y practicar.

Por nuestros trabajos hay que cobrar lo que sea razonable, ni más ni me­nos. Hay que exigir lo que en justicia nos es debido, ya que la fi­delidad a nuestros principios no puede suponer la renuncia a dere­chos que en rea­lidad son deberes.

Demasiada gente, siempre busca un pero, cuando son incapaces de sopor­tar bien las cualidades de los demás. Es muy guapa, dicen, pero muy tonta. En el fondo late la eterna necesidad de ser "alguien", de subir, de ser más que los demás. Se puede conseguir de dos forma: una noble, mediante cualidades personales superiores; otra, innoble, poniéndole el pié en el cuello al prójimo para rebajarle.

Quien mira mucho la  vida ajena es que no tiene la suya llena (Dicho de otro modo: tiene muy poco carácter quien siempre está mirando lo que hacen los otros para imitarlos)

Todo es eterno... mientras dura

Un examen pone de manifiesto dos cosas: Lo que un alumno ha sido capaz de aprender y lo que el profesor ha sido capaz de enseñar.

Profesor "duro"?. Muy exigente, al que raramente sus alumnos consi­deran "duro, pero justo" En general, suelen ser personas de carácter débil, que necesitan reconocimiento y respeto social, incapaces de obtenerlos por algo que no sea el miedo a su posición y poder. Como tienen que sobresa­lir y son incapaces de hacerlos por sus méritos, lo consiguen poniendo el pié en el cuello de los más débiles y empu­jándoles hacia abajo con toda impunidad. La responsabilidad de sus actos no es, sin embargo, sólo suya, sino también de los que pu­diendo y teniendo el deber de impedírselo no  lo hacen por falta de coraje. Siempre encuentran razones para justificarse. Olvidan que la causa de muchos suspensos está en su cobardía a enfren­tarse a pro­fesores inútiles, a programas sin sentido, a horarios que no sir­ven, a inspectores y ministros que cometen errores graves, a la exis­tencia de profesores que nunca debieron ser tales.

La nota final del curso debe ponerla el Seminario, no sólo el profe­sor de la asignatura. Lo normal es que la nota del profesor la den por buena el resto de los profesores. Siempre hay algún profesor que, una veces por más y otras por  menos, se separan de forma escanda­losa del promedio de las notas . Estos casos son en los que debe in­tervenir el Seminario. El compa­ñerismo no puede ser razón para convertirse en "cómplice" de califica­ciones claramente injustas. La libertad de enseñanza no es libertinaje en la enseñanza.

Los profesores "duros" suelen ser profesores con mentalidad "canutera". Miran un cuadro a través de un tubo, fijan su vista en una mosca y, creen que todo el cuadro es la mosca. Del mismo modo no se dan cuenta que una asignatura no es toda la enseñanza y que su importancia es relativa. Estos profesores consiguen de sus alumnos que terminen aborreciendo tanto a él como a la asignatura que ex­plican. Deberían dedicarse a otra profesión, pues en la que tienen son un fracaso por el daño que producen.

Padres de alumnos y alumnos soportan, quizá por no saber como ac­tuar, con una clara cobardía, los desplantes del tal profesor. Unos y otros aspi­ran a que su hijo o el alumno apruebe. Los demás, que se salven como puedan. De esta forma el "duro" puede seguir actuando con plena impu­nidad uno y otro curso. El director, el Jefe de Estudios, el Jefe del Seminario, los padres y los alumnos, todos en­cuentran razones suficientes para no enfrentarse de forma decidida a las injusticias vengan de donde vengan. Claramente, son cómplices que tendrán que responder de su "pecado de omisión", que realmente son los más graves porque no se con­tabilizan legalmente y porque para durar en los cargos lo mejor, es no me­terse en nada. Así nos luce el pelo.

Las causas de esta dureza en las calificaciones suelen ser varias:

- Con demasiada frecuencia los alumnos reciben una muy deficiente preparación en algunos cursos. Al pasar al curso siguiente, el nuevo profesor se considera en la "obligación" de explicar el programa completo. Dice que no es de su incumbencia la preparación que traen. Explica y explica y a veces muy bien; pero sus alumnos no es­tán en condiciones de seguirle. Al final el profesor profesor y alum­nos han perdido un año. Estos profesores son incapaces de com­prender que lo importante, lo prioritario, es el alumno no el pro­grama. La sociedad ha puesto a los chicos en sus manos para que que sean educados, si no están en condiciones de aprender un pro­grama completo explíqueseles parte o incluso otra cosa. Algo tienen que aprender. Lo inadmisible es que pierdan un año de enseñanza por un sentido de la justicia mal entendido. ¿Por qué no se han en­frentado a los malos profesores anteriores? ¿Por qué no han exigido al Director, a los inspectores, a las autoridades superiores? ¿Seguro que eso no es de su incumbencia? ¿No será que es mucho más có­modo y sin peligro descargar su incapacidad sobre los alumnos?

- En otras ocasiones la causa reside en una necesidad imperiosa de "ser respetados". Es lamentable que no encuentren otro procedi­miento mas que el terror que infunden al suspender a diestro y si­niestro. “Estos se van a enterar de quien soy yo”, dicen. La culpa no es siempre sólo de ellos. La falta de disciplina y de reglamentos ade­cuados es general en la enseñanza pública. En el Bachillerato se puede asegurar que, por lo menos, las dos terceras partes de los alumnos no están capacitados para este tipo de enseñanza. Los chi­cos están sin ilusiones. En las EEMM el Estado ha hecho, práctica­mente,  una sola oferta educativa: O Bachillerato o nada, pues de Formación Profesional mejor es no hablar. El Bachillerato esta orien­tado hacia la Universidad, y a esta sólo pueden y deben  llegar los que reúnen ciertas condiciones difíciles de alcanzar. Sobre la multi­tud de ocupaciones y oficios que existen no hay oferta educativa.

Para enfrentarse a este tipo de profesores se pueden seguir los pa­sos si­guientes:

1. Pedir fotocopia de todos los exámenes del alumno/s y comprobar­los con otro profesional.

2. Hacer una estadística de las notas finales y/o parciales compa­rándolas con las de los demás profesores y con los de otros de su asignatura. Una variación sistemática en más o menos de dos puntos sobre la media indica algo raro.

3. Pedir a la Inspección una revisión, si procede, de los exá­menes. Comprobar si los exámenes han sido puestos o autori­zados por el Seminario.Comprobar si los exámenes son despro­porcionados en dificultad y en tiempo de ejecución

4. Recabar la opinión del Jefe de Estudios y de otros profeso­res, de sus alumnos y delegados de sus grupos; así como de la Asociación de Padres.

5. Comprobar si la asignatura del mismo nombre que se dio en el curso anterior fue explicado con muchas deficiencias y en su totali­dad. Comprobar también cuantas lecciones del curso se han dejado sin explicar.

5. Nada se conseguirá si no existe una voluntad decidida de terminar con estas situaciones enfrentándose con corrección pero con ener­gía a los responsables directos e indirectos.

- No olvidar que estamos tratando de profesores sobre los que hay bastante unanimidad acerca de sus excesos, así como de alumnos que suelen aprobar todo o casi todo con buenas notas.

Libertad.- Los pueblos con más éxito son los que garantizan la liber­tad de los más emprendedores, que serán los que tirarán del resto. Los que se ci­ñen a las reglas de la tribu, base del socialismo, se quedarán siempre atrás. Dicho de otra forma: las reglas son buenas para hacer frente a si­tuaciones conocidas, pero no para momentos de crisis o ante lo descono­cido. El cauce es bueno para saber por donde va el rio, pero malo para descubrir nuevos caminos.

Cuando en una conversación alguien dice: “Tengo la absoluta seguri­dad de que..”, “V. no tiene ni idea” “No digas tonterías”, etc. ya sa­bes que es inútil seguir hablando con él. Cambia por “ Quizá me equivoque, pero lo veo así”, “Tienes bastante razón, pero se te ol­vida que..”, “ Me parece que si nos pusiésemos en su lugar veríamos las cosas de otra manera”,...

Toda persona por muy sabia o santa que sea y por muy bien que hable o escriba dirá, por su naturaleza humana (Si no sería un ángel) , su corres­pondiente tanto por ciento de tonterías. Sin que por ello des­merezca su verdadera importancia, nuestro sentido común sabrá distinguir esas guin­das y no darles la importancia que no tienen, las diga quien las diga.

Pedir. San Juan 14,13 “ “Si me pidiereis alguna cosa en mi nombre, yo la haré” En otro sitio “Pide y se te dará” 

Cualquier católico, por muy importante que sea su cargo, si no en­cuentra media hora al día, o cuando menos a la semana, para ir a misa, ni es im­portante ni es nada. La vida del hombre no la conforme únicamente su trabajo, sino también su Dios, su familia, sus amis­tades, etc.

Uno de los problemas más graves que tiene occidente es que somos exper­tos en excusas inteligentes (del periódico)

El “polemista” está incapacitado para el verdadero objetivo de toda polé­mica: aprender, y, por el contrario, lo único que desea es, obstinada y or­gullosamente, tener razón.

Más vale ser alguien que dejar de serlo por ser algo

Aprender. En cualquier tarea de la sociedad ¿ Cómo aprendemos? Primero, examinamos el fin deseado y los medios para conseguirlo. Después, perse­veramos en el empleo de esos recursos, una y otra vez, hasta crear un hábito arraigado y firme. En el momento en que aprendemos algo, descu­brimos otras cosas que ignorábamos y que constituyen un estímulo para continuar este trabajo sin decir nunca basta

No te apresures a enojarte, porque la ira es propia de necios (Co. 7,9)

Las persona inteligentes saben acechar el momento oportuna para actuar sin entregarse a esfuerzos inútiles para forzar el destino.

Ese no es mi problema, se suele decir hoy. Para un cristiano los problemas de nuestros prójimos son también nuestros problemas. Dice Jesús: “Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Bertold Brecht escribió con relación a los nazis: “Primero se lle­varon a los negros, pero a mí no me importó porque yo no lo era. Enseguida se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era. Después detuvieron a los curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó. Luego apresaron a unos comunistas, pero como yo no soy comu­nista, tampoco me importó. Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde” (Ya no queda quien pueda socorrerle)

Si vas a hablar directamente de Dios, comprobarás que es dificil; pero si te acercas a las personas y te interesas por ellas, les ayudas y les sirves, la gente notará que estás con ellas, que te preocupas y el camino se hallanará.

Una oveja sóla es casi siempre una oveja descarriada. Si quieres servir, si buscas la fe, si te embarcas en una misión noble, quizá solo lo puedas conseguir, pero si tropiezas ¿quién te ayudará a levantarte?

No malgastes tu tiempo y energías en intentar evitar lo inevitable.

En general, lo que no se hace con entusiasmo no merece la pena ni tan siquiera intentarlo. Pero, no olvides, que en el cumplimiento de nuestro deber, guste o no, tiene que imperar la voluntad no el placer o el humor.

Los vicios de una Institución pueden provenir del sistema o de las personas. Estos tienen menos importancia pues sus efectos son puntuales; mientras que los del sistema abarcan a todo el campo operativo y casi a todas las personas de la empresa.

No hay educación, ni se forja el caracter sin esfuerzo y trabajo continuado; por eso los padres no deben facilitar demasiado el estudio ni la vida de sus hijos.

Los estudios universitarios no son socializables ¿ quién puede socializar las integrales o el cálculo diferencial o la filosofía?

En educación se está abusando de las imágenes, de una abundancia intolerable de libros, de las novedades. Se lee poco, se ve mucho y no se le da a la memoria toda la importancia que tiene.

Un criterio de buen gobierno: el material humano hay que tomarlo como es, y ayudarle a mejorar, sin despreciarlo jamás.

Cuando la justicia no funciona es peligroso tener razón

La religión es la rebeldía del hombre que no quiere vivir como un animal

Oseas 7,13 ¡Ay de ellos por haberse apartado de mi! (Dicho por Yave a Oseas)

Diálogo. Características. (Papa Pablo VI) El diálogo debe tener las siguientes cualidades para que sea fructífero:

 

Inteligilibilidad, es decir, ha de ser comprensible para las partes.

Afabilidad, o sea, no debe ser orgulloso, hiriente ni ofensivo

Confianza,tanto en el valor de la propia palabra, como en la disposición para acogerla  por parte del interlocutor

Prudencia pedagógica, que nos lleve a conocer la sensibilidad del otro para adaptarse razonablemente  y modificar las formas de la propia presentación.

Todo ha de producirse en un estado de ánimo, que lleve a evitar la condenación apriorística y la polémica ofensiva y habitual, y en un clima en que lo único verdaderamente importante sea la búsqueda del bién común. En política no debería tratarse de ganar o perder sino de trabajar por el bien del pueblo, y esto se debe hacer desde la responsabilidad del gobierno y desde la oposición, que indudablemente  no es ni la sola imposición porque se tiene el poder, ni la sola obstrucción  porque se tengan resortes institucionales para ello.

Magnánimo. Alma grande, es quien no echa cuentas de los pequeños arañazos de la vida, quien descubre rectas intenciones en los tropiezos de su prójimo, quien no tiene mucho que perdonar a nadie porque rara vez se ofende por presuntas faenas que otros dan por segura en la conducta ajena

Orden y contraorden, seguro desorden