Fracaso escolar

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es   

Nótese que este escrito fue redactado en 1988. Desde entonces hasta hoy (2003) la educación ha variado bastante , a veces para mejor, más veces para empeorar.
---------------------------------------
Posiblemente, uno de los mayores retos a que tiene que hacer frente un profesor sea al del fracaso escolar de algunos de sus alumnos. Más que fracaso escolar convendría llamarlo, por sus consecuencias, “fracaso social”.
A continuación exponemos algunas consideraciones sobre este caso. Especialmente nos referimos a los alumnos irrecuperables. Son, aunque muy pocos, los que más problemas suelen crear. Sus efectos son excesivamente perniciosos para él y para los demás.
Las estadísticas nos dicen que el fracaso escolar en los diferentes niveles educativos es, aproximadamente, del 36% en EGB, 50% en BUP y COU, 60% en FP. En la Universidad hay un abandono del 60%, variando mucho de unos estudios a otros. Generalmente, en las ingenierías y en Ciencias suele tropezarse con más dificultades. Es normal tardar dos o tres años más que los que requiere la carrera. Esta cifras globales incluyen a los centros públicos y a los.privados. Llama la atención el hecho de que el fracaso sea bastante menor en los centros privados que en los públicos.
El ambiente que envuelve a los estudiantes no universitarios se refleja en hechos publicados en la prensa tales como:
- Un alumno dispara en clase contra un profesor, y a los pocos días está ocupando de nuevo su puesto en clase
- Existen dificultades extremas para expulsar a un alumno o a un profesor por pésima que sea su conducta,
-.Alumnos procedentes de ciertos colegios públicos de EGB con sobresaliente en casi todas las asignaturas del último curso entran en primero de BUP suspendiendo en casi todo con muy deficiente.
- Falta de disciplina generalizada.
- Rechazo del profesorado a ocupar cargos de dirección. Consecuencia: que caen en manos de los menos aptos.
- Se ha perdido la exigencia de que los trabajos sean bien hechos en todos los niveles de la enseñanza.
- Falta de orientación a los alumnos para dirigirlos a los estudios que mejor convienen a sus aptitudes e impedir que vayan por caminos de seguro fracaso.
- Dejación notable de autoridad. Inhibición ante los problemas.
- Matriculación masiva en los primeros cursos de las Universidades y Escuelas Superiores. No asistencia a clase ya en diciembre de más de un 70% del alumnado. Muchos abandonos tempranos.
Podríamos seguir con numerosos ejemplos más que están en la mente de todos los profesores. Nos ahorramos los comentarios.
Limitarnos a señalar cifras y hechos negativos es conveniente, pero no conduce a parte alguna. Indicar como causa principal a nuestras autoridades superiores, y cargar siempre toda responsabilidad sobre las espaldas de ...”otros”, es un intento de autojustificar la parte de culpa que a cada uno nos corresponde como profesores, padres, alumnos,...
Por encima de todo, nos tiene que importar aquí y ahora, la búsqueda de soluciones para conseguir esa enseñanza óptima que todos deseamos. Aplicarlas con rigor, trabajar con todos los estamentos implicados, aportar nuestro granito de arena, y exigir a todos y exigirnos ‘calidad y perfección” en la tarea emprendida. En una palabra: Hay que disminuir como sea tremenda sangría del fracaso escolar. Un fracaso parecido en cualquier empresa privada acarrearía una ruina inmediata. Nosotros seguimos tirando con “pólvora del rey”
Los Tutores tienen que adquirir ciertos criterios para saber que hacer con esos dos o tres alumnos difíciles que inevitablemente todos tenemos en nuestras aulas, que desde el principio nos dan m motivo para sospechar que van a fracasar, y que van a ser irrecuperables. El Tutor tiene que ver compartido esos criterios por el Consejo Escolar y por la Dirección con los que conjuntamente hay que definirlos. No perdamos de vista que cualquier decisión que no resulte en las aulas no sirve. Hay que cambiarla.
El alumno que fracasa es un problema que está ahí presente en la clase, todos los días y todos los cursos. Este fracaso - Y nos referimos a esos fracasos en los que todos los profesores están de acuerdo- es un problema para el alumno y para el centro al que hay que hacer frente al que no cabe soslayar. Tutor, Dirección, Consejo Escolar, padres y profesores tenemos la obligación de tomar decisiones, que por muy dolorosas que puedan ser, siempre causarán menos daños que la inhibición a la que nos hemos acostumbrado.
Los representantes de los alumnos y sus asociaciones tienen no sólo el derecho, sino la obligación de intervenir. La defensa de un grupo de alumnos exige, a veces, apartar a alguno de ellos. La defensa de los intereses legítimos del grupo está por encima de otras consideraciones personales.
Desde el principio, intentamos dejar bien claro, que nos estamos refiriendo a un porcentaje muy pequeño de alumnos, sobre cuya conducta y rendimiento suele haber unanimidad entre sus profesores y compañeros. Es decir, no suele haber duda respecto a que el Instituto no es su sitio educativo.En general tienen como denominador común:
- Notas demasiado baja en casi todas las asignaturas.
- Carecen de una capacidad mínima de atención e interés.’
- Excesivo número de faltas.
- Durante la clase se dedican a conversar, jugar y molestar a sus compañeros. Ni estudian ni dejan estudiar.
- Ellos mismo dicen que “No quieren estudiar”, que están ahí porque les obligan sus padres.
- Casi todos terminan abandonando sus estudios tras haber perdido varios años con sus estudios.
Todas las personas servimos para algo; pero no todas servimos para todo. Del mismo modo, todos los jóvenes deben ser educados; pero no a todos hay que darles las mismas enseñanzas. NI ellos ni sus padres deben exigirlas. Esto es demagogia pura, como lo fue la supresión del número clausus en la Universidad. Ahí están los resultados: masificación, bajada del nivel científico, abandonos excesivos; pérdida, en suma, de un enorme capital humano. Un alto precio pagado.
Eduquemos a todos y a cada uno de nuestros jóvenes para lo que tengan verdadera capacidad y vocación. Para ingenieros superiores, universitarios, investigadores, etc a los más capacitados, que suelen ser los menos. A los demás eduquémosles para cualquier otra profesión u oficio en los que seguramente terminarán sintiéndose más felices y en los que ganarán más que en muchas de esas carreras brillantes que no dan para comer y que son una fuente de fracasados y resentidos. Digamos sin tapujos que m´s de la mitad de los actuales estudiantes de bachillerato no están capacitados para los programas que se les obliga a estudiar.
Esperemos que con las nuevas leyes de educación en proyecto, este problema desaparezca, y se les empiece a ofrecer a nuestros jóvenes enseñanzas lo suficientemente variadas que hagan posible una elección acorde con sus posibilidades reales y con las necesidades de nuestra sociedad.
El fracaso escolar no se corrige rebajando las exigencias educativas, sino ofreciendo a cada estudiante unos planes de estudios que puedan digerir.
Nadie discute que un Centro cualquiera de enseñanza esté abierto para todo aquel que “QUIERA ESTUDIAR Y REUNA UN MINIMO DE CONDICIONES”.Sin embargo, estos centros no deben ser un lugar de aparcamiento de jóvenes sin voluntad de trabajo. Sus derechos como estudiantes quedan anulados ante el incumplimiento de sus deberes como tales.
Muchos de estos alumnos son excelentes personas. Pueden ser muy buenos profesionales en otras ramas. Lo que está claro es que su meta no es la de estudiar BUP. Muestra obligación, nuestro deber y el de sus padres es el de reorientarlos por vías más acordes con sus aptitudes y gustos. Y esto, cuanto antes. 
No olvidemos que estos chicos, al final, lo único que han hecho es perder varios años de su vida estúpidamente con la complicidad, más o menos consciente de sus padres y profesores. Además de perder su tiempo, su dinero y el de los demás, causan un grave daño entre sus compañeros de curso con su actividad pasiva o revoltosa.
La dejación de funciones por parte de las diversas autoridades, la inhibición ante problemas que pueden causar serios daños a la sociedad, el huir de los líos que conlleva ejercer cualquier autoridad, el pasarle los casos a otros continuamente, el justificarse pasándole la culpa al de más arriba, etc....nos ha conducido a una situación de deterioro en la enseñanza que esta sociedad empezará, ya ha empezado, a pagar muy caro.
En resumen, como mero intento de ofrecer algunas soluciones sugeriríamos que:
a. Hay que aumentar considerablemente las ofertas educativas. Estas no pueden quedar limitadas a un bachiller, para el que no son aptos la mitad de los estudiantes actuales, y a una formación profesional desprestigiada y abandonada.
b. Todo alumno debería recibir una orientación profesional suficiente. Dársela costaría más dinero. No dársela costará mucho más cara.
c. Es preciso establecer controles para que a cada nivel de estudios accedan sólo lo aptos para el.
d. Los planes de estudios deben estar adaptados al nivel correspondiente, y ser exigidos con rigor. Por unas causas u otras la mano se ha levantado tanto, y se sigue levantando, que las consecuencias empiezan a afectar a la propia dignidad del profesorado.
e. Dirección y profesores tienen que volver a recuperar la autoridad suficiente. Tienen que poder hacer frente a sus propias y personales responsabilidades, sin que estas puedan estar compartidas por ningún órganos de gobierno. Cada órganos deberá tener las suyas bien delimitadas. De cada acta ha de haber “un sólo responsable” para lo bueno y para lo m alo. Diluir responsabilidades no es bueno.
f. Las Inspecciones tienen que recobrar sus funciones específicas y “funcionar”. Deben orientar, coordinar, estimular, apoyar, y también controlar, como se hace en cualquier empresa. No hay nada que inventar.
g. Insistamos ante nuestros sindicatos para que empiecen a tomar cartas en asuntos tan graves como son el fracaso escolar y la baja calidad de la enseñanza.
En definitiva, o mejoramos nuestra enseñanza o terminaremos conviertiéndonos en una colonia económica y cultural de las naciones más avanzadas. ¿ No estamos empezando a serlo ya?