El Raterillo

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es 

Cualquier centro de Enseñanzas Medias constituye una comunidad de más 500 alumnos entre chicos y chicas de  menos de 18 años. Forman una verdadera población, y como es natural, tienen todas las características buenas y malas de la sociedad de la que proceden.  

Con cierta frecuencia a los alumnos les desaparecen libros, alguna prenda de vestir, la cartera con algunas pesetillas, etc. El raterillo ha hecho acto de presencia.  

¿Qué consigue? Generalmente muy poca cosa: unas pesetas que gasta en un mo­mento, una prenda de vestir que no se puede poner porque sería reconocida, un libro con el que tendrá que tener mucho cuidado, ...  

¿A qué se expone?

- A que se le abra expediente en el Centro

- A la pérdida de amigos

- A quedar aislado de sus compañeros, a quedar marcados en la sociedad. Los jóvenes tienen poca idea acerca del tiempo que serán recordados estos robos, y de como los recuerdos vuelven a aparecer en el momento en que solicita un tra­bajo o intenta ocupar un cargo de responsabilidad. Siempre existe uno de sus compañeros que le señalará en algún instante crucial de su vida. En la empresa, en alguna sociedad recreativa, al empezar a salir con una chica, y en otras ocasiones, siempre habrá un “buen amigo” que se lo exponga a los demás.  

Frente a los nulos o casi nulos beneficios que pueda obtener hoy, los males po­sibles en el día de mañana pueden de ser de tal gravedad que sólo los incons­cientes o tarados mentales se atreven a cometer estos pequeños robos.  

En más de una ocasión es uno el que comete la rapiña y otro el que le acompaña, jalea y le ríe la gracia. Si este otro es realmente amigo hará bien en demos­trarle esa amistad intentando por todos los medios evitar esa acción. Por úl­timo, convendría que no olvidase que tan ladrón es el que roba como quien lo permite pudiendo evitarlo. Una cosa es ser amigo y otra convertirse en cóm­plice.  

Los chicos inteligentes saben que : “No merece la pena”