El buen samaritano

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

Bajaba un hombre por el camino. Le asaltaron unos ladrones, le molieron a palos, le robaron y le dejaron tendido, sangrando y malherido. Muchos hombres de hoy quedan tendidos en la cuneta del camino de sus vidas; apartados de la sociedad por enfermedades, que roban su salud; por circunstancias de la vida que los eliminan de sus trabajos y los entrega a la indigencia; por errores y falta de inteligencia que roban sus posibilidades laborales y sociales. Quedan sangrando, apaleados, muertos al lado del camino por el que circulamos, a veces en lujosos coches, sin dirigirles una mirada.

Un sacerdote pasa junto al herido que le pide ayuda. Lo que tienes que hacer, contesta el sacerdote,  es irte al Centro de Transeúntes, o vete al Ayuntamiento o al Hospital que son los que tienen la obligación de atenderte. Poco después pasa un jurista que le contesta: ¿ Has puesto la denuncia en la policía? Pues eso es lo primero que tienes que hacer. Pasa también un voluntario de una determinada ONG, quien sacando papel y bolígrafo pregunta: ¿Déjame tu DNI?, ¿De dónde vienes y a dónde vas? ¿Tienes familia? ¿Tienes la cartilla de la SS? ¿ De qué población vienes?, etc.Tras tomar todos los datos pertinentes responde: Esto tengo que consultarlo con mis compañeros. Vuelve dentro de una semana que tenemos la reunión y ya  veremos lo que se puede hacer. Mientras tanto, el herido se va desangrando poco a poco.   Un poco más tarde, pasa un obrero que se dirige al trabajo en su destartalado coche, lo para, y pregunta: ¡Pero hombre! ¿que te ha pasado? Rápidamente le cura como puede, le lleva al médico del pueblo cercano, quien le hace una cura de urgencia. Mientras tanto, llama a los familiares del herido y él pierde todo su día de trabajo por atenderle.

El obrero ha actuado con rapidez y eficacia movido por su misericordia. Ha perdido su jornal y su tiempo. Puede que incluso el herido le haya mentido en parte y que él mismo sea responsable de la paliza; pero puede también que todo sea cierto. Después, piensa el obrero, después, aclararemos lo que haga falta. Su jornal de hoy es una enorme alegría interior y una conciencia tranquila.

Estamos burocratizando la caridad al preocuparnos  más de los papeles que de las personas. Cada vez nos alejamos más de los pobres, y estos, a su vez, se alejan más de la Iglesia. Entre los necesitados estamos creando demasiados resentidos, a veces,  por tratarlos con mucha “caridad”, con mucha “justicia” y con muy poco amor.

En la parábola de Jesús, éste pregunta al doctor de la Ley ¿ Quién de estos te parece haber sido prójimo del herido? El doctor contestó: El que tuvo misericordia de él. Responde Jesús: “Vete y haz tu lo mismo”.  Como un eco resuena en nuestros oídos..haz tu lo mismo..haz tu lo mismo...haz tu lo mismo... Jesús nos pide “hacer”; pero ¿qué es lo que hacemos nosotros? Y sobre todo ¿ Qué es lo que podemos hacer en poblaciones pequeñas o medianas y con escasos medios? Cristo no  nos pedirá que hagamos más de lo que podemos; pero sí que no hagamos menos

-  Demasiados instituciones solapan sus trabajos , duplicando los trabajos y funcionan deficientemente por no unir sus esfuerzos y organizaciones

-  A los Transeúntes necesitados  los mareamos mandándoles de un sitio otro y raramente podemos atenderles por falta de personal o medios

-  Muchas veces nos comportamos como inquisidores exigiendo datos y más datos, que en la práctica, no utilizamos para nada,(por carecer de un mínimo de infraestructura burocrática) y sólo sirven para humillar a las personas.

-  En ocasiones nos paraliza el ¿Qué dirán? Olvidamos con frecuencia los motivos por los que nos movemos, y a quién tenemos que rendir cuentas.

-  Cuando la persona nos es conocida y tenemos conciencia de la certeza de sus aseveraciones no deberíamos perder ni un minuto en resolver el problema. Los medios de que disponemos no son nuestros, son de ellos.

-  En las ONGs los voluntarios llegan con mucho entusiasmo, pero duran poco cuando sienten que hay que trabajar oscuramente

-  Raramente un pobre habla bien de nosotros. Incluso después de atendidos se van llenos de rencor, entre otras cosas por hacerles perder el tiempo.

-  Si el pobre es conflictivo se nos manda actuar sin utilizar el nombre de nuestra ONG. No sea que nos meta en jaleo.

-          Demasiadas buenas personas no han tomado conciencia aún de la gravedad de algunos  problemas actuales - además de los de siempre- y, que por tanto ni siquiera a nuestros niveles nos hemos planteado su solución: absentismo escolar, drogadicción, tabaco, alcohol,....

-          Cierto que muchas de estas ayudas están siendo absorbidas por las Instituciones públicas, y por ello a los necesitados hay que tratarlos primeramente con justicia. De esto se encargan los funcionarios estatales; pero el pobre merece mucho más, merece caridad, amor, cosa que sólo pueden dar los voluntarios de las instituciones religiosas y algunas ONGs

El hombre es ese animal que “siempre se justifica” . Aquí también se justifica todo. Cuando se dan muchas razones es porque ninguna convence. Pasa como con las pastillas de las tos, hay muchas porque ninguna cura de verdad.

Las cosas no son perfectas en ninguna empresa humana, en la Iglesia tampoco. Sin embargo, en honor a la justicia hemos de decir que en la Iglesia Católica hay muchas, muchísimas cosas buenas y que funcionan con rara perfección. También la mayoría de los sacerdotes y laicos comprometidos son realmente santos; pero  sería ingenuo desconocer que hay algunas cosas que enmendar, cosas muchas veces sin aparente importancia, pero que afean notablemente la faz de la Iglesia.

Ayudar a los necesitados se ha convertido en una tarea nada fácil. Requiere personas bastante preparadas , por lo menos, en los niveles de dirección. Posiblemente, la tarea más eficaz sea la de resolverles los complicados problemas burocráticos para que puedan acceder a las ayudas estatales. Y siempre, actuando con paciencia , caridad , y con mucho amor ; viendo en el rostro del pobre el rostro de Cristo suplicante , quien  en su día nos pedirá cuenta.