Elecciones 2007. Ganaron los nuestros

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

 

En Mérida las elecciones a los Ayuntamientos españoles del 27 de mayo del 2007 las ganaron limpiamente los socialistas. Juan Villa es un buen socialista de toda la vida, y , sobre todo, un buen hombre y un  noble amigo. Quizá esté un poco gordito, pero apenas se le nota por su excelente humor.

 

Me lo encuentro en la calle Santa Eulalia, hablando con varios compañeros. ¡VILLAAAA, HEMOS GANADO LOS NUESTROS! ¡ENHORABUENA! Le grito. Me mira sorprendido y se echó a reír. Sabe  que él es socialista, pero “yo tampoco”. 

Sin embargo, hay mucha verdad en la frase “Hemos ganado los nuestros” , cuando los nuestros son todos los emeritenses. La democracia ha funcionado aceptablemente, las discrepancias se han dilucidado con los votos y esto es lo realmente importante. Que ganen unos u otros es secundario. Vaya desde aquí nuestra enhorabuena a los ganadores. Ahora,  confiamos en que todas las obras prometidas a Mérida por ZP, Ibarra y Calle se realicen. Ya no hay ningún impedimento. A los que salen, nuestra gratitud por dejar  tras ellos una inmensa obra. 

En democracia, aunque sea una democracia con bastantes defectos como la nuestra, el primer mandamiento es: “Debe gobernar quien saque más votos”; los demás, a la oposición, donde también se puede hacer una buena labor vigilando los trabajos de los gobernantes, ayudando, aconsejando-si se dejan-, madurando y preparándose para las siguientes elecciones.  

Pero gobernar en democracia exige un segundo mandamiento, tan importante como el primero y del que se habla muy poco: “Gobernar ha de hacerse de acuerdo con los principios democráticos” . Caso contrario, el gobierno perderá su legitimidad democrática , pudiendo fácilmente convertirse en un principio de dictadura real. Pero ¿Cuáles son esos principios? Recordamos brevemente unos cuantos: 

a.   Separación de poderes y respeto a las leyes. Con buenos abogados se salta uno cualquier cosa

b.   Libertad de expresión. Tendremos una caricatura de democracia si el gobierno domina la mayor parte de los medios de comunicación. Y esto lo hacían mejor Franco y ahora Chaves y Fidel. No creo que merezca la pena imitarlos.

c.    Las minorías deben obediencia a las mayorías, pero a su vez estas deben respeto a las minorías.

d.   Nadie debe “sentirse perseguido” ni molestado por sus creencias, ideologías, opiniones, religión, color de la piel,…Sin embargo, hay muchas formas de perseguir ladinamente, por ejemplo: Enviar a los empresarios los inspectores de Hacienda, los de Trabajo, no darles contratos de obras ni comprarles,…. No aprobar oposiciones a los que no sean del gremio, paralizar sus documentaciones,…También se puede crear un clima de violencia, persecución, miedo  o temor. Parece duro pero está pasando en diferentes partes de España

e.   La demagogia, las mentiras, las coces y los rebuznos son unos muy malos ejemplos para los ciudadanos, ya muy hartos de ellas. Nunca se podrán evitar del todo, pero si mantener , como la mala hierva, en unos niveles soportables. El buen estilo, la decencia, la honradez y  la antiguamente llamada buena educación reportan buenos frutos y son preferibles a “las cosas”

f.    Entre los políticos ibéricos se extiende una costumbre que se confunde con la malversación, el robo o la estupidez. Se trata de hacer tabla rasa con lo hecho por los anteriores gobernantes, paralizar o derribar todo  y empezar de nuevo desde cero. Resultado: Progresando así nunca pasaremos del quinto escalón. Un psicólogo amigo dice que es consecuencia de un serio “Complejo de inferioridad” de algunos que necesitan hacerse notar.

 

Algunas consideraciones:

 

Recordemos que España es algo más que un partido  político, una agencia de colocaciones o un bebedero de patos para familiares y amigos. “Toda casa o  pueblo en sí mismo dividido será destruido” nos dicen los Evangelios, ese librito que siempre acierta. Por esto,  la bandera, el himno y todos los símbolos que representan la unidad de España deben estar presentes en cualquier acto oficial ; en ellos nos vemos representados todos los españoles. Pena da ver que estas condiciones se cumplan en Cataluña, Las Vascongadas, Rusia y en cualquier otro país, menos en España 

Al final de un mandato hay que hacerse dos preguntas: a) Está nuestra ciudad mejor, más habitables, más cómoda? b) ¿Son los ciudadanos más honrados, más nobles, más buenos o se han convertido en granujas? En buena parte dependerá del ejemplo dado por los gobernantes. 

Hasta ahora, el  “político” que nos ha dado el mejor ejemplo es Cristo: “No vino a servirse de los hombres, sino a servirles y dar su vida por todos”. No necesitó dinero, poder ni influencia de nadie. Su única arma la Palabra de verdad , la fuerza de su ejemplo y la ayuda a los más necesitados. Su programa social-político: las Bienaventuranzas. Tras más de dos mil años, los humanos apenas si se acuerdan de algún político de los tiempo de Jesús pero millones de personas bendicen su memoria, imitan su ejemplo y sus palabras siguen tan vivas como siempre. 

Entre los antiguos, Platón pone en boca de Sócrates, en el «Gorgias», esta afirmación: «Creo ser uno de los pocos atenienses, si no único, que examina el verdadero arte de la política, y el único entre sus contemporáneos que la practica».  Para él, los buenos gobernantes son aquellos que saben amar a la ciudad más que los demás, cumpliendo con el celo necesario sus obligaciones y, sobretodo, conociendo y contemplando el “bien”.   Se comprende que, como consecuencia de cuanto antecede, en el IX libro de la «República», para que una ciudad funcione bien, es suficiente con que  cada uno viva de acuerdo con las leyes del bien y de la justicia.  

En definitiva, antes que en la realidad externa la ciudad platónica se realiza en el interior del hombre. Aquí radica en último término su auténtica morada. Platón revela que, para nosotros los hombres, Dios es la medida de todas las cosas. Siendo esto así, el máximo bien residirá en “Cumplir la voluntad de Dios” que para los cristianos son las normas evangélicas. Gracias Jesús, gracias Platón. Tras más de dos mil años, sus “políticas” no han sido superadas.