De lo que no se habla II
Autor: Alejo Fernández Pérez
Parece ser que en el mundo civilizado (?) no se debe hablar mas que de lo social o políticamente correcto en cada época y nación. ¿ Por qué no hacerlo en cualquier ocasión sobre los problemas que realmente nos preocupan siempre, o casi siempre? Basta echar una ojeada a los medios de difusión.
En España llevamos una temporada larga en que la política y la vida del espectáculo se han desbordado y llenan todos los rincones de nuestras vidas; pero que poquitos hablan o lo hacen esporádicamente de asuntos verdaderamente importantes, entre otros:
1. Los ruidos, los externos son una peste que afecta a más de nueve millones de españoles, sin contar los ruidos internos de cada hogar. No matan, pero no dejan vivir. Teles, radios, músicas, bares, festivales…pueden atacarnos a cualquier hora del día o de la noche, sin más defensa que el raro aislamiento de las viviendas. En el caso de los Botellones es preferible emigrar.
2. Las obligaciones, ¿ existen? Nadie habla más que de derechos. Ni políticos, ni empresarios ni enseñantes se atreven a poner este problemas encima de la mesa. Los políticos porque pueden perder votos, y ¡Eso si que nó! ; los empresarios porque tropiezan con los sindicatos, y ¡ A ver quien es el guapo!; los enseñantes, porque quien manda en el cole es el alumno, y ¡ a Aver quien se atreve!
3. Los abusos de los más poderosos. El miedo a perder el puesto de trabajo los empleados, el miedo a perder contratos los empresarios; el miedo a perder votos los políticos, el miedo a ser trasladadosa otra población por cualquiera; el miedo a que nos manden los inspectores de hacienda o de trabajo; el miedo a encontrar en una obra restos arqueológicos, el miedo a ser denunciados, y mil otros casos semejantes obliga a las personas dignas a cometer actos delicitivos como un mal menor. En grandes y no tan grandes empresas conocemos casos de empleados que si no quieren ser expulsados han de firmar las vacaciones sin tomarlas, abonar una parte de su paga a jefecillos intermedios y además trabajar horas extras sin cobrarlas. ¿ Empezamos a dar nombres?
4. Del aborto, del sida, del Botellon , de los anticonceptivos, el divorcio… Se suele hablar mucho pero de una forma muy sesgada, y ocultando mucho más. Raramente se publican los verdaderos efectos a medio y largo plazo. Lo normal es no publicar mas que lo placentero. Es lo que vende. Hay dos formas de no enterarse de nada: Una, carecer de información; otra, tener demasiada.
5. ¿Quién habla en España de las Sectas? Se habla y escribe mucho en toda América. En Europa se habla y muy poquito de la parte propagandística de la Nueva Era, del Foro Social Mundial, de los masones, de los sionistas, y de esas mas de treinta y siete mil sectas que en América del Sur, del Centro y sobre todo de los EEUU están llevando a una ruina social y moral a toda la sociedad. En España se nos están colando subrepticiamente y extendiendo como un cáncer.
6. En la Iglesia tampoco se habla nada o casi nada del Pecado, del Espíritu Santo, de la muerte, de la confesión; de cómo seguir la Misa, cosa que pocos saben. Chitón sobre cualquiera de los mandamientos negativos: no mentir, no robar, no matar, no murmurar, no desear la hacienda ni la mujer de tu prójimo, no cometer actos impuros,…Se pueden perder fieles
7. ¿Quién habla de confesarse de los mandamientos positivos:Esos que dicen amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo?. Y Son los más importantes, aunque apenas se sepa concretar en qué consisten.
8. Sobre todo apenas se habla de la necesidad de salir con más frecuencia del templo y enseñar a los fieles o defender a la Iglesia a través de los medios de comunicación de masas. El miedo a equivocarnos nos atenaza y nos impide pasar a la ofensiva. Recordemos: Nunca se equivocan los que nunca hacen nada. Y existen muchos y muy buenos sacerdotes y laicos, aunque poco aprovechados por carecer de libartad suficiente para salirse de la corriente en campos que no deberían estar acotados.
9. El hogar. ¿Quién se atreve a cambiar de canal en la TV cuando nos inundan con sexo, basura, politiqueo o muertes sin ton ni son?. ¿ Quién se atreve a hablar de bendecir la mesa o a rezar el rosario en familia? No digamos cuando se trata de llamar la atención a los hijos sobre el trabajo, los estudios, el botellón o las malas compañías. Los hijos miran a los padres como a bichos raros mientras magullan: “Estos viejos no se enteran de “naaa””.
10. En política. ¿Quién es el funcionario que se atreve a decirle al político o al mandamás de turno que está prevaricando, mintiendo o robando? Y mucho menos publicarlo en cualquier medio de comunicación, y menos aún denunciarlo. Digamos lo mismo de cualquier alta autoridad política respecto a sus superiores. El político está subordinado a su puesto de trabajo, a su partido, a sus camaradas y amigos antes, mucho antes, que a su patria o a su pueblo.
11. Medios de comunicación. En cuanto a los periodistas, con notables excepciones, basta asomarse a la ventana para verlos pasar con el bozal puesto por quien les paga. Tampoco hay que extrañarse. Que levanten la mano los capaces de exponer su vida, la paga y el bienestar de sus familiares por someterse a mandatos indignos o injustos. ¡ Cuanto se escribe en la prensa, , pero cuanto no aparece ! Llenar setenta o cien páginas diarias es demasiè. ¡ Cuánto se hable y emite por la TV o la radio, pero cuanto se oculta! Y se puede hacer mucho daño cuando se miente tergiversando las noticias, cuando se ocultan o cuando se dan de forma sesgada. Y Especialmente, el daño sube de grado cuando se envenena el alma del pueblo repitiendo una y otra vez, uno y otro día, noticias falsas que terminan asumiéndose como verdades y modificando el curso de la historia.
Quizá, tengamos que achacar a las LOGSE, LOCE, LOU y compañía buena parte de la falta de formación y de criterio de las nuevas generaciones. ¡ Pobre juventud! Posiblemente nunca hemos tenido más información que hoy; pero al mismo tiempo, puede que nunca hayamos estado peor informados que en la actualidad.
Aparte de rezar, ¿Tienen Vs alguna otra solución? Paremos aquí, no sea que estemos hablando demasiado de lo que no se habla.
Mérida 2 de diciembre de 2008