Pobres y políticos

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es   

 

 

Todo el mundo: políticos, ONGs de todos los  tipos, religiones de cualquier clase y almas buenas de toda condición, todos, sin excepción, se desviven por ayudar a los más pobres o necesitados. Y probablemente, pocos trabajos dan tanta felicidad, paz y satisfacción como ayudar al prójimo en sus dificultades.

Limitándonos a los pobres en euros ¿Cuál puede ser  la mejor de las ayudas, la que les puede sacar de su condición? Se dice que “Da un pez a un necesitado y comerá un día, enséñale a pescar y comerá todos los días” Seguramente, ninguna ayuda supera a un puesto de trabajo, acorde con la formación y capacidad del pobre. Cierto, que nadie sirve para todo, pero todos servimos para algo que beneficie a la sociedad.
¿ Y que pintan los políticos en este negocio? Mucho. Los políticos acceden al poder prometiendo, en todas las ocasiones, que van a mejorar la economía del país  y especialmente el estado de los más necesitados. Tienen el dinero y el poder; pero ¿ saben y quieren de verdad? En general,  los resultados son penosos.
Aznar fracasó en cosas fundamentales para un político: no regeneró la administración ni la política de acuerdo con sus promesas, no supo mantener a los medios de comunicación a su favor y actuó con un tanto de prepotencia. Por esto y algunas cosillas mas perdió su partido las elecciones. Pero, en cualquier empresa hay que considera dos columnas contables: la del Debe y la del Haber  , pérdidas y ganancias. Lo que importa es la diferencia. En el Debe apuntamos los anteriores fracasos; pero ,honestamente, en el Haber hay que anotar la creación de cinco millones de puestos de trabajo, la creación de la mayor riqueza que jamás España ha tenido a lo largo de toda su historia y supo situar a España entre las mejores y más respetadas naciones del mundo.
Esto significa que Aznar, en pocos años, ha ayudado a los más pobres, a los parados y a los necesitados más que entre todas las ONGs, religiones, partidos políticos y buenas personas en mucho tiempo. Millones de familias han podido salir de la pobreza y mantenerse no durante un día, sino  durante muchos años o todas sus vidas. Y crear cinco millones de puestos de trabajo es política de la grande, lo demás son “pínfanos, gaitas y redoblar de atambores”. Desgraciadamente alabar la obra de Aznar o de cualquier otra persona superior  no entra en lo políticamente correcto.
Desgraciadamente Aznar es un político y, naturalmente, todos sus  adversarios políticos se sienten enanos frente a él.  Y eso no hay político que lo aguante. Solución: Rebajar en todas las ocasiones y por todos los medios, algunos despreciables,  los méritos y la figura de Aznar, mientras se elevan y repiten hasta el infinito sus defectos. Sin embargo, en la historia,  Aznar será recordado por la magnitud de sus obras; mientras que de los enanos solo quedará el eco de su bla,bla,bla,… y de las ruinas que provocaron.

Mérida, 20 de junio de 2008