Navidad sin Dios

Autor: Alejo Fernández Pérez   

alejo_fp@terra.es

 

 

Hace mucho, mucho tiempo, nació un hombre extraordinario, en realidad un extraterrestre. Libros muy antiguos habían predicho su nombre y que vendría a  cambiar una sociedad de bestias por otra de ángeles. Los cristianos están  empeñados en considerar que sigue vivo y que es Hijo de Dios, pero ¿Qué dicen  los que no creen en Dios? Por lo menos, están de acuerdo en considerar que existió y que fue el mejor y más noble de los hombres que han nacido en este mundo.

 

Cuando nace un rey, lo hace en un palacio, asistido por los mejores médicos, rodeado por gentes principales y protegido por las mejores ropas. Las campanas del pueblo repican de alegría y todos los medios de comunicación se hacen eco de la noticia en la primera de sus páginas. ¡ Nos ha nacido un Rey! Los regalos y los parabienes le llueven de todas partes.

 

Sin embargo, el nacimiento pobre y vulgar de este hombre, predestinado a ser Rey de Reyes,  cambiará la historia del mundo.  Nace en Belén por casualidad,  una aldea perdida de Galilea; nace en un verdadero establo, sucio y maloliente como todos los establos,  en los que lo único limpio es el pesebre, donde comen los animales. Cuatro paredes rústicas, mal empedrado,  lleno de estiércol y oscuro es “el palacio” que acoge al  llamado “Hijo de Dios” .  El lugar más sucio del mundo fue la primera habitación del ser más puro entre los nacidos de mujer.

 

Solo están presentes sus padres y las bestias. El ángel del Señor se presentó a unos pastores que vigilaban sus rebaños por la noche: “No temáis, les dice,  os anuncio una gran alegría , que es para todo el pueblo, que es el Cristo Señor en la ciudad de David, encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” . Una multitud de ángeles alababa al Señor diciendo: Gloria a Dios en las alturas  y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.” Alegría, paz, buena voluntad y alabanzas a Dios son las palabras de presentación del recién nacido.  Los pastores  le llevan de lo poco que tienen, que es mucho cuando se da con amor: un poco de leche, queso, lana, quizá un corderillo,…Los pastores viven alejados del mundo, solitarios, distantes y cualquier suceso les conmueve.

 

Algún tiempo después aparecen “Tres Magos”. Una estrella, como los cometas que brillan antes o después de grandes sucesos, los guía hacia el Niño. ¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Preguntan.  Hemos visto su estrella en el cielo y venimos a adorarle. Habían ido a adorar a un rey y se encuentran con un niño pobremente vestido. Los magos no eran reyes; pero en Media y Persia eran señores de los reyes, y estos no hacían nada sin consultarles. Después de las bestias y de los pastores “la sabiduría” se arrodilla ante el pesebre de Belén. Apenas se parten los magos y empiezan las persecuciones. Una cosa tienen en común los pastores y los magos: una inmensa alegría inunda sus corazones.

 

En aquel tiempo, la historia era César Augusto  y Herodes , el primero manda en Roma, el segundo en Judea.  Ambos traidores, vengativos y  crueles reinaban sobre la tierra. Los dos se asustan ante la aparición en el horizonte de un nuevo reino que los desplazará. Herodes muere tras mandar degollar a  los inocentes. Los Césares empaparán la arena de sus circos con la  de sangre de los cristianos , gentes que mueren con alegría por su Dios y perdonando a quienes los matan.

 

.Una canción, “Noche de Paz” nos anuncia ahora también la Navidad, conmoviéndonos en un momento más que mil historias y razones. Surgida desde el fondo de un corazón estremecido alcanza lo más profundo  de nuestras almas para recordarnos al Niño nacido en un pesebre.  Noche de Paz.-El Silencio. Stille Nacht, Noche silenciosa «¡Noche de silencio, noche santa! / Todo calla, solo velan / Los dos esposos santos y piadosos. / Dulce y querido Niño / Duerme en esta paz celeste». El mensaje de este canto no está en las ideas que comunica , sino en la atmósfera que crea: una atmósfera de estupor, de calma y de silencio. Y nosotros tenemos una necesidad vital de silencio. Canciones como esta o libritos como los Evangelios serian incomprensibles si Dos no interviniese en ellos.

 

Un año más se aproxima la Navidad. Los establecimientos comerciales se encargan de recordárnoslo a través de los turrones, dulces, buenas comidas, buenas bebidas,  regalos,...Los pueblos se iluminan y engalanan, pero se nos olvida lo esencial: Cristo, el motivo de estas fiestas. Ese gran Niño-Dios que en muchos hogares no será invitado por desconocido.

 

¿Qué otro hombre, que no sea Dios,  ha ejercido una influencia tan grande en el mundo como Cristo? ¿ Quién ha dividido la historia del mundo en un antes y un después de Cristo?¿ Qué festejan los que viven como si Dios no existiese?  Los cristianos saben por qué se alegran estos días: por el misterioso nacimiento de Dios hecho hombre, y lo festejan con amor. Los ateos, los no creyentes, los alejados, los que, a veces,  odian a un Cristo que  desconocen ,son hermanos nuestros que aun están buscando a Dios; al Dios que sigue implorando incansablemente posada en sus corazones. Los no creyentes, mientras lo encuentran, sin saber por qué, movidos  por un misterioso e indefinible  impulso de su corazón,  anhelan, saben, confían  que también sobre ellos un día brillará la luz , la paz y la gloria de un nuevo amanecer, irradiadas por el Niño-Dios que vino a morir por nosotros.