Paola Bonzi, con los ojos del corazón

P. Fernando Pascual

27-8-2019

 

Entre las bellezas de nuestro mundo brilla una mujer que, a pesar de haber perdido la vista, supo invertir su tiempo y su corazón para salvar a los hijos antes de nacer. Se llamaba Paola Bonzi, o también Paola Marozzi Bonzi (1943-2019).

 

Había nacido en la provincia de Mantua, en el norte de Italia. A los 23 años quedó completamente ciega. Se casa. Tiene dos hijos. Parece una vida normal, si bien con la marca de su imposibilidad de ver.

 

Cuando el debate sobre el aborto se enciende en Italia, empieza a colaborar con el Movimiento para la Vida de ese país. Desea ayudar a otras mujeres para que puedan tener un corazón más grande, más bueno, y así acojan a sus hijos.

 

Pero el aborto triunfa en Italia. Es legalizado en 1978. Paola, con otros miembros del Movimiento para la Vida, funda en Milán un Centro de Ayuda a la Vida (CAV), el año 1984.

 

Dedica, desde entonces, años y años para escuchar, para ofrecer ayuda, para abrir los ojos ante la atrocidad del aborto, y para desvelar la belleza de la vida, sobre todo de la vida de un hijo que ya existe muy cerca del corazón de la propia madre.

 

Ni su ceguera ni tantos otros problemas que habrá afrontado durante todos estos años, le impidieron dedicarse de lleno a lo que San Juan Pablo II llamó una "movilización" a favor de la vida.

 

Por mucho tiempo fue directora del centro fundado por ella. Los resultados de sus esfuerzos y el de tantos otros colaboradores y amigos han sido recordados con especial intensidad tras la muerte de Paola el 9 de agosto de 2019: 22702 niños nacidos gracias al trabajo del CAV.

 

El número dice solo una parte de la realidad. Porque detrás de cada niño acogido, hay una madre que fue ayudada, que fue acompañada, y que supo encarnar la belleza de la maternidad.

 

Para muchos medios informativos los "héroes" y "benefactores" parecen ser otros. En realidad, hombres y mujeres como Paola, poco conocidos (ni siquiera aparece en Wikipedia en italiano) son los que muestran cómo se puede asumir una misión hermosa en la vida.

 

Paola Bonzi, llamada "apóstol de la vida", ha terminado su lucha aquí en la tierra. La ceguera de sus ojos no le impidió vivir y trabajar desde lo que veía gracias a los ojos de su corazón, con un deseo profundo de encontrarse con Dios.

 

Miles de niños y jóvenes, muchos de ellos quizá nunca lo sabrán, han nacido y viven gracias a personas como Paola. Es decir, gracias a personas alegres, llenas de entusiasmo por la vida, y capaces de dar una mano a madres que pueden superar situaciones difíciles.