Colaboracion Eclesial
Femenina
Padre Pedrojosé Ynaraja
Contaba la semana pasada el hecho
anecdótico que me refirió una universitaria franco-rusa, prueba de
comportamiento ejemplar para conservar la Fe cristiana, en la URRS durante la
etapa soviética. Hoy referiré otra anécdota de la que fui observador yo mismo.
En Tierra Santa a las 17h cierran
las iglesias y, generalmente, los viajeros y los peregrinos cristianos
desearían algo más que completase la jornada. Estando en Nazaret, acostumbro
siempre a ir al lugar donde se retiró el Beato Charles de Foucauld,
dedicando su vida a la oración y al trabajo de hortelano de las monjas
clarisas. El lugar de su retiro estaba por aquel entonces muy próximo al que
Jesús ocupó durante su vida de artesano, hoy, motivos de ordenación urbanista,
exigieron que las monjas se desplazaran a otro lugar. Rezamos un momento en la
iglesita donde él rezaba y después nos vamos a donde reside actualmente aquella
comunidad religiosa. Todo el camino se hace por la avenida Pablo VI, una de las
arterias principales del viejo Nazaret. A uno y otro lugar le separan unos doce
minutos. Me gusta este segundo sitio porque conservan objetos que fueron de él,
que estimularon su piedad y unos trozos de madera, unas tablas donde escribió
con su pincel y letra, la frase evangélica: de qué le sirve al hombre ganar el
mundo entero, si pierde su alma. Pero no es del Hermanito de Jesús de lo que
hoy quería hablar.
Al pasar por la calle mencionada,
unas sencillas señoras nos saludaron y muy amablemente nos invitaron a entrar,
advirtiendo que acababan de celebrar misa y nos ofrecían pan bendito. No es
Eucaristía, nos advirtieron. Ante tanta amabilidad les preguntamos qué es lo
que hacían allí. Y aquí viene lo bueno. Nos dijeron, ustedes sabrán que los
cristianos estamos divididos y esto no lo quiere el Señor. Nosotras somos unas
cuantas mujeres de diferentes Iglesias, que nos reunimos una vez al mes para
conocernos, compartir y rezar juntas. Celebramos misa y las que su Iglesia se
lo permite y ellas quieren, comulgan y para todas nosotras, bendecimos pan en
la misma misa y es de lo que les hemos ofrecido. Añadieron después pastas, que
endulzaron y prolongaron el encuentro.
Las felicitamos muy sinceramente. El
deseo de unidad, el sentido ecumenista, desgraciadamente, no se siente en todas
las comunidades cristiana. La división de las Iglesias es la Pasión actual del
Cristo Místico, fue la idea inicial de Fr Roger, para recogerse con unos
cuantos compañeros en Taizá. Incluso a veces, uno se
encuentra que al llegar a una iglesia y quienes la regentan saben que eres
católico romano, no quieren ni atenderte, ni siquiera dejarte entrar. En Nazaret ocurre tal separación, pero no tan
radical, hay que reconocer a fuer de sinceros, incluso entre la comunidad
latina, la Custodia Franciscana, y la Iglesia greco-católica. Es admirable,
pues, la preocupación e iniciativa de estas buenas mujeres.
Sin querer meterme en la cuestión
teológica de la posibilidad del sacerdocio femenino, pienso yo que son más
urgentes iniciativas proféticas, actitudes misioneras, compartir inquietudes en
la Caridad y alimentar la Esperanza. Que si estamos de acuerdo que es más lo
que nos une de lo que nos separa, me temo que tal coincidencia nos puede
arrastrar, no a la intolerancia, pero sí a la despreocupación. Que nada
conseguiremos con señoras vistiendo elegantes ornamentos y presidiendo misa de
escasa asistencia, si no crece la Fe y se trasmite a hijos, amigos y a quien
Dios nos dé oportunidad de encontrar de toparnos por los caminos de la vida.
Más misas y en acabar la liturgia sacramental, vivir en la indiferencia, es
mala cosa, más que progreso.
Urge más, vuelvo a repetir,
apóstoles que den testimonio y se preocupen de evangelizar y de orientar y
ayudar, por ejemplo, en la preparación al estado matrimonial para que sea el
resultado de una vocación y fielmente se viva en el seno familiar los años que
Dios de, que dejar con indiferencia que se casen imprudente y mediocremente,
respecto a la Fe, o a su ausencia, hasta que llegado el día que la convivencia
sea cansina y molesta, decidir jubilarse. Dicho de otra manera divorciarse o
abandonar como quien cambia de empresa.
Que María Magdalena, fue
privilegiada apóstol de los apóstoles, sin que sepamos, ni nos importe saberlo,
que fuera ordenada o no.