CATÓLICA, APÓSTOLICA Y…PROFÉTICA (II)
Padre Pedrojosé Ynaraja
Rezando Laudes, he encontrado esta
súplica: Tú que has querido que participáramos en la misión profética de
Cristo, haz que proclamemos ante el mundo tus hazañas. Con seguridad la he
recitado en muchas ocasiones, sólo hoy coincide con lo que vengo escribiendo.
Pedimos a Dios profetas y no
gobernantes que manden y prohíban. Enlazo este pensamiento con lo que tantas
veces recuerdo: en las listas de carismas, el de gobierno aparece en séptimo
lugar, la profecía figura en preferente. “Y así los puso Dios en la Iglesia,
primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar
como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de
asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas. ¿Acaso todos son apóstoles? O
¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? ¿Todos con
carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas?
¿Interpretan todos? (1Co 12 28ss). De los mandamases, ni siquiera se preocupa
el Apóstol.
Siguiendo por TV el encuentro del
Papa con el Rector de la Universidad de Al-Zahar,
líder del islamismo sunita, sus expresiones cariñosas y el contenido de sus
discursos, en los que se mencionaba al Dios único y misericordioso, la sola
referencia histórica que más de una vez se hizo, fue a Francisco de Asís, en su
encuentro con el Sultán Malik al-Malik
en 1219 (sobrino de Saladino).
Las “juergas místicas” de Francisco
con sus compañeros en la Porciuncula, nadie de su
tiempo las admiraría. Atreverse a pedir audiencia al Sultán con el que estaban
en guerra sus acompañantes, los soldados de la V cruzada, evidentemente, era
imprudencia. Con su quijotesca intervención buscaba la paz. El legado
pontificio dice: el Concilio ha querido la cruzada, es una clara expresión de
la voluntad de Dios; hay que llevarla, por tanto, hasta la victoria total. La
autoridad pensaba de una manera, el gesto profético del Poverello
era otro. Del primero nadie se acuerda, la “paz y bien” de Francisco del Poverello todavía está vigente